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clarin.com · hace 13 horas · Clarin.com - Home

El PRO se corre de la pelea nacional y apuesta a las intendencias de cara a 2027

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Arrinconado por la interna entre Javier Milei y Patricia Bullrich, Mauricio Macri empezó a diseñar una salida para uno de los principales problemas que enfrenta hoy el PRO: cómo conservar poder propio en 2027 en una elección presidencial en la que el partido no se imagina con espacio para competir como una tercera vía.

La respuesta que por ahora encontró el expresidente está lejos de la Casa Rosada. El plan es ganar intendencias. Macri y su secretario general, Fernando de Andreis, trabajan desde hace meses sobre un objetivo: llegar a las próximas elecciones con candidatos competitivos en 150 de las ciudades más importantes de la Argentina, que en los cálculos partidarios concentran cerca del 80% del padrón nacional.

Hoy el PRO gobierna alrededor de 50 ciudades. La meta es triplicar esa presencia. Detrás de esa estrategia hay una lectura descarnada del escenario que enfrenta el partido que gobernó la Argentina entre 2015 y 2019. En la conducción macrista creen que en 2027 la discusión nacional estará fuertemente polarizada entre Javier Milei, si busca la reelección, y el candidato que finalmente presente el peronismo, sea Axel Kicillof, Sergio Massa u otro dirigente.

Milei y Kicillof estuvieron ambos, por separado, esta semana en Nueva York.

Si bien Hernán Lacunza aparece como uno de los posibles candidatos a competir el año que viene por la presidencia, desde el PRO no ven, al menos hoy, lugar suficiente para una tercera opción con posibilidades reales de disputar el sillón de Rivadavia.

El PRO quedó además obligado a redefinir su lugar después del crecimiento de La Libertad Avanza sobre una parte importante de su antiguo electorado y de la migración hacia el oficialismo de dirigentes que fueron centrales en el macrismo, como Patricia Bullrich.

Patricia Bullrich durante el debate en Senado de la Nacion Ley Inocencia Fiscal II y reforma biocombustibles.

La relación con los libertarios sintetiza esa dificultad. Mientras Macri mantiene su respaldo a buena parte del rumbo económico de Milei, el PRO intenta evitar quedar absorbido por la estructura oficialista y conservar los lugares donde todavía tiene poder propio.

Las negociaciones muestran esas tensiones. De Andreis y Cristian Ritondo mantienen reuniones quincenales con representantes de la Casa Rosada, pero esta semana, después del cuarto encuentro, reconocieron públicamente que todavía están “lejos de un acuerdo electoral”. En el PRO también existen quejas por el avance libertario en distritos que hoy gobierna el macrismo, desde la Ciudad hasta municipios del interior.

Es en ese escenario donde aparece el plan de Macri. En lugar de poner todas las fichas en una pelea presidencial que consideran extremadamente difícil, el expresidente quiere reconstruir al PRO de abajo hacia arriba: intendencias primero, gobernaciones después y, eventualmente, volver a tener una estructura nacional propia.

La estrategia también parte de otra previsión: en el partido creen que serán pocas las provincias que en 2027 elegirán autoridades locales el mismo día que se vote presidente. Si se multiplican los desdoblamientos, razonan, habrá más posibilidades de separar la discusión municipal de la polarización nacional.

El armado tiene a Fernando de Andreis como uno de sus principales responsables. Junto con los referentes regionales y los presidentes provinciales del partido, el secretario general del PRO comenzó a identificar dirigentes con posibilidades de competir en cada una de esas 150 ciudades.

No necesariamente habrá un candidato único desde el comienzo. Hay lugares en los que actualmente son dos o hasta tres los dirigentes que hacen la carrera para convertirse en postulantes a intendente. La conducción pretende dejarlos crecer, medir su desarrollo territorial y resolver más cerca de la elección quién queda finalmente al frente de la boleta.

El universo incluye principalmente concejales, dirigentes locales y antiguos candidatos de 2019 y 2023 que, según la evaluación interna, consiguieron mostrar algún grado de competitividad.

Macri reapareció en Jujuy este viernes tras meses en silencio y explicitó parte de ese proyecto: “Estamos acá porque seguimos apostando. Cuando dejé la Rosada les dije que iba a seguir cuidándolos. Desde el PRO trato de ser mentor, de ayudarlos a crecer, de prepararse”, les dijo a los militantes que participaron del encuentro.

Mauricio Macri con jóvenes militantes en la gira "Próximo paso: NOA".

Después dejó una frase que describe la estrategia territorial que ya está en marcha: “Queremos tener un candidato a intendente en cada ciudad del país. Una persona que se haya formado, que haya estudiado”.

El expresidente también volvió sobre su experiencia al frente de la Ciudad. “El trabajo más lindo que yo tuve fue el de ser alcalde”, arengó.

En el partido dicen que actualmente tienen intendentes en unas 50 ciudades del país. La provincia de Buenos Aires es uno de sus principales activos: allí conserva al menos 13 intendencias y entre los distritos más importantes que conserva el PRO está Vicente López, gobernado por Soledad Martínez, vicepresidenta nacional del partido.

También tiene una presencia importante en Córdoba, donde contabiliza una decena de jefes comunales, además de municipios en Mendoza, Santa Fe y La Pampa. El centro del país es considerado dentro del macrismo como el territorio con mejores condiciones para sostener y ampliar la estructura partidaria.

En La Pampa, por ejemplo, el PRO viene de una elección que internamente califican como buena y ya tiene una dirigente encaminada para disputar la gobernación: Marita Mac Allister, hermana de 'el colo' y tía del jugador de la Selección. La dirigente se reunió con Macri y recibió su respaldo para avanzar con su proyecto provincial.

La lógica vuelve a ser la misma: que el crecimiento desde los municipios termine produciendo candidatos con posibilidades de dar el salto hacia las gobernaciones.

Macri tampoco quiere que la selección dependa únicamente de quién mide mejor en una encuesta. Una parte importante del proyecto pasa por la Escuela Nacional de Dirigentes del PRO, actualmente encabezada por la abogada Jimena de la Torre y que anteriormente tuvo a Eduardo Amadeo como uno de sus responsables.

De Andreis y los referentes provinciales seleccionan a los dirigentes que participan de las capacitaciones.

El primer ciclo destinado a los precandidatos se realizó en agosto y hubo una segunda instancia durante la primera semana de septiembre. Fueron talleres de tres días realizados de manera virtual: reunir presencialmente a dirigentes de todo el país resultaba prácticamente inviable por las distancias.

Las capacitaciones estuvieron divididas en tres grandes ejes: modernización del Estado, gestión y comunicación. En el módulo de gestión participaron intendentes que transmitieron su experiencia de gobierno. La capacitación en comunicación quedó en manos del área del partido especializada en esa materia.

Macri estuvo en las dos ediciones. En agosto participó del cierre y en septiembre se encargó de abrir las jornadas. La consigna que busca transmitir es que no alcanza con encontrar dirigentes capaces de ganar. El PRO quiere que lleguen a la elección con un programa para gobernar. También lo dijo en Jujuy: “Para transformar la realidad no hay que improvisar. Hay que estar preparados”.

Toda esta construcción tiene un problema adicional: cómo convivirá con un eventual acuerdo nacional entre La Libertad Avanza y el PRO, que pretende fijar un límite especialmente importante para su estrategia territorial.

Reunión de mesa política. Fernando Andrés junto a Cristian Ritondo ingresan la casa gobierno. Foto Maxi Failla -

En las conversaciones se planteó que, si finalmente hay un acuerdo en la provincia de Buenos Aires, los municipios que actualmente gobierna el PRO deben continuar bajo conducción del PRO.

Para los macristas, una alianza no debería significar que los distritos amarillos se conviertan automáticamente en territorios de La Libertad Avanza.

La discusión no es menor. Mientras ambos partidos negocian cómo podrían convivir electoralmente en 2027, desde el PRO existen cuestionamientos al avance libertario en lugares donde el macrismo conserva poder. La tensión también se observa en la Ciudad, donde dirigentes de LLA mantienen una estrategia propia pese a las conversaciones nacionales.

En el PRO creen que los intendentes que consigan gobernar las principales ciudades a partir de 2027 pueden convertirse cuatro años después en los candidatos naturales para disputar las gobernaciones. Ahí aparece el verdadero horizonte de la estrategia: 2031.

Macri busca reconstruir una estructura que el PRO fue perdiendo mientras La Libertad Avanza crecía como fuerza nacional. La referencia que todavía sobrevuela en el partido es el mapa de 2017, cuando Cambiemos logró extender su presencia política por buena parte de la Argentina.

Mauricio Macri y Maria Eugenia Vidal celebran el triunfo en las elecciones legislativas 2017.

Diez años después, el escenario será otro. El PRO ya no ocupa el centro del espacio político que alguna vez lideró y, en el diagnóstico que hacen sus dirigentes, la elección presidencial de 2027 dejará poco margen por fuera de Milei y el peronismo.

Mercedes Rébora

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