Jorge Macri, a 30 años de la Constitución porteña: “La autonomía no fue un trámite, fue una conquista”
A 30 años de la sanción de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, protagonistas del proceso constituyente, exjefes de Gobierno y especialistas en derecho constitucional se reunieron este miércoles en la Facultad de Derecho de la UBA para conmemorar tres décadas de la Carta Magna porteña y debatir sobre su vigencia, el desarrollo institucional de la Ciudad y los desafíos que aún enfrenta para alcanzar una autonomía plena.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, participó de la apertura por videoconferencia y puso el foco en uno de los debates que atraviesa el aniversario: el alcance actual de la autonomía de la Ciudad. “La autonomía no fue un trámite, fue una conquista”, afirmó. Sin embargo, advirtió que ese proceso todavía tiene capítulos pendientes: “Nuestra autonomía todavía no está completa”. Entre ellos, mencionó el puerto, la terminal de Retiro, la Inspección General de Justicia y las competencias judiciales que aún no fueron transferidas a la Ciudad de Buenos Aires.
La jornada denominada “A 30 años de la Constitución Porteña: sus protagonistas, su vigencia” se realizó en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la UBA y reunió a dirigentes que atravesaron distintas etapas de la vida política de la Ciudad, convencionales constituyentes de 1996 y referentes del ámbito judicial y académico. La actividad fue organizada por el Consejo de la Magistratura porteño, el Colegio Público de la Abogacía de la Capital Federal, la Asociación de Abogadas y Abogados de Buenos Aires, el Centro de Formación Judicial y la Universidad de Belgrano.
La apertura estuvo a cargo de Leandro Vergara, decano de la Facultad de Derecho de la UBA; Inés Weinberg de Roca, presidenta del Tribunal Superior de Justicia porteño; y Jorge Macri. Entre los presentes estuvieron exjefes de Gobierno y convencionales constituyentes, además del ministro de Justicia porteño, Gabino Tapia; el presidente de la Auditoría General de la Nación, Juan Manuel Olmos; jueces del Tribunal Superior de Justicia, integrantes de los consejos de la Magistratura y autoridades del Poder Judicial y del Ministerio Público.
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Macri recordó a quienes participaron de la Convención Constituyente de 1996 y sostuvo que, tres décadas después, el desafío pasa por llevar a la práctica los principios establecidos entonces. “Nuestra Constitución ya no es una promesa, es una responsabilidad. Y la pregunta que nos toca hoy no es solamente qué dice, sino qué hacemos nosotros con lo que dice”, señaló.
El jefe de Gobierno porteño también vinculó la autonomía con la capacidad de los ciudadanos de elegir sus autoridades y administrar sus propias instituciones. “Yo conocí una Buenos Aires que no elegía a su jefe de Gobierno. Por eso sé que la autonomía no fue un trámite, fue una conquista. Y las conquistas no se reciben hechas, se cuidan, se defienden y se completan”, agregó.
En ese sentido, reclamó avanzar sobre las competencias que todavía permanecen bajo jurisdicción nacional. “No pedimos privilegios. Pedimos que los porteños tengan los mismos derechos que cualquier argentino, una justicia propia, cercana e independiente”, sostuvo, y aseguró que la CABA continuará esa discusión “con convicción y con diálogo”.
El reclamo se inscribe en un proceso todavía abierto. Durante los últimos años hubo avances en la transferencia de competencias judiciales, aunque continúan bajo discusión distintos aspectos de la autonomía porteña.
En sus palabras inaugurales, Leandro Vergara planteó que los 30 años de la Constitución ofrecen no sólo una oportunidad para recordar su sanción, sino también para revisar cuánto de aquel diseño institucional pudo concretarse.
El decano recordó que la reforma constitucional de 1994 modificó profundamente el estatus de Buenos Aires. Hasta entonces, explicó, la Ciudad de Buenos Aires había sido administrada durante más de un siglo por un intendente designado por el Presidente de la Nación; a partir de la reforma y de la Constitución de 1996, sus habitantes pasaron a integrar “una comunidad política autónoma, con autoridades elegidas directamente, instituciones propias y facultades de legislación y jurisdicción”.
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“Las instituciones importan”, remarcó Vergara. Y explicó: “Una Constitución reconoce derechos, garantías, pero también organiza el poder. Establece quién puede decidir, qué puede decidir, mediante qué procedimientos y dentro de qué límites. En definitiva, transforma el poder en competencia”.
Para el decano, además, los treinta años permiten discutir la distancia que puede existir entre el texto constitucional y su aplicación concreta. “Los derechos necesitan leyes, necesitan procedimientos, funcionarios, jueces, órganos de control para hacerlas efectivas. Por eso, derechos e instituciones son inseparables”, sostuvo.
La presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Inés Weinberg de Roca, también centró su intervención en los avances y las materias que permanecen pendientes. Recordó que el 1° de octubre se cumplen tres décadas de la sanción de una Constitución que “ha marcado el camino hacia la organización política y jurisdiccional del distrito” y destacó el papel de la reforma nacional de 1994 y de su artículo 129 en el reconocimiento de la autonomía.
Weinberg destacó además el carácter participativo de la Constitución y la incorporación de derechos vinculados, entre otros puntos, con vivienda, ambiente, identidad de género, salud reproductiva, infancia y adolescencia y acceso a la información pública. Pero planteó una pregunta sobre el grado de cumplimiento de aquel proyecto institucional: “¿Se ha cumplido la voluntad de los constituyentes? No totalmente”. Y agregó: “En el terreno judicial tenemos asignaturas pendientes”.
Tras la apertura comenzó el primer panel, dedicado a los 30 años de gobierno porteño, con la participación de Aníbal Ibarra. Por la tarde estaba previsto el panel “La letra y el espíritu: la Convención Constituyente de 1996”, con Patricia Bullrich, Alberto Maques, Gustavo Vivo, María Elena Barbagelata y Raúl Garré. El cierre de los debates estuvo dedicado a las miradas académicas sobre la Constitución porteña, con Roberto Saba, Daniel Sabsay, Marcela Basterra y Manuel Garrido.
El primer panel de la jornada estuvo dedicado a los 30 años de gobierno porteño y reunió a quienes estuvieron al frente de la Ciudad en distintas etapas desde la sanción de su Constitución. Participaron Aníbal Ibarra, Jorge Telerman, Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta, quienes recibieron placas de reconocimiento y presentes institucionales al finalizar sus intervenciones.
Durante su participación, Mauricio Macri sostuvo que la Ciudad de Buenos Aires atravesó una “evolución positiva” desde que asumió el desafío de la autonomía, aunque remarcó que, tres décadas después, el proceso todavía no está terminado. En particular, puso el foco en la Justicia y señaló que aún se están dando pasos hacia la “consolidación de la autonomía jurisdiccional plena”.
El también expresidente repasó además algunas de las principales decisiones de sus dos mandatos como jefe de Gobierno, entre ellas la creación de una fuerza de seguridad propia. Macri recordó que, ante la falta de acuerdo con el Gobierno nacional para avanzar con el traspaso de la Policía Federal, la Ciudad decidió crear su propia estructura y un instituto de formación. A la distancia, consideró que aquel proceso significó “un antes y un después en torno a la autonomía”.
También se refirió a la restauración del Teatro Colón, una obra que reconoció como compleja y costosa, pero que defendió por el valor cultural y simbólico del edificio. “No era solo un edificio. Era un símbolo de la Ciudad, un símbolo del país”, subrayó.
Otro de los ejes fue la transformación de la movilidad urbana. Al hablar del Metrobus, Macri recordó las resistencias que enfrentó el proyecto y aseguró que el objetivo fue reducir los tiempos de viaje. Según señaló, la implementación permitió devolver “45 minutos por día a más de un millón de personas”. “Uno no tiene derecho a robarle tiempo a la gente”, afirmó.
Por su parte, Horacio Rodríguez Larreta repasó algunas de las políticas impulsadas durante sus ocho años al frente de la Ciudad y destacó los avances en materia de seguridad, obras públicas y urbanización de barrios vulnerables. En ese sentido, sostuvo que “la integración es el único camino posible” para las villas y asentamientos y puso el foco en la igualdad de oportunidades: “Los chicos de estos barrios son tan porteños como todos ustedes”, afirmó. También mencionó el fortalecimiento de la Policía de la Ciudad como parte de las transformaciones que, a su entender, acompañaron el proceso de consolidación de la autonomía.
La jornada continuó con el panel dedicado a “La letra y el espíritu: la Convención Constituyente de 1996”, que reunió a Patricia Bullrich, Alberto Maques, Gustavo Vivo, María Elena Barbagelata y Raúl Garré, con la moderación de Pablo Dons.
Bullrich reconstruyó los debates que atravesaron el proceso. “El primer debate era: ¿éramos estatuyentes o éramos constituyentes? ¿Era una Constitución o era un estatuto organizador?”, recordó la senadora.
Según dijo, detrás de aquella discusión estaba la decisión política de cómo posicionar a Buenos Aires, que estrenaba un régimen autónomo aunque sin alcanzar el mismo estatus que una provincia. Asimismo, explicó que los convencionales debieron trabajar “en tiempo récord” y definir los principios fundacionales de la Ciudad de Buenos Aires. En ese sentido, advirtió que la Ley Cafiero fue uno de los "límites que condicionaron desde el comienzo el alcance de la autonomía".
“Treinta años después, la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires está incompleta”, denunció.
Asimismo, la exconstituyente también destacó el nivel de consenso alcanzado entre las distintas fuerzas políticas. Definió el texto de 1996 como una “Constitución acordista”. “Nosotros construimos más sí que no”, resumió.
Por su parte, Raúl Garré, Gustavo Vivo, Alberto Maques y María Elena Barbagelata, repasaron desde distintas perspectivas los avances que permitió la Constitución de 1996 y las deudas que, tres décadas después, todavía atraviesan a la Ciudad. La autonomía, el financiamiento, la relación con el área metropolitana, la construcción de consensos y la ampliación de derechos estuvieron entre los principales ejes.
Garré puso el foco en la coparticipación y los recursos necesarios para sostener las competencias transferidas a la CABA. Recordó las sucesivas modificaciones en el porcentaje de fondos nacionales y señaló que la discusión de fondo "sigue abierta", especialmente a partir del traspaso de la seguridad y la creación de la Policía de la Ciudad.
También planteó como una deuda la falta de una instancia de coordinación metropolitana entre la Ciudad, la provincia de Buenos Aires y los municipios del conurbano. “La General Paz no debería ser un muro que separa una ciudad modelo de un país que vive en otras condiciones”, sostuvo.
Gustavo Vivo, en tanto, recordó a los 17 constituyentes fallecidos durante estas tres décadas. “Fue un ejemplo de civismo. Una instancia, un escenario que debería ser tomado en cuenta, mirado por la dirigencia política actual”, afirmó. Según recordó, durante los 70 días de trabajo hubo diferencias y discusiones intensas entre los bloques, pero sin que esas disputas derivaran en agravios personales. “No hubo insultos, no hubo agravios”, destacó.
Por su parte, Alberto Maques retomó el reclamo por las competencias que todavía permanecen pendientes y consideró que las dificultades actuales no deben convertirse en una excusa para abandonar el proceso. Al mismo tiempo, reivindicó el carácter abierto de Buenos Aires y recordó que, además de sus residentes, la Ciudad recibe diariamente a millones de personas que llegan para trabajar, estudiar o realizar otras actividades.
María Elena Barbagelata centró su intervención en la incorporación de derechos sociales, culturales y de género que resultaron innovadores para la época. A 30 años de su sanción, sostuvo que el desafío pasa por lograr que esos principios tengan una aplicación efectiva y se conviertan en verdaderas políticas de Estado, independientemente de los cambios de gobierno.
Recordó que la Constitución estableció criterios de representación femenina en distintos órganos en los que interviene la Legislatura y dispuso, además, que el Tribunal Superior de Justicia no pueda estar integrado exclusivamente por personas del mismo sexo. “No hay ninguna Constitución, ni siquiera leyes, que lleguen a ese nivel de participación”, sostuvo.
La exconstituyente también destacó que el texto incorporó expresamente la perspectiva de género y los derechos sexuales y reproductivos, en un contexto internacional marcado por avances en esa agenda.
Al finalizar el panel, los convencionales constituyentes recibieron diplomas en reconocimiento a su participación en el proceso que dio origen a la Constitución de la Ciudad en 1996.
El último tramo permitió llevar la discusión del recorrido político e institucional hacia una evaluación del funcionamiento concreto de la Constitución, con la participación de Roberto Saba, Daniel Sabsay, Marcela Basterra y Manuel Garrido, quienes analizaron su vigencia, los avances alcanzados en estas tres décadas y los desafíos que todavía persisten en materia institucional y de autonomía.