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perfil.com · hace 17 horas · Alicia Kirchner *

La Argentina que diseña el poder global

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Hay anuncios que deben ser leídos más allá de sus cifras. El anuncio del Corredor Andes-Atlántico busca conectar regiones argentinas ricas en minerales y la cuenca de Vaca Muerta con los puertos del Atlántico y los mercados occidentales. Esto puede significar infraestructura necesaria para la Argentina pero ninguna infraestructura es neutral. Una vía puede conectar una comunidad con oportunidades o un yacimiento con un puerto. Un gasoducto puede alimentar la industria o exportar. Una red digital puede ampliar capacidades científicas y productivas o simplemente facilitar negocios.

El propio comunicado oficial señala que uno de sus objetivos es fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos y energía. Justamente allí vamos a detenernos, porque estamos viviendo una transformación tecnológica que está modificando la economía mundial y también la geopolítica: la inteligencia artificial también se construye con recursos naturales y eso modifica la discusión sobre extractivismo.

Durante décadas, Argentina discutió qué hacer con su petróleo, gas, minerales y alimentos. Hoy debemos incorporar el lugar que ocupan esos recursos en la nueva disputa mundial por el conocimiento y el poder tecnológico.

Las tierras raras que nuestro país posee son relevantes para distintas tecnologías y cuando un recurso se vuelve estratégico para el mundo, también tiene que volverse estratégico para nosotros. No para impedir inversiones sino para que esa riqueza se transforme en capacidades argentinas. La diferencia entre extraer y desarrollar, porque los recursos naturales no existen aislados de las personas.

Una política de desarrollo no puede medir el éxito solamente por las toneladas extraídas, los barriles producidos o los dólares exportados. Es fundamental mirar el territorio, el ambiente, la infraestructura, el conocimiento, los comercios locales, las oportunidades para los jóvenes. El Estado tiene una responsabilidad que no puede delegar: mirar más allá de la rentabilidad de una empresa y pensar en las próximas generaciones.

La Argentina debe debatir sobre inteligencia artificial. Es particularmente grave que el Gobierno avance con acuerdos que comprometen sectores estratégicos y el Congreso dilate una discusión que debería ser central. Un informe del Citra identificó 76 proyectos y resoluciones relacionados con inteligencia artificial presentados en Diputados y Senado entre 2016 y marzo de 2026. No estamos frente a un Congreso que no se ocupa, hay legisladores de todos los colores políticos que están intentando construir reglas para una transformación que ya está ocurriendo. Sin embargo, el gobierno no les da tratamiento.

Mientras no protegemos derechos, desarrollamos capacidades y construimos una estrategia nacional, los grandes actores tecno-financieros ya están tomando posición sobre los recursos que van a alimentar esa nueva economía.

Argentina tiene algo que el mundo necesita y eso debería darnos capacidad de negociación, no solamente la urgencia por extraer y vender. Se trata de que el litio pueda generar industria y conocimiento, que el gas desarrollo energético e industrial. Que los minerales críticos puedan impulsar ciencia y tecnología, que la infraestructura sirva para integrar nuestras regiones y la gente puedan vivir mejor.

Ese es, en definitiva, el sentido del desarrollo humano: ampliar las capacidades de las personas y de las comunidades para decidir sobre su propio futuro. El desafío argentino no consiste en elegir entre inversión y soberanía, entre producción y ambiente o entre tecnología y trabajo. Consiste en construir una política capaz de articularlos en un nuevo acuerdo social. El recurso natural es una riqueza. El conocimiento es poder. Y la capacidad de decidir sobre ambos es soberanía.

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