Bitcoin despega: ¿qué debería tener en cuenta un inversor cuando un activo sube?
Bitcoin (BTC) está captando nuevamente interés entre los inversores. Después de un año de mercado bajista, hay señales que llevan a pensar que esa tendencia terminó y que estamos entrando en una nueva etapa alcista. Lo que ocurre con este mercado plantea una incógnita que sirve para cualquier activo: ¿qué debería tener en cuenta un inversor cuando un activo empieza a subir?
Lejos de preguntarnos cuánto más puede subir, tenemos que entender qué es exactamente el activo y por qué está subiendo. Antes de dejarse llevar por una tendencia, hay que entender cómo funciona, qué riesgo implica y qué lugar podría ocupar dentro de una cartera.
Cuando un activo empieza a subir y todo el mundo comienza a hablar de él, es fácil dejarse llevar por lo que dicen los demás: que “hay que comprar” o que “empezó la tendencia alcista”. La euforia puede llevar a tomar decisiones de inversión antes de entender realmente qué es. Por eso, es crucial evitar ese error teniendo cautela e informándose.
Independientemente del tipo de inversión, y en especial en las de mayor riesgo como las criptomonedas, hay que estudiar sus fundamentos y cómo se mueve. En caso de detectar potencial, se debe entrar con moderación, con capital dispuesto a perder o que, en caso de sufrir una reducción importante, no genere un problema.
El enemigo más importante de un inversor es la ambición y el deseo de querer ganar cada vez más. Pero también está el desconocimiento, lo que puede perjudicar la situación.
Al entrar a un mercado sin entender realmente el activo, es difícil sostener una estrategia cuando aparecen las primeras dificultades. Una tendencia alcista no significa que el precio vaya a subir de manera lineal. Y cuando llegan las caídas, quienes no conocen el activo pueden empezar a dudar y terminar vendiendo donde no deberían.
Entonces, antes de invertir, hay que entender dónde estamos poniendo nuestro dinero y qué riesgo estamos asumiendo. El mejor amigo de un inversor es la educación.
Uno de los principales factores para detectar el comienzo de una tendencia alcista de bitcoin se encendió hace dos semanas. Se trata del indicador Oracle Numeris, que emite señales semanales de compra o venta cuando hay un cambio sostenido de tendencia de precio. La vez anterior que marcó una etapa alcista fue en enero de 2023, cuando BTC estaba alrededor de USD 17.000, y dio una señal de venta cuando llegó a cerca de los USD 115.000 a finales de 2025.
Desde el análisis técnico también vemos un cambio en la estructura del precio. Bitcoin venía formando máximos decrecientes y esa estructura comenzó a modificarse desde junio de 2026.
El análisis técnico estudia la curva del precio y busca detectar tendencias para poder acompañarlas. En una tendencia bajista tenemos una secuencia de máximos cada vez más bajos. Cuando uno de esos máximos se rompe, la tendencia empieza a cambiar.
A esto se suma el momento del ciclo, la proximidad del halving y el comportamiento histórico de bitcoin. Normalmente, bitcoin registra una secuencia de un año a la baja y tres al alza impulsados por el halving (evento que reduce a la mitad su emisión cada aproximadamente cuatro años, lo que achica la oferta y favorece el alza ante la demanda).
Que la tendencia haya cambiado no significa que bitcoin vaya a subir de manera lineal ni permanente. No es que mañana se va a ir a USD 160 millones. Lo que creemos es que puede comenzar un proceso de dos o tres años en el que vaya recuperándose, rompiendo máximos históricos y teniendo, en el medio, momentos buenos y malos.
Esto es importante para cualquier inversor porque una corrección no necesariamente significa que una tendencia terminó. Una caída puede formar parte de un mercado alcista.
Confundir una corrección con el final de una tendencia puede llevar a tomar decisiones equivocadas, especialmente cuando se invirtió sin conocer previamente cómo se comporta el activo.
Además de las señales técnicas, hay un factor que consideramos fundamental para entender el momento actual: la adopción. La red de Bitcoin cada vez tiene más seguridad y más personas que entienden qué es y que deciden invertir directamente o a través de ETF y otros fondos.
Antes era algo mucho más de nicho. Hoy vemos cómo grandes inversores, fondos e instituciones lo incorporan en sus carteras. También hay cuestiones regulatorias y una infraestructura financiera cada vez mayor alrededor del activo. Todos estos factores pueden impulsar el mercado.
En el mundo de las inversiones, lo ideal es entrar en un activo cuando sale del fondo de un mercado bajista si tiene fundamentos alcistas y tomar ganancias cerca del final de la ola alcista. En ese sentido, bitcoin se posiciona como el mejor activo para comprar en este momento, con un horizonte temporal de venta en unos dos años para 2028.
Si bien las acciones de alguna empresa tecnológica, tal vez de inteligencia artificial, puede ganarle en rendimiento en tal periodo, creemos que bitcoin saldrá más beneficiado que el mercado bursátil en general.
El S&P 500, que sigue las acciones de 500 empresas importantes en Wall Street, está en máximos históricos. Estamos esperando que corrija desde la recuperación en V corta post pandemia. Pero, el gráfico de precio se ve como una flecha al infinito. Da más miedo cada día.
Hay que tener en cuenta que podría haber una caída pronunciada con el conflicto en Medio Oriente, el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral, la inflación y la subida de tasa de interés.
Siempre hay que tener precaución cuando un activo está en máximos históricos. Hoy, una buena manera de administrar el riesgo del mercado bursátil puede ser pasar un porcentaje al sector cripto, aunque eso va a depender del perfil de cada inversor y su horizonte temporal y conocimientos.
Lo importante, al fin y al cabo, es tomar decisiones de inversión desde el estudio y entender que cada etapa del mercado presenta oportunidades y riesgos diferentes. No se trata de perseguir el activo que más sube en cada momento, sino de saber identificar dónde estamos parados y actuar en función de nuestros objetivos y tolerancia al riesgo.