El Gobierno deberá profundizar la motosierra hasta las fiestas para lograr superávit en las cuentas
Después de ajustar el gasto durante el tercer año de gestión, el Gobierno de Javier Milei volvería a pasar la motosierra de acá hasta las fiestas. Dada la caída de la recaudación por el estancamiento de la actividad, las consultoras estiman que deberá aplicar otro ajuste en los próximos meses para sostener el déficit cero y pagar los intereses de la deuda.
El Presupuesto 2027 prevé un superávit primario del 1,3% del PBI en 2026, por debajo del 1,4% acordado con el FMI y del 2,2% previsto en su momento. El Ministerio de Economía ya redujo el gasto hasta agosto, con fuertes recortes en programas sociales, gasto operativo y fondos a las provincias. Pero no habría sido suficiente.
"Dada nuestra proyección de ingresos, el resultado previsto demandará gastos por el equivalente a 13,8% del PBI en 2026. Esto implicará un ajuste de 0,7 pp este año: 0,4 pp ya se ajustaron en los primeros 8 meses, pero 0,3 pp deberán concentrarse entre septiembre y diciembre", calculó la economista Melisa Sala en un informe de la consultora LCG.
El faltante equivale a unos $ 3,4 billones, el 36% del presupuesto asignado al Ministerio de Salud o el 60% de los beneficios por exenciones fiscales correspondientes a los regímenes de promoción a empresas. De concretarse la poda, el gasto primario sumará un ajuste de 5,5 puntos del PBI en los tres años de la administración de Milei.
En los primeros 8 meses, el resultado primario acumulado alcanzó 1,13% del PBI y el financiero, 0,22%. La segunda revisión aprobada por el FMI en mayo fijó un piso acumulado de resultado primario de $ 16,3 billones a diciembre, tras la flexibilización de la meta anual desde 2,2% al 1,4% del PBI. Sin embargo, las cuentas muestran un deterioro.
Según ACM, la recaudación disminuyó en el año por la caída real interanual del IVA (-6,6), contribuciones a la seguridad social (-3,5%) y derechos de exportación. Por el gasto, se ajustaron prestaciones sociales (-2,1%) y transferencias a provincias (-42,8%), mientras subieron subsidios a la energía (14,4%) y giros a universidades (9,8%).
"Esperamos que continúe la dinámica que se viene viendo, el gasto cayo 2% real en lo que va del año y esperamos que continúe esa senda. Los ingresos probablemente en el interanual empiecen a dar algo mejor porque la caída comenzó a fines del año pasado", dijo Bautista Santamarina, economista de Empiria.
A principios de diciembre, Luis Caputo había advertido que que la forma de conseguir el superávit fiscal "ya no pasa por el ajuste fiscal". La apuesta -explicó- era lograr ese resultado con el crecimiento de la economía y la generación de empleo formal. Pero la actividad se estancó y lo que creció fue la ocupación informal.
Ahora, el Gobierno enfrenta un nuevo desafío en medio de la negociación con la misión del Fondo que se encuentra en Buenos Aires. Mientras el Gobierno incluye las privatizaciones en sus cálculos de resultado primario, el organismo no contabiliza esos recursos en su meta, por tratarse de ingresos extraordinarios.
"La pauta fiscal es la meta con el Fondo, excluyendo privatizaciones. En 2025, el superávit primario a agosto era del 1,3% del PBI y ahora estamos en 1% y la meta de este año es de 1,4% con el FMI. No es imposible, pero va a estar apretado. Si los ingresos siguen cayendo, va a requerir más ajuste", dijo Lorenzo Sigaut Gravina, socio de Equilibra.
En otras palabras, además del esfuerzo fiscal fijado por Milei, se suma la exigencia del FMI. "En el presupuesto estiman superávit primario a diciembre de $15,5 billones pero la meta con el FMI es del $16,3 billones. Tienen que lograr un ahorro de $0,8 billones extra si no cambian la meta", dijo Claudio Caprarulo, director de Analytica.
El Gobierno cuenta con una ventaja contable: la deuda capitalizable no se registra como intereses de deuda. Dichos bonos generan un interés que se capitaliza, es decir, se agrega al capital y cuenta como aumento de deuda, pero no se paga como intereses de deuda. Si se contabilizara como tal, el FMI ya estimó que habría déficit.
"El gobierno cumplirá la meta de 1,3% del PBI para este año (vale recordar que pasó de 2,2% a 1,5%, 1,4% y ahora 1,3%). Lo que te permite tener equilibrio financiero sin un esfuerzo fiscal mayor es que los intereses efectivamente pagados por el sector publico están hoy en mínimos en al menos 30 años (1,1% del PBI)", dijo Santamarina.
Para 2027, el Presupuesto asume un incremento de la recaudación de 0,2 puntos porcentuales del PBI (a 15,5%), empujada por los impuestos (0,5 puntos por Ganancias y retenciones) que más compensan el costo fiscal del FAL (0,2% del PBI). Y el gasto primario crece en una proporción similar (0,2 puntos), con un nuevo recorte del gasto de capital.
No obstante, el superávit dependerá de la tolerancia social y el Congreso. En el Presupuesto 2027, el Gobierno incluyó ajustes en Discapacidad, asignaciones familiares y pensiones por invalidez. Sin embargo, el oficialismo presentó ayer un nuevo proyecto de Discapacidad en Diputados, que revierte el recorte en esa área.
Atado al "ancla fiscal", el Presidente busca mantener a raya la inflación y el dólar. Caputo desechó la posibilidad de un “plan platita" y ratificó el mates el rumbo durante una reunión con inversores en Nueva York. El problema es que, sin un repunte del crédito y el consumo, la motosierra sobre el gasto tiene un efecto contractivo sobre la economía.
"El estancamiento económico y la falta de atención presupuestaria en segmentos vulnerables pondrán a prueba la tolerancia social en relación con el ajuste necesario para el cumplimiento de las metas para 2026 y 2027, sobre todo después de acumular más de 5 puntos de ajuste y en víspera de las elecciones presidenciales", dijo LCG.
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