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clarin.com · hace 2 horas · Clarin.com - Home

Anticoncepción: la responsabilidad que falta compartir

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La pastilla anticonceptiva fue una revolución. Cuando apareció (1960) les permitió a las mujeres separar sexualidad de maternidad y decidir si querían tener hijos, cuándo y cuántos. Fue un instrumento de libertad.

Pero, a su vez, la responsabilidad de evitar el embarazo quedó, en gran medida, de su lado. Desde entonces, son las mujeres las que tienen que recordar tomar la pastilla todos los días, ponerse un DIU, colocarse un implante, aplicarse una inyección, controlar los efectos adversos, cambiar de método cuando algo no funciona y asumir las consecuencias cuando todo falla.

En el marco del 26 de septiembre, Día Mundial de la Anticoncepción, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su primera guía para orientar el desarrollo de anticonceptivos masculinos.

El objetivo no es solo sumar una pastilla, sino repartir la responsabilidad. “Mejoraría la igualdad de género”, sostiene James Kiarie, jefe de la Unidad de Anticoncepción y Atención a la Fertilidad de la OMS. Ampliar las opciones para los hombres puede aliviar la carga de planificación hormonal que hoy recae de manera desproporcionada sobre las mujeres.

Hace más de 50 años que se investiga un anticonceptivo masculino que vaya más allá del preservativo y la vasectomía. Hay desarrollos de pastillas, geles, implantes y métodos que buscan bloquear temporalmente la producción o el transporte de espermatozoides. Uno de los proyectos más avanzados es hormonal y combina testosterona y un progestágeno. Todavía faltan ensayos antes de que pueda llegar al mercado.

¿Y por qué tardó tanto? Por la falta de financiación y por una vieja sospecha: que los hombres no querrían usarlos y que sus parejas no confiarían en ellos. Sin embargo, la OMS citó estudios que muestran que más del 75% de las parejas de varios países estarían dispuestas a probar anticonceptivos masculinos.

Además, los hombres se alejan cada vez más del preservativo, que es el único método anticonceptivo que protege contra infecciones de transmisión sexual. En Argentina la sífilis aumentó el 71% en 2025.

Cuando un método falla o no se usa, quien queda embarazada es la mujer. Y si ese embarazo no es deseado, es ella quien deberá atravesarlo o tomar la decisión de interrumpirlo. Que el aborto sea legal no lo convierte en algo sencillo ni deseable.

La pastilla masculina debería presentarse como una manera de asumir un compromiso compartido. La libertad sexual conlleva responsabilidad.

Mariana Iglesias

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