Javier Milei aseguró que no deportará a los isleños si Argentina recupera las Malvinas: “Serán tratados con dignidad”
En medio de su estadía en Nueva York, donde este miércoles brindó un discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Javier Milei concedió una entrevista en la que aseguró que, si Argentina recupera las Islas Malvinas, sus habitantes no serán deportados.
Durante una charla en el Economic Club con John Micklethwait, editor en jefe de Bloomberg, el jefe de Estado fue consultado sobre “el día después” de una hipotética recuperación del territorio que permanece en histórica disputa con el Reino Unido.
Sobre cuál sería el destino de los 3.600 residentes bajo la soberanía argentina, Milei fue contundente: “No vamos a expulsarlos”.
“Tengo muy claro que esas personas serán tratadas con dignidad y justicia”, afirmó.
Respecto de los argumentos utilizados desde el lado británico, que insisten en respetar la autodeterminación de los isleños, el Presidente indicó que esa posición no se sostiene en este caso, ya que los habitantes de las Malvinas “no son una población indígena”. “Gran Bretaña desplazó a una población anterior e instaló a otra”, resaltó.
“Somos los dueños de las islas por geografía, por derecho y por historia”, insistió Milei. Además, recalcó que Argentina seguiría impulsando su reclamo de soberanía, pero tratando a los isleños “con respeto”.
Javier Milei reclamó este miércoles ante la Asamblea General de las Naciones Unidas que intervenga frente a las acciones unilaterales del Reino Unido que afectan los derechos soberanos de la Argentina en las Islas Malvinas.
“Malvinas es para nosotros una causa nacional. Repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional y es también una prueba de la distancia que puede existir entre las palabras de las instituciones internacionales y la realidad sobre la que pretenden actuar”, aseguró el Presidente.
Y añadió, en crítica directa a la efectividad diplomática de la ONU: “Hace 50 años, esta misma Asamblea aprobó la resolución 3149, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales, mientras la disputa permaneciera abierta. 50 años después, la situación no ha cambiado, pero las modificaciones unilaterales continúan”.
Milei se apalancó sobre la Causa Malvinas para asegurar que la ONU es una institución fosilizada, pero a lo largo de su discurso de 19 minutos rescató la necesidad de tener organismos multilaterales para resolver de manera pacífica las desavenencias entre estados soberanos.
“¿De qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario y esa resolución queda intacta en los archivos, pero impotente frente a la realidad? No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias, porque una institución que no logra que su palabra pese sobre los hechos, pierde lo más importante: su autoridad”, advirtió Milei.
Y agregó: “Bajo esta realidad, quienes siguen las reglas no tienen recompensa alguna por hacerlo mientras que los que incumplen no reciben la menor represalia. Por eso, Malvinas no es solamente una cuestión entre la Argentina y el Reino Unido, también plantea una pregunta acerca de la capacidad de esta organización para hacer valer sus propias resoluciones. La Argentina tomó nota de esa realidad y, frente a la explotación autorizada de nuestros recursos en el área en disputa, actuamos, presentamos notas de desaliento, acudimos a las herramientas jurídicas disponibles, sancionamos a las empresas involucradas y a sus proveedores y enviamos al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional”.
Más tarde, el Reino Unido respondió a ese discurso haciendo hincapié en el “derecho de autodeterminación de los isleños” y aseguró tener el derecho de explotar los recursos naturales del territorio en disputa.
“El Reino Unido no tiene ninguna duda sobre su soberanía sobre las Islas Malvinas y Georgia del Sur y las Islas Sandwich del Sur, y las zonas marítimas circundantes de ambos territorios”, señaló el comunicado.