“Más inclusión, más cooperación: el aporte de Taiwán al mundo”
Desde la década de 1960, sucesivas generaciones de taiwaneses llegaron a la Argentina. Más de seis décadas después, nuestras raíces ya forman parte de esta tierra. Con los años, la comunidad creó cámaras empresariales, asociaciones de jóvenes y de mujeres, organizaciones benéficas que mantienen un compromiso con la solidaridad, la asistencia social y el bien común. Por eso sabemos, por experiencia propia, lo que significa ser acogidos y tener la oportunidad de participar.
En un mundo marcado por desafíos que trascienden las fronteras, la cooperación, el respeto por las reglas y la solución pacífica de las diferencias resultan cada vez más necesarios. Las Naciones Unidas y los organismos internacionales son ámbitos esenciales para construir respuestas comunes. Para que esa cooperación sea verdaderamente efectiva, quienes tienen la capacidad y la voluntad de contribuir deberían poder hacerlo. Taiwán, con 23 millones de habitantes y un gobierno elegido democráticamente, tiene mucho para aportar. Su experiencia en tecnología, semiconductores, salud pública, prevención de desastres y desarrollo sostenible puede contribuir al bienestar global. Por ello, apoyamos la incorporación de Taiwán a las Naciones Unidas y a los organismos internacionales pertinentes, así como su participación significativa allí donde todavía no pueda ser miembro. Incluir sus capacidades y experiencia haría la cooperación internacional más amplia y representativa.
También es fundamental preservar la paz en el Estrecho de Taiwán, una vía marítima clave para el comercio internacional. Su estabilidad está estrechamente vinculada con las cadenas globales de suministro y la prosperidad económica. Preservar el statu quo, rechazar cambios unilaterales mediante la fuerza o la coerción y resolver las diferencias por medios pacíficos no es sólo un interés de Taiwán, sino de toda la comunidad internacional. Participar no es solamente un derecho, es la oportunidad de asumir responsabilidades. La inclusión no es una amenaza, sino una base para construir confianza y fortalecer la cooperación.
La Argentina alguna vez nos abrió una puerta. Hoy esperamos que un sistema internacional basado en reglas, paz e inclusión también abra sus puertas a Taiwán, para que pueda participar, asumir responsabilidades y aportar, junto con el resto del mundo, al bienestar común.
Es un dislate que el Congreso analice propuestas para reglamentar como disminuir la morosidad de los créditos. Es una relación privada, totalmente fuera del ámbito del Gobierno. Es absolutamente imposible y cualquier ley que aparezca va a tener resultados negativos.
La relación es privada y empieza con el muy antiguo precepto “conoce tu cliente “. Hay dos momentos más importantes. Cuando se otorga, y cuando no paga.
El criterio a aplicar es válido para operaciones financieras o comerciales. El primer momento es antes de otorgar el crédito. Qué hace su familia, quiénes son sus amigos, de organizaciones, clubes, dónde hace sus compras, qué lee, qué hace los feriados, etc.
Aquí la IA puede ayudar mucho. Cuándo deja de pagar en término. La razón del no pago. (Sin trabajo, enfermedad) ¿Tu familia y tus amigos te pueden ayudar? Finalmente, ¿cuánto y cuándo puedes regularizar? El resultado debe ser reincorporarse al sistema. Declararlo públicamente en mora no sirve y juega en contra. Deja de ser sujeto de crédito y es más cómodo y deja más plata en el bolsillo por no pagar a ningún acreedor financiero. Por supuesto habrá casos de irrecuperabilidad. Por eso los bancos y otros acreedores (cadenas comerciales, etc.) venden paquetes a sociedades especializadas. El acreedor original ya lo descontó para el ARCA y el comprador con seguridad va a recuperar sumas atractivas.
Hay otros caminos parecidos y se puede mirar a otros países. Pero definitivamente no sigan con el camino de una ley que va ayudar a aumentar los egresos del Estado nacional, no va a solucionar el problema y va a aumentar la morosidad.
El recurrente conflicto por el financiamiento de las universidades públicas exige salir de la lógica de la trinchera y enfocar el debate en lo prioritario. La universidad pública argentina, reconocida mundialmente y una herramienta estratégica indispensable para el desarrollo científico y económico de la nación. Garantizar salarios docentes dignos y presupuestos de funcionamiento acordes a la inflación no debe interpretarse como un gasto prescindible, sino como una inversión imprescindible. Asimismo, exigir transparencia y eficiencia en la asignación de cada peso invertido no va en contra de la autonomía universitaria, por el contrario, la fortalece frente a toda la sociedad.
Es urgente que las autoridades nacionales y la comunidad académica construyan un canal de diálogo maduro, que priorice las aulas abiertas y la excelencia educativa, garantizando el futuro de los jóvenes que ven en las aulas su principal oportunidad de progreso.
“Fui a Nueva York a mostrar la situación real de Argentina”, dijo Kicillof. ¡No, señor Kicillof, usted se aprovechó de una circunstancia, por un lado, y por otro hizo lo único que sabe hacer, criticar en forma destructiva.
Si usted se muestra como presidenciable, también analice lo que pasa en su provincia, sus logros de gestión, empiece por su propia casa, porque su crítica monotemática hace pensar en su frustración, su impotencia y su falta de ideas.
Sea digno de su cargo, y permítase la autocrítica constructiva, antes de atacar.
Los logotipos de grandes marcas postulan asociarse a estilos de vida, apreciaciones culturales, aspiraciones de estatus. Esa ductilidad los convierte en herramientas poderosas en el área comunicacional. Esas imágenes son símbolos cargados de significado que trascienden las barreras lingüísticas y culturales, transmitiendo ideas complejas de manera rápida y efectiva.
La iconoclasia ha aparecido siempre en los más variados escenarios como elementos especiales de la lucha por el poder. Por lo que parece natural suponer una relación muy estrecha entre la dominación y el control de la producción. Al asociar ciertos iconos con comunidades específicas, fortalecen el sentido de identidad y pertenencia, encarnando valores, creencias y principios que son fundamentales para una cultura. Ofrecen un sentido de seguridad y estabilidad en un mundo cambiante, estableciendo condiciones de la conexión entre imagen y poder.
Lo simbólico de Norte arriba, superior y Sur abajo, inferior lleva por convención más de 500 años. Y si añadimos la descripción simplista de estos tiempos de: “Norte Primer Mundo y desarrollo, y Sur Tercer Mundo y subdesarrollo”, nos sugiere cuestionar un mandato cultural tremendamente injusto para gran parte de la humanidad.
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