← Volver
perfil.com · hace 19 horas · Juan Pablo Kavanagh

Eufórico, Milei volvió de Nueva York como el vocero privilegiado de Donald Trump

260926_milei_avion_cedoc_g

El presidente Javier Milei pisó suelo argentino en la mañana del viernes con una sonrisa. Siente que logró instalar en la 81° Asamblea General de las Naciones Unidas que se desarrolló en Estados Unidos parte de su agenda. Con un plus: selló un nuevo acuerdo con la administración de Donald Trump. Pero ya debe concentrarse en una suma de desafíos de índole doméstica.

Ante la consulta de PERFIL, en el oficialismo sólo remarcan que el balance de la travesía tiene dos palabras. “Muy positiva”, es la primera frase que aparece gracias a los ejes que creen que el Presidente “instaló” durante su gira en Nueva York. La gira además incluyó entrevistas con medios internacionales y una exposición en el Club Económico de la mencionada ciudad, lugar en el que desplegó una batería de definiciones sobre su modelo económico, además de varios anticipos como las cifras de crecimiento económico.

La hiperactividad en EE.UU. le permitió abstraerse de la interna que cruza al Gobierno.

Paralelamente, logró un gesto concreto por parte de la Casa Blanca en esta travesía: consiguió financiamiento por hasta US$7000 millones para desarrollar obras de infraestructura en Vaca Muerta y de exportaciones de gas. Un anuncio que fue realizado mediante redes sociales por el embajador de Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas.

El funcionario plasmó en X que Estados Unidos y la Argentina lanzaron el Corredor Andes-Atlántico, una iniciativa para conectar la matriz productiva local con los mercados de Occidente a través de inversión de EE.UU.

Un frente de conflicto llamado Patricia Bullrich. La tensión interna entró en otra fase después de la última sesión del Senado.

Gracias a estos ejes, el economista se mostró hiperactivo en un puñado de días. Y continuará bajo esa dinámica en las próximas jornadas. Porque la intención del Gobierno, en medio de números económicos que golpean a su votante, es mostrar a un Milei dando señales de actividad constantes. Por eso, encabezará una reunión de Gabinete este lunes. Luego de postergar el cónclave de la semana pasada, porque se dedicó a diagramar su exposición en la ONU, esta vez sí piensa ver la cara de sus ministros y sus espadas parlamentarias.

Allí verá por primera vez la cara de la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich, quien lo provocó con un video de la cantante Lali Espósito, cuestionada por el economista. La disputa fue generada por el desmantelamiento del sistema de Discapacidad que se plasmó en el Presupuesto 2027. Además de un detalle no menor que sucedió esta semana: obligó a la administración libertaria a diagramar un nuevo proyecto de ley para contener la problemática (que ya consiguió dictamen en la Cámara de Diputados). A su vez, echó al titular de la secretaría Nacional de Discapacidad, Alejandro Vilches, para reemplazarlo por un ex larretista como Pablo Di Liscia.

Hay voces libertarias que cargan de responsabilidad del diseño de los cambios y la falta de comunicación a quien elaboró el proyecto, el jefe del Palacio de Hacienda Luis “Toto” Caputo. Al mismo tiempo, piden que sea el propio Milei quien interceda y calme las aguas en su elenco de trabajo ante las distintas miradas de los temas.

Desde la semana que viene comenza la letra chica del Prespuesto 2027, a pesar de la interna.

En La Libertad Avanza lo repiten de manera constante: el jefe de Estado debe involucrarse de lleno en las disputas y sentar postura para que no sigan creciendo con el paso del tiempo. “Ya ordenó la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, ahora tiene que ordenar a Patricia Bullrich”, es lo que se escucha en el oficialismo. No obstante, todavía no hay señales sobre cómo piensa equilibrar las peleas internas y, precisamente, como contener a la senadora, que ya mostró grandes dosis de independencia.

Por otro lado, el líder libertario se va a empapar de la agenda legislativa de color violeta que queda pendiente. Allí figuran la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, con un cambio en el Senado que devolvió el texto a la Cámara baja, el monitoreo de la Ley de defensa de la Soberanía Nacional, el Presupuesto 2027 y la reforma electoral. En los pasillos de la Casa Rosada, cuando se pregunta por cómo avanzarán las iniciativas a partir de la semana próxima, recurren a una máxima futbolera: “hay que ir partido a partido”.

Un frente de conflicto llamado Patricia Bullrich. La tensión interna entró en otra fase después de la última sesión del Senado.

Primero, dicen, habrá conversaciones para obtener la ley de leyes. Ven factible que tenga aprobación parlamentaria, de acuerdo a los sondeos iniciales que tejió el jefe de Gabinete, Diego Santilli, con los gobernadores. Después, habrá tiempo para hablar del resto de los ítems pendientes con aliados y dialoguistas. De acuerdo a la dificultad de las negociaciones, con muchos mandatarios provinciales que pretenden que sigan las PASO, en LLA anticiparon que la reforma electoral será discutida después del Presupuesto y tras renovadas conversaciones.

La semana volvió a mostrar a Patricia Bullrich con diferencias respecto de la estrategia política de La Libertad Avanza. En las últimas horas, reaccionó contra los pedidos de jury que impulsaron miembros del oficialismo contra la jueza porteña Laura De Marinis y de juicio político contra la bonaerense Marta Pascual, tras sus fallos sobre el Régimen Penal Juvenil.

La senadora nacional sostuvo que está “totalmente en contra” de ambas magistradas, pero se diferenció del Gobierno al rechazar que una sentencia pueda ser motivo de un jury.

“¿Vale hacer un juicio político por una sentencia? Yo creo que no”, planteó Bullrich durante un Congreso Anticorrupción. La senadora sostuvo que los fallos deben ser revisados por las instancias judiciales correspondientes y agregó que “ningún juez” debería ser combatido por sus sentencias. Así, Bullrich volvió a separar el respaldo al objetivo del Gobierno de su rechazo a uno de los mecanismos elegidos para avanzar, una diferencia que se suma a los contrapuntos que ya había protagonizado durante la semana.

Margaret Satterthwaite.