Los 90 días que inquietan al mercado: amenaza de recesión, elecciones en EEUU y un fin de año cargado de tensión
Los inversores advierten por un posible deterioro de las condiciones financieras. Los detalles del paso de Axel Kicillof por Nueva York y la medida que analiza la CGT.
Quedan unos tres meses para que termine el 2026 y los próximos 90 días serán agitados para un Gobierno al que una posible recesión le golpea las puertas justo antes de entrar al año electoral. Los inversores que se reunieron con Axel Kicillof en EEUU le plantearon al gobernador bonaerense un escenario de derrota para el presidente de EEUU, Donald Trump, en las elecciones de medio término y advirtieron que eso podría complicar el panorama financiero local. El círculo rojo no encuentra respuestas a sus reclamos para reactivar la economía y la CGT prepara una medida de fuerza antes de la visita de León XIV. El mercado, en alerta.
“Ya me saqué la sábana antes de entrar, ahora hablen conmigo y no con el fantasma”, bromeó Kicillof al inicio de la reunión que sostuvo con representantes de fondos de inversión en Nueva York. El gobernador bonaerense insistió en que debían prestar más atención a lo que hizo como ministro de Economía -cuando flexibilizó el cepo cambiario y promovió el acuerdo con Chevron para su desembarco en Vaca Muerta-, que a lo que dicen sobre él desde el Gobierno.
También remarcó que, como mandatario provincial, luego de una negociación dura, cumplió con todos sus compromisos financieros y que en Buenos Aires no hay desborde fiscal. Intentó así despejar fantasmas de default o expropiaciones sin sentido. “Yo no soy dogmático, soy pragmático, hay que analizar cada situación en su contexto”, dijo. De todas formas, dejó en claro que, si la oposición gana las elecciones, no continuarán con el programa económico de Javier Milei.
Otro punto interesante fue el que los propios inversores plantearon a Kicillof: un escenario en el que Trump sufre una derrota en las elecciones de medio término de noviembre y el correlato en el mercado argentino es un endurecimiento de las condiciones financieras. Algo de eso se viene percibiendo en estos días con la pronunciada suba del riesgo país, que cerró la semana por encima de los 600 puntos básicos.
La cuestión política no estuvo ausente. Hubo preguntas sobre la posible suspensión de las primarias y por las internas en la oposición. Aunque el asunto principal volvió a pasar por el desgaste que sufre la economía real por estas horas.
Los empresarios, los acreedores, los hombres y mujeres que manejan el poder ya no se preguntan si Milei mantendrá la restricción fiscal o si la inflación volverá a desacelerarse: se preguntan qué va a hacer el Gobierno para reanimar una economía que cayó un 0,6% en el segundo trimestre del año y que volvió a tropezar fuerte en julio (-2,9% mensual).
La inquietud la percibió el propio ministro de Economía, Luis Caputo, en su encuentro con los lobos de Wall Street en la última semana. Los cuestionamientos apuntan a que el programa pierde consenso social y, con eso, se incrementa el riesgo de que La Libertad Avanza pierda las elecciones del año que viene.
Por ahora, el Gobierno no muestra músculo para dar una respuesta concreta o, al menos, generar expectativa. La Unión Industrial Argentina (UIA), que representa a uno de los sectores más golpeados, intentó esta semana, sin fortuna, elevar sus reclamos. “Todos los días se cae una empresa y Lavigne no dice nada”, señaló a este medio uno de los asistentes a la reunión con el secretario de Coordinación Productiva.
Según pudo saber Ámbito, los empresarios acercaron varias decenas de medidas. En su mayoría fueron descartadas de forma directa por el funcionario, como la suspensión de ejecuciones de ARCA a las pymes. “No nos llevamos nada en concreto”, comentó una fuente desilusionada con el improductivo encuentro.La situación entre buena parte de los industriales es cada vez más delicada. La novedad más resonante de esta semana estuvo en el sector autopartista. Se supo días atrás que las firmas Kromberg & Schubert e Irauto cerrarán sus operaciones y se irán del país tras el fin de la producción de la pick-up Amarok en la planta de Volkswagen de General Pacheco.
El rubro se viene achicando a un ritmo acelerado. “Si esto sigue así nos vamos a fundir todos”, se escuchó decir a un empresario en una mesa de referentes. Para colmo, en esa misma conversación surgió la información de que varias terminales, que ya vienen reduciendo el nivel de compras a productores locales, pasarán a importar completamente otro insumo clave, todo en un contexto en el que la demanda local de vehículos no logra repuntar.
Como si esto fuera poco, las firmas que producen en el país y trabajan en regla tienen que competir contra la informalidad creciente, como en el sector lácteo, donde aproximadamente el 40% de la leche cruda, principal insumo, se vende en negro durante los fines de semana. Esto no golpea solo a las empresas, sino también al Gobierno vía recaudación, justo en días en que las cuentas aprietan y Economía profundiza el ajuste para sostener el superávit.
Los meses que restan para finalizar el año serán agitados: elecciones en Brasil, el principal socio comercial de Argentina; legislativas en EEUU, que se transformó en el prestamista de última instancia de Milei; una votación clave en Israel, otro de los aliados de los libertarios en materia de política exterior; y la visita del papa León XIV, que se dará en un contexto de deterioro social.
El INDEC informó el jueves pasado que la pobreza subió 4,1 puntos porcentuales y alcanzó al 32,3% de las personas en el primer semestre del año. El Observatorio de la Deuda Social de la UCA explicó que los datos serían más alarmantes si no fuese por el amortiguador de las políticas sociales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH). La pregunta hacia adelante es si ese paraguas puede frenar el deterioro.
Los municipios bonaerenses están al límite. A pesar del desfinanciamiento de Nación y de la caída de la recaudación, tuvieron que incrementar fuertemente la ayuda social. Por ejemplo, Avellaneda pasó de brindar asistencia a unas 40.000 personas en 2023 a unas 67.000 este año; Berisso, de 5.000 a 12.000; Mar Chiquita, de 800 a 2.000; y Coronel Rosales, de 100 a más de 2.000.
“¿Quién va a aguantar diciembre, enero y febrero, que son meses muertos?”, se preguntó frente a Ámbito un empresario que brinda servicios al sector industrial. En ese sentido, señaló que habitualmente las firmas hacen un “canuto” durante el año para aguantar el trimestre más duro, pero en este 2026 nadie pudo hacer esa diferencia. Vaticinó así una nueva ola de despidos para el verano.
Seguramente algo de esto es lo que visualizan en la Confederación General del Trabajo, donde no descartan realizar un paro general antes de la llegada del Papa. Los secretarios generales de la central obrera tendrán también su foto con León XIV. Todo parece indicar que el paso del Sumo Pontífice por Argentina estará lejos de funcionar como una distracción de la agenda, como pretendían algunos en Balcarce 50. Más bien podría ocurrir lo contrario.
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