La Pantera detrás de Gatti: un suplente con estilo
Encerrados en las mil fotos de archivo, esos ojos gritan. Es un pedido de auxilio poético, mudo, lejano. El hombre de "mostacholes" a dos aguas parece decir “reivindíquenme, no me olviden: ¿Qué otro bigote ornamenta así hoy el fútbol argentino?”.
Carlos “La Pantera” Rodríguez, el suplente de Hugo Orlando Gatti en Boca, decidió no aparecer más en los medios y a sus 74 años este texto es una forma de ponerlo en valor y de defender su honor.
El hombre tuvo la bendición/maldición de ser suplente del mito vedette con vincha y atravesó la misión con altura. Estaba a la sombra de un artista, de un revolucionario estético y táctico, y supo contrarrestar eso con un look pensado para no pasar inadvertido.
Hay una vieja imagen que hoy sería un gran meme o remera de moda. En la foto La Pantera mira fijamente a la cámara con esos ojos como pozos de petróleo y posa serio con una reliquia: un buzo amarillo con el dibujo de La Pantera Rosa asomando pasmada. La postal tiene efecto de autorreferencialidad. El gesto severo de Rodríguez se contradice con la belleza tierna de lo que porta en el pecho. Es como si alguien hubiera cometido un error al vestirlo. O como si la ternura se hubiera equivocado de cuerpo.
Ya no tenemos buzos así en el fútbol argentino. Ni caballeros lo suficientemente valientes para vestirlos. Ni marcas osadas como para lanzarlos. Vemos arqueros aburridos envueltos en uniformes poco originales, en diseños minimalistas pensados para no distraer ni romper con el paisaje.
Oscar Tubio, el diseñador de indumentaria pionero del marketing deportivo en Argentina, explica que en 1981 -más de una década antes de que triunfara con el logotipo del bulldog de José Luis Chilavert-, viajó a Los Ángeles y trajo aquel dibujo de La Pantera Rosa con glitter. “Yo ya vestía a Gatti, y la Pantera me pidió ayuda. Me trajo el buzo amarillo y le agregué ese estampado justamente por su apodo. ‘¿Pero te vas a animar a ponerte esto?’, le pregunté. Y se animó. En ese momento no lo consideré algo relevante. Hasta hoy me siguen recordando ese diseño”.
La biografía dura dirá que La Pantera, ex Chacarita, All Boys, Racing, San Lorenzo de Mar del Plata, Instituto y Huracán de Comodoro Rivadavia, jugó en Boca entre 1977 y 1982, que atajó media decena de penales que le patearon en 75 partidos con esa camiseta y que se lució en buena parte del Metropolitano 1981 que coronó a Diego Maradona. Poco se supo luego de su retiro, en 1984: se convirtió en asesor de seguros y caminó los cien barrios porteños.
Media melena, flequillo abierto, de a ratos un aire físico a Leopoldo Jacinto Luque, su distintivo estaba en sus saltos, o en su espera paciente en el banco, o en su templanza para posar con un dibujo rosa en un tiempo en que el rosa no era para machos. Vaya una reivindicación para ese caballero con apodo de depredador, injustamente olvidado.
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