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lanacion.com.ar · hace 11 horas · Cecilia Devanna, Paula Rossi

Los guardianes de Milei que sobrevivieron a los cambios en Olivos

LA NACION

Era 19 de noviembre de 2023 y Javier Milei estaba en el Hotel Libertador a la espera de los resultados de la elección presidencial. Él mismo contó que prefirió no entusiasmarse con los números de los boca de urna que lo daban ganador. Por el contrario, se puso a rezar con “un grupo de rabinos”. En ese entorno, reveló Milei, estaba también Mario Suli. Fue justo en medio del rezo que llamó desde el búnker peronista la diputada nacional Cecilia Moreau, para decirle que Sergio Massa -su contrincante- saldría en pocos minutos a reconocer que había perdido la elección. “Terminamos lo que estábamos rezando y después les dije que habíamos ganado. Festejamos, pero terminamos de rezar primero”, dijo Milei en agosto, en una entrevista en La Casa Stream.

Milei y el día en que Massa lo llamó para avisarle que había ganado las elecciones

Suli, que oficia como asistente personal, no es el único guardián del Presidente. Se suma a ese elenco reducido Magalí Bianco, la secretaria privada de Milei. Fuentes consultadas por LA NACION refieren que los dos son soldados directos del Presidente, más allá de que estar con él implica también tener sintonía con su hermana, la secretaria general de Presidencia, Karina Milei. Sus nombres tomaron más trascendencia en los últimos días ya que, en medio de los cambios en la organización de Olivos, que incluyeron despidos y reordenamientos, ambos se mantienen firmes en el universo presidencial, según cuentan fuentes al tanto.

Ninguno de los dos aparece en el Boletín Oficial empleado con cargo dentro del Estado.

Pero en el momento en que llegó a Balcarce 50, Milei dispuso que Suli estuviera en la antesala del despacho. Por entonces también habló con Bianco, a quien conocía desde hacía 20 años, por el paso de ambos en Corporación América, para que se sumara a trabajar con él. Bianco aceptó de entrada, pero antes debió cerrar unos temas y arrancó cuando comenzaba marzo.

Al momento en que ella desembarcó junto a Milei, Suli se reubicó en Olivos. Vive en el chalet de la quinta presidencial y, según fuentes al tanto, hasta se encarga del cuidado de los perros de Milei.

Tan cercanos son los dos al Presidente -quien a medida que pasan los meses se pone más receloso de su intimidad y su imagen-, que dentro del Gobierno el resto de los funcionarios evita arriesgarse a la hora de opinar respecto de ellos.

Javier Milei, en Mar del Plata, cuando fue a ver al teatro a Fátima Florez. Al fondo, a la izquierda de la artista, Suli; del otro, atrás de Pettovello, Magalí Bianco

De bajísimo perfil, siempre con su gorra oscura y una tupida barba, Suli es una suerte de “secretario todoterreno” que gravita en el universo de Milei desde antes de que llegara a Balcarce 50. Entró a su círculo cuando era diputado nacional.

Las voces consultadas por LA NACION aseguran que ambos se vincularon por medio del judaísmo, sobre todo en aquellos días en que Milei exacerbaba sus estudios teóricos de esa religión. “Hubo momentos en que Milei comía kosher y Mario le iba a comprar y le llevaba esa comida adonde estuviera”, cuenta un entendido sobre el perfil de Suli.

Javier Milei en el acto por el atentado a la Embajada de Israel este año; detrás suyo, de gorra, Mario Suli

Joven, de menos de 35 años, e hincha de Boca, Suli es reconocido en las filas de La Libertad Avanza (LLA) como una de las personas que “más y mejor cuida” a Milei. Algunos lo describen como “su sombra”.

Sus tareas de asistencia se mimetizan hacia afuera con las de protección personal. En eventos como la visita de Milei a la escuela ORT en agosto pasado, Suli se presentó vestido igual que la custodia y con auriculares. Es el único, junto con su hermana Karina, que entra al despacho presidencial sin protocolos cuando es convocado.

En las horas posteriores a los cambios que se conocieron alrededor de la dinámica de Olivos, que implicaron la salida de Osvaldo Javier Sosa de la intendencia de la quinta, algunas fuentes repitieron una frase: “Mario tendría que haber sido el intendente desde que llegó”.

Otros refirieron que eso no hubiera sido posible porque ya Suli tiene demasiadas tareas a su cargo, lo que lo haría incompatible.

Las voces que hablaron con este medio mencionan “lealtad y corrección” de Suli hacia el Presidente en la diaria. El ecosistema presidencial le endilga también otros rasgos, que serían ponderados por Milei: el silencio y la prudencia. Estas dos cuestiones, en tándem, generan en torno suyo una batería de teorías sobre su tarea y sus vinculaciones, así como un estricto hermetismo al momento de responder preguntas u opinar sobre él.

“Es serio. No se sabe mucho sobre su vida más allá de lo público y de su tarea alrededor de Milei. Está siempre al lado de Javier, casi como un guardaespaldas. Está Javier y está él, en la quinta de Olivos y en la Casa Rosada igual. Es profesional y de pocas palabras”, lo describe un funcionario que conoce el día a día del Ejecutivo.

Las distintas fuentes coinciden en que, por fuera de su actividad en la sede de Gobierno, poco se conoce de él. Sí que participa en eventos vinculados a la comunidad judía, de la que es un activo miembro. Con Milei también se lo ve en eventos oficiales ligados a Israel, un país socio de la Argentina actual.

El presidente Javier Milei junto a Yair Horn, liberado tras permanecer como rehén de Hamas, durante el acto por el 32° aniversario del atentado contra la AMIA; en el fondo, de gorra, Mario Suli

En su primer viaje internacional como mandatario electo, Milei fue a Nueva York a visitar la tumba del “Rebe” de Lubavitch y allí estuvo Suli. Con Milei ya instalado en Olivos, su secretario suele quedarse en el país al cuidado de la quinta cuando el mandatario vuela al exterior.

”Está para lo que Javier necesite”, refirió una fuente. “Es el que está en Olivos y le hace acordar de todo lo que necesita por fuera de lo laboral”, añadió.

Camuflado entre los altos perfiles de la gestión nacional como si quisiera ser imperceptible, Suli siempre orbita alrededor de Milei: en actos políticos, en los palcos del Congreso, en la mayor parte de los pasos que da. En las reuniones del Presidente con sus ministros, aseguran fuentes al tanto, lo espera pero no ingresa.

Mario Suli en el fondo de la foto, detrás de Monteoliva, Mahiques y Presti, en uno de los palcos del Congreso

De Suli dicen que no tiene vocación política y que ese es otro de sus activos dentro de la intimidad presidencial. “No pide nada: ni un cargo, ni un favor. Hace su trabajo de secretario privado”, comentó una de las voces consultadas para esta nota.

“Está para lo que se lo necesita”, añadió otra de las voces a LA NACION. Por ejemplo, una de las fuentes recordó ver a Suli repartir entradas junto a Karina Milei para uno de los Movistar Arena que montó el actual Presidente.

Tanto Suli como Bianco tuvieron su debut televisivo de la mano de una ex de Milei: la conductora Amalia “Yuyito” González. En aquellos tiempos en que la exvedette estaba en pareja con el Presidente y exponía en su programa los detalles de la relación, el mandatario la visitó y llevó a sus personas de confianza, que se sentaron en un living del vivo. Allí estuvo Bianco. Por su parte, Suli se quedó detrás de cámara, pero salió enfocado tras un pedido de Yuyito.

“Está Mario, tómenlo. No quiso venir acá porque es un hombre muy discreto”, comentó la conductora y Milei exclamó: “¡Bueno, pero si es discreto, ¿lo vas a enfocar? ¡Él no quiere salir!“. Mientras la cámara lo ponchaba a Suli, con su gorra riéndose tímido, González arengó ”¡sí quiere!“ y el Presidente pidió: ”Saludá Mario".

Yuyito presenta a Mario Suli en público

Entre la diputada nacional Lilia Lemoine y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, se ubicó en el estudio Bianco. “Magalí es mi asistente. La conozco hace cerca de 20 años. Es una persona de una honradez, de una eficiencia... y si logran tener reuniones conmigo es gracias al laburo enorme de Magalí y mi hermana, que me corren hasta por abajo de la cama, porque viste lo difícil que es encontrarme”, dijo Milei ese día, frente a Yuyito. Bianco sonrió y se limitó a decir que era “un placer” recibir los pedidos de la entonces novia del Presidente.

Milei habla sobre Magalí Bianco

Ex Corporación América, al igual que Milei, en la compañía de Eduardo Eurnekian, Bianco realizaba tareas de asistencia, lo que también replicó en otras esferas del mundo corporativo.

En el Gobierno refieren que la tarea de Bianco es ordenarle la agenda a Milei y que, al igual que Suli, “siempre está con el Presidente, en Olivos y en la Casa Rosada”. Para verlo a Milei hay que coordinarlo con ella, si no es con Karina. Organiza esquemas y horarios.

En algunos despachos de la Casa Rosada exponen las diferencias entre Bianco y María Belén Agudiez, del círculo de Karina Milei, que salió eyectada tras el escándalo por las filtraciones en Olivos, cuya administración comandaba su pariente Sosa.

“No se llevaban bien”, refirió una fuente que conoció ese vínculo. Esa versión es reiterada en Balcarce 50. Funcionarios aseguran haber escuchado discusiones entre ambas.

“Magalí vio cosas que no le gustaron de entrada” y que “el tiempo le dio la razón”, aseguraban esta semana en el palacio de Gobierno.

Quienes tratan a Bianco la describen como “educada, amable y buena chica”, pero también con carácter firme para el lugar que ocupa. Oriunda del barrio porteño de Caballito, tiene buena relación con Karina Milei.

A Suli y Bianco se los vio junto al Presidente en otro evento que involucró a una ex: la participación en la función de teatro de Fátima Florez en Mar del Plata. Los dos, sentados a la izquierda de Milei en la cuarta fila del Teatro Roxy, sonrieron cuando los enfocaron, ese día que la actriz y quien fue su novio cantaron El rock del gato.

Karina Milei, Javier Milei, Magalí Bianco y Mario Suli en el Teatro Roxy de Mar del Plata

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