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clarin.com · hace 21 horas · Clarin.com - Home

Alianzas de Milei, a prueba: Macri se mueve y Patricia, tensa; Kicillof, ¿sin PASO?

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4,25,27,3: no son meros números de alguna martingala. Son fechas de acontecimientos políticos que pueden impactar positiva o negativamente sobre las alianzas internacionales de Javier Milei. Y sobre la percepción externa de la economía argentina. El domingo que viene será la primera vuelta de las elecciones en Brasil donde el archienemigo del presidente argentino, Lula da Silva, enfrenta el desafío de Flávio Bolsonaro, otro de los preferidos de Trump en la región. Los pronósticos son coincidentes: puede ganar Lula, pero habrá segunda vuelta y asoma pareja. Aunque las dos últimas decisiones de Lula - prohibición de las apuestas deportivas y la compra por parte del Tesoro de las deudas de familia vencidas en los bancos- podrían robustecer las chances de reelección.

No hay problemas en la economía brasileña pero los que tienen problema con la economía son los brasileños. Otra vez la dicotomía entre la macro y la micro. Más o menos similar a lo que ocurre aquí. Por eso Lula jugó la carta de los créditos.

Dos días después del ese balotaje, el premier Bibi Nentanyahu probará su liderazgo en las urnas. Pronóstico reservado para otro de los dilectos aliados de Milei, quien le deseó suerte en la reunión que tuvo en la ONU con el israelí. El sistema de elección allí es parlamentario, así que el futuro de Netanyahu, sobre quien pende una condena por corrupción, depende de alianzas, con números muy parejos.

Y el 3 de noviembre serán las legislativas en EE.UU. en las que Trump, según las pesquisas, perdería la Cámara de Representantes y estaría en duda si seguirá controlando el Senado. Sería un porrazo importante si esto aconteciera.

Ilustración. Agustín Sciammarella

Milei no pudo desearle suerte personalmente porque no tuvo reunión en Nueva York, como se especuló aquí, ni tampoco con el secretario de Estado Marco Rubio.

El discurso presidencial en la ONU fue sorprendente. Primero, aseguró que Naciones Unidas miró para el otro lado en la disputa con Gran Bretaña por las Malvinas cuando fue en ese ámbito en el que se votaron las resoluciones más importantes en favor de la negociación de la soberanía, desde la limitar 2065 que se votó cuando era embajador Lucio García del Solar en la ONU. También, Milei acusó de inservible a las Naciones Unidas y condenó a los “parásitos” que la integran. Así, enterró otro clavo en el ataúd de la candidatura del argentino Rafael Grossi -jefe del organismo de Energía Atómica- que aspira a ser el próximo titular de la ONU. Grossi tiene, además, el veto de Rusia y de Gran Bretaña, así que lo de Milei, que apoyó su postulación, fue sobre llovido, mojado.

No pasó desapercibido tampoco que Gran Bretaña comenzara a dar asistencia aérea a Arabia Saudita venciendo su reticencia a involucrarse en el conflicto con Irán. Fue antes de la reunión del premier británico con Trump. Se anticipó, quizá, a cualquier presión sobre Malvinas, que los argentinos esperaban que hubiera por parte del presidente norteamericano. Trump, como se preveía, había resucitado Malvinas para presionar a Londres por Irán. Sugestivamente el gobierno laborista dijo que defenderá “por la fuerza” si es necesario el enclave colonial y que Argentina carece de capacidad militar, recordó con ironía. Como efecto dominó, Milei reimpulsó la construcción de una base integral en el Sur reinstalando la tradicional desconfianza chilena en los problemas fronterizos con Argentina.

Ya que se habla de temas militares sorprendió que Milei haya destinado a 400 efectivos a hacerse cargo de la residencia de Olivos, casi un regimiento, luego de que desplazaran a todo el personal civil que trabajaba allí. Algunos dicen que hubo corrupción, otros que se ventilaron otras cuestiones de índole secreta.

Volvamos a octubre, tan importante, y volvamos al plano doméstico. Ese mes debiera resolverse si habrá o no primarias obligatorias: hasta ahora es un tema irresuelto, aunque el Gobierno deja trascender que está casi acordado.

¿Por qué es importante? La respuesta inmediata es que el peronismo las necesita desesperadamente para resolver su candidatura y su liderazgo. Las posiciones internas parecerían no coincidir: Kicillof se inclinaría por un acuerdo de cúpula.

No solo las PASO tienen importancia porque le quieren trabar a la oposición su reordenamiento mediante esta herramienta, sino que también el oficialismo prefiere evitar sorpresas internas.

El macrismo acaba de poner en pausa el acuerdo con La Libertad Avanza. Dicen desde el gobierno que en la negociación no solo piden que la Ciudad siga como bastión del PRO sino que reclaman dos ministerios del gabinete de Milei. Los hermanos Milei no quieren saber nada que se parezca al cogobierno.

Los problemas con Mauricio Macri, que comenzó una gira nacional que intriga a quienes sostenían que ya había colgado los botines, son menores a los que se podrían plantear a la LLA si Patricia Bullrich reclama una interna con Milei para dirimir la candidatura 2027. Con PASO o sin ella, responden, si Patricia se anima a ese desafío tendrá que hacer rancho aparte.

Para bajarle el tono, hay voceros del oficialismo que dicen que la forma que tiene Bullrich de acumular es diferenciándose en los temas principales: Adorni, libertad de prensa, discapacidad.

Quiere, dicen, estar en la mesa chica del gobierno. Otra vez, Karina y los Menem (Lule y Martín) replican: no pasará.

Y si desea que la consideren como candidata a vicepresidenta, debería resignar sus ambiciones de autonomía.

Hay contradicciones flagrantes entre lo que el Gobierno dice y lo que hace en un plano discreto. En público, retrocedió con los recortes en discapacidad, pero en secreto está presionando para mantenerlos. Ya advirtieron los macristas, radicales aliados y Bullrich que no pasará en el Congreso. Sin embargo, volvieron a la carga.

Milei expuso en Nueva York que recién en 2028, si es reelecto, se verán los frutos de su plan. También, que los expulsados del Estado han aumentado la tasa de empleo (?) porque se fueron a la informalidad. Caputo, el ministro, había dicho que ya estaríamos disfrutando de las mieles del éxito en estos 18 meses finales del gobierno de Milei. Ya está acostumbrada la sociedad a los pronósticos excesivamente optimistas del ministro.

Los resultados que se han difundido de crecimiento y empleo dicen otra cosa. Como dicen sin sonrojarse, el capitalismo es así. Milei y Caputo se empeñaron por subrayar que el rumbo no cambiará, aunque la estela del paso en Nueva York haya dejado cuanto menos, escepticismo.

Bullrich está pidiendo rectificaciones sin afectar el núcleo de la política económica. Quizá sabe que está pidiendo un imposible.

Esta diferenciación de Bullrich y la súbita aparición de José Luis Manzano junto a Kicillof en Nueva York son síntomas de que el relato oficialista tiene lagunas.

Ricardo Kirschbaum

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