Fue a una emblemática pizzería porteña, pidió una pizza de muzzarella chica, faina y cerveza: el ticket se viralizó
Sobre la avenida Corrientes, la pizza al molde forma parte de una escena porteña que reúne salones llenos, mostradores donde se come de parado y una circulación constante de clientes. Güerrín, que abrió en 1932 y fue la primera pizzería de esa arteria, ocupa un lugar central en esa tradición, con masa artesanal, horno a la leña, fainá y abundante muzzarella.
En ese marco, los precios que figuran en un ticket aportan una referencia concreta sobre el costo de ese consumo en la Argentina actual. Una muzzarella chica, una porción de fainá y una cerveza de un litro sumaron $ 57.100 antes de cualquier descuento: una cifra que pone en primer plano el valor de una salida en uno de los locales históricos de la ciudad.
Una clienta compartió una imagen del comprobante de un consumo en Güerrín, sobre la avenida Corrientes, donde figuraron una pizza de muzzarella chica, una porción de fainá y una cerveza Heineken de un litro. El detalle del gasto mostró un subtotal de $ 57.100 y un pago final de $ 51.390 tras una rebaja del 10 % por abonar en efectivo.
El comprobante reunió los valores de cada producto y permitió reconstruir el pedido realizado en el local. La pizza de muzzarella chica tuvo un precio de $ 34.900, mientras que la fainá costó $ 4.000. Por su parte, la cerveza de un litro de la marca Heineken figuró con un importe de $ 18.200.
La suma de los tres ítems dio $ 57.100. Ese monto surgió de agregar los $ 34.900 de la pizza, los $ 4.000 de la porción de fainá y los $ 18.200 de la bebida. El ticket también consignó un descuento de $ 5.710 por pago en efectivo, equivalente al 10 % del subtotal.
La imagen mostró que la persona eligió una combinación habitual dentro de la oferta de la pizzería: una pizza de muzzarella chica, fainá y una bebida de litro. El precio de la muzzarella concentró la mayor parte del gasto, con $ 34.900 sobre los $ 57.100 registrados antes del descuento.
La fainá sumó $ 4.000 al pedido. La porción acompañó a la pizza, una de las preparaciones vinculadas a las pizzerías porteñas. En el comprobante, el producto apareció como “Fainá”, con una unidad incluida en la cuenta.
La cerveza Heineken de un litro alcanzó $ 18.200. De esa forma, la bebida representó el segundo importe más alto del ticket, detrás de la muzzarella chica. Los tres precios quedaron discriminados en el registro que difundió Alicia Muro desde Google Maps.
El monto final pagado fue de $ 51.390, de acuerdo con el comprobante. La diferencia respecto del subtotal fue de $ 5.710, la cifra que correspondió al descuento por efectivo. El documento indicó que se trató de un comprobante no válido como factura.
La visita se ubicó en Güerrín, una pizzería de la ciudad de Buenos Aires que funciona sobre la avenida Corrientes. El comercio abrió en 1932 y fue la primera pizzería que ocupó esa avenida, según la información disponible sobre el local.
Los textos sobre sus orígenes mencionaron a los inmigrantes genoveses Franco Malvezzi y Guido Grondona como fundadores. Otra descripción identificó a Arturo Malvezzi y Guido Grondona como los amigos genoveses que alquilaron el local y abrieron sus puertas ese año. Ambas referencias coincidieron en Grondona, en el origen genovés de los impulsores y en la fecha de apertura.
La pizzería mantuvo su actividad en el mismo local donde inició su recorrido. En el establecimiento aseguran que elaboran “la migliore pizza del mondo”, una expresión en italiano que traducen como “la mejor pizza del mundo”.
La propuesta del lugar se centra en la pizza al molde, con masa alta y una cantidad abundante de muzzarella. En sus paredes figura una aclaración sobre ese rasgo de la preparación: “no es necesario pedir doble queso”. Una pizza grande puede llevar 600 gramos de muzzarella, según los datos aportados sobre el comercio.
La masa se prepara de forma artesanal y se amasa a mano dos veces por día para conservar su frescura. Las pizzas se cocinan en horno a la leña, uno de los elementos señalados en la descripción del local. Los maestros pizzeros elaboran más de 800 pizzas diarias y gran parte de ellos trabaja allí desde hace 30 años o más.
Antes del horario del almuerzo, los salones ya reciben clientes y el ingreso de personas es constante. El establecimiento dispone de varios espacios con capacidad para hasta 300 comensales. Entre sus sectores se conserva el mostrador original, donde la tradición porteña propone comer pizza de parado.
A lo largo de su historia, Güerrín recibió a visitantes locales y turistas, además de políticos, intelectuales y actores de distintos lugares del mundo. Desde su apertura, el comercio vendió millones de pizzas elaboradas con masa artesanal.
El ticket difundido por la usuaria de Google Maps dejó asentado el pedido de muzzarella chica, fainá y cerveza Heineken de un litro. La cuenta discriminó $ 34.900 para la pizza, $ 4.000 para la porción de fainá y $ 18.200 para la bebida, junto con el subtotal de $ 57.100 y el importe final de $ 51.390 por pago en efectivo.