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lanacion.com.ar · hace 7 horas · Laura Ponasso

Lanzan una nueva plataforma para competir en la compraventa de usados

LA NACION

Florencia Montesissa (argentina, 35) y Evan Bruguera (español, 50) vivían en España, donde utilizaban con frecuencia plataformas como Vinted y Wallapop para comprar y vender artículos usados. Cuando decidieron mudarse a Tailandia, vendieron buena parte de sus pertenencias a través de esas aplicaciones. Tiempo después, al intentar hacer algo similar en la Argentina, se encontraron con un mercado que, según ellos, todavía estaba muy poco desarrollado.

“¿Por qué no está en Argentina?”, se preguntaron hace unos tres años. La inquietud terminó convirtiéndose en un emprendimiento: Salame, una plataforma de compraventa de artículos usados que fue lanzada en agosto en el mercado local con una apuesta por integrar en un mismo ecosistema identidad, pagos y logística.

“Viviendo en España, utilizábamos mucho las aplicaciones de compraventa de productos usados. En una visita a la Argentina quisimos vender algo y nos dimos cuenta de que no había una aplicación fácil: intentamos por Mercado Libre y era un lío, y Facebook Marketplace generaba mucha inseguridad”, señaló Montesissa.

En su primer mes de prueba, tras el lanzamiento en agosto, la plataforma superó los 30.000 usuarios registrados, se ubicó en el puesto número 5 del ranking de descargas, y alcanzó la meta de sostenibilidad operativa -calculada para el sexto mes- al registrar entre 1500 y 2000 usuarios activos diarios.

A un mes de su lanzamiento, Salame superó los 30.000 usuarios registrados

“Salame viene a dar respuesta a la necesidad que tiene la gente de poder transaccionar de forma simple y segura. En un segmento como el de usados c2c, donde hay un enorme volumen y se espera mayor crecimiento, hacía falta una plataforma que brinde transparencia, seguridad y facilite las transacciones”, coinciden los emprendedores.

En diálogo con LA NACION, Florencia Montesissa y Evan Bruguera analizan las claves del negocio.

A contramano de las plataformas tradicionales que cobran comisiones a quien vende, Salame adoptó el esquema de los gigantes europeos de la compraventa como Vinted o Wallapop. El vendedor publica y vende de forma 100% gratuita, recibiendo la totalidad del precio fijado por su producto.

La monetización recae en el comprador, quien abona los costos del medio de pago y una tarifa del 5% (Salame Protect) que financia la garantía de la transacción. Adicionalmente, la app genera ingresos mediante el cobro de membresías y visibilidad destacada a profesionales, agencias de vehículos y firmas inmobiliarias.

“En la Argentina todo el mundo está acostumbrado a que en la venta te cobren comisión, que es algo que allá es impensable. Tú cuando publicas es gratuito y el que vende no paga ningún tipo de comisión. Si yo vendo por $10.000, $10.000 es lo que recibo”, explicó Bruguera.

Aunque el corazón del negocio son los productos usados, Salame pretende ampliar el universo de publicaciones. La plataforma trabaja con tres grandes verticales: productos de consumo masivo, vehículos y servicios profesionales e inmobiliarios.

En el caso de los productos, cualquier particular puede publicar artículos como ropa, muebles o electrodomésticos. Para los servicios profesionales, vehículos e inmuebles, el modelo cambia: las operaciones de mayor valor no se cierran dentro de la plataforma, sino que el negocio se monetiza a través de membresías y herramientas de mayor visibilidad.

“Una persona particular puede publicar un sweater por su cuenta y no paga para publicar. En los casos en que son profesionales, que no pueden vender directo, sí pagan una membresía”, explicó Montesissa.

Para mitigar los riesgos de fraude e informalidad característicos de las redes sociales y canales informales, la app exige un proceso obligatorio de validación biométrica con DNI y reconocimiento facial a través de una alianza con la firma especializada Conlaft antes de concretar operaciones.

Además, la compañía incorporó herramientas de inteligencia artificial para monitorear las conversaciones dentro de la aplicación. Según explicaron sus fundadores, el sistema puede detectar determinados comportamientos o intentos de sacar la operación fuera de la plataforma y generar advertencias.

En el plano financiero, implementaron el sistema de pago retenido (Salame Protect): la plataforma custodia los fondos del comprador hasta que este recibe el bien. Cuando el comprador recibe el producto, tiene 48 horas para confirmar que está conforme. Si no realiza ninguna acción durante ese período, los fondos se liberan al vendedor. Si existe un problema y se inicia una devolución, el sistema contempla la intervención de ambas partes antes de liberar el dinero.

Montesissa y Bruguera dividen su vida entre Tailandia y la Argentina, pero la arquitectura de software, los modelos de inteligencia artificial y la experiencia de usuario fueron desarrollados íntegramente por profesionales e ingenieros en el país. La empresa opera con un equipo remoto de 25 personas distribuidas entre Buenos Aires, Rosario y Mendoza.

Para la operación diaria, Salame opera como un ecosistema integrado con operadores logísticos. Para envíos urbanos y de cercanía, incorporó geolocalización y puntos de entrega o retiro en comercios de barrio a través de alianzas con Pickit y HOP, además de envíos de última milla mediante aplicaciones de movilidad como Cabify. Para paquetes voluminosos o envíos interprovinciales, se integró a la red de Andreani.

Para los fundadores, la adaptación de la estructura financiera fue clave. Tras un intento inicial con un inversor corporativo que pretendía una escala de US$50 millones, los fundadores decidieron cambiar la estrategia. “Nos dimos cuenta de que la mejor manera, en vez de buscar un gran inversor que pusiese todo el capital de una, era crear un modelo en el que avanzáramos paso a paso”, señaló Bruguera.

La startup nació con una ronda Friends & Family y el ingreso posterior de un inversor, que en conjunto comprometieron un capital inicial de US$400.000. “No es que hemos recibido los US$400.000 de golpe todavía, sino que los estamos recibiendo por pauta según vamos avanzando”, aclaró Montesissa.

De cara a los próximos pasos, la empresa se encuentra abriendo una ronda Serie A de US$1,5 millones para encarar una campaña masiva de marketing en el país. “El primer US$,1,5 millón que entre estará destinado a masificación en la Argentina... esa masificación nos va a permitir luego salir a habla hispana, siendo Uruguay el primer destino”, concluyó Bruguera sobre el plan que proyecta una posterior ronda regional de US$7,5 millones para desembarcar también en México y Paraguay.

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