Xul en potencia
En una sociedad como la nuestra, proclive a buscar su versión autóctona de que lo triunfa afuera, hay figuras que plantean la dificultad de no poder decir algo así como “Es el Dalí argentino”, entrando en el espinoso terreno de lo inclasificable, cosa que confirmó en sus tiempos Xul Solar, protagonista del documental escrito y dirigido por Cristián Costantini que se puede ver este sábado a las 18 en el Malba.
Sin dejar de lado el repaso biográfico, que abarca tanto la iniciática estada en Europa como la relación con Borges o Macedonio y el matrimonio con Lita Cadenas, hace foco en las peculiaridades que lo delinearon como personaje, sus aspiraciones, su forma de trabajar, sus fetiches, casi todo lo que configuró su excepcionalidad.
Costantini privilegia mostrar pinturas y archivo sobre Xul Solar, mezclando con opiniones, anécdotas y testimonios
A diferencia de tantos exponentes del género en los que el director va por el lado de la autorreferencia y la opinión personal declamada, Costantini apenas aparece, porque tomó la sabia decisión de privilegiar las pinturas, la opulencia del archivo (al punto de seguir palabra por palabra con un cortapapeles textos que además escuchamos grabados) y dar lugar a las opiniones, anécdotas y testimonios de Daniel Nelson, Yuyo Noé, Patricia Artundo y Rafael Cippolini, entre muchos otros. Místico, enjundioso, diletante, conversador y genuinamente excéntrico, el Xul que nos muestra, es, además, el artista que sistematiza aquello que no es sistematizable para otro que no sea él, al tiempo que debe permanecer en estado semiembrionario para existir: lenguas que no se hablarán, una técnica musical que no se adoptará, pinturas que no lograron posicionarlo dentro del canon local en vida.
Como plus, sobre el final, Costantini logra, inesperadamente dado que la clave estética de la película es la sobriedad de las viejas clases ilustradas argentinas, un momento muy conmovedor, gracias al registro de la conversación entre Borges y Lita sobre el arrojo que Xul mostró al momento de morir. Da para especular con que alguien que eligió definirse como “catrólico”, es decir “católico-astrológico” tuvo la certeza de irse, por una vía u otra, directamente al Cielo.