Tras la caída de junio, JP Morgan ajustó su pronóstico y estimó una recesión para el tercer trimestre
Lunes: JP Morgan en un documento dijo que la Argentina crecerá 2,7% en 2026 y organizó un evento en Manhattan con Luis Caputo.
Miércoles: JP Morgan vaticinó que la Argentina será investment grade si gana Javier Milei en 2027.
Viernes: JP Morgan envió un documento temprano a la mañana a sus clientes recalculando los números de crecimiento para la Argentina, diciendo que el país crecerá 1,5% este año y no 2,7% como sostuvo el lunes y que entrará en recesión el próximo trimestre porque la economía caerá 4% anualizado en el actual trimestre (tercero). Ese mismo día el riesgo país llegó a 609 puntos, el nivel más alto desde abril.
La sucesión de eventos recuerda la frase del economista Rudiger Dornbusch: “En economía, las cosas tardan más en pasar de lo que pensabas, y después ocurren más deprisa de lo que creías” para referirse a que los desequilibrios y las deudas pueden sostenerse durante mucho tiempo sin explotar.
El viernes varios economistas se sumaron a este escenario de JP Morgan, por ejemplo Miguel Kiguel y Gabriel Caamaño.
“La caída de julio fue peor que la esperada y es casi un hecho que el tercer trimestre va a cerrar en recesión”, dijo Kiguel. Para el director de Econviews, la economía crecería este año “cerca de 1%”.
“Con el tercer trimestre casi definido, es muy probable una recesión técnica; se recorta la proyección de crecimiento 2026 a 1,9%”, dijo por su parte la consultora Outlier que dirige Caamaño.
En esta misma línea se ubican también estudios como Analytica, LCG y PXQ. El consenso del mercado según el BCRA (REM) señala que el crecimiento este año será 2,1%. Este informe fue de agosto y se espere que ahora el próximo dato sea revisado a la baja.
JP Morgan escribió en su trabajo que “esperábamos un desempeño débil de la actividad económica en julio”. Sin embargo, “la contracción reportada excedió significativamente nuestro pronóstico de caída de 1%”. El Indec informó una caída de 2,9%, la mayor en seis años.
El nivel de actividad desestacionalizado tocó el mínimo desde marzo de 2025, antes de la salida del cepo.
La primera es que la composición del actual patrón de crecimiento, liderado por industrias como la minería y la energía en las que el Gobierno y las empresas anuncian inversiones a cada rato, tienen un derrame modesto sobre el resto de la actividad económica.
La segunda, la política económica del Gobierno prioriza la estabilidad endureciendo las políticas fiscal y monetaria. Según JP Morgan esta rigidez probablemente persista.
Caamaño cree que “si se pretende que el dinamismo se incremente, que la recuperación de salarios gane en velocidad, algo que implicaría eliminar los topes a las paritarias y que se reduzcan encajes con el objeto de reducir el spread entre las tasas activas y pasivas”. Agregó que “sin recuperación de los agregados monetarios reales no hay antecedentes de actividad ganando dinamismo de forma sostenida”.
Según Kiguel “lo que más preocupa hoy a Wall Street es cómo reactivar la economía”. Según el ex secretario de Finanzas “cualquier alternativa obliga a resignar alguno de los pilares que para Milei son innegociables, el equilibrio fiscal o la desinflación”.
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