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clarin.com · hace 22 horas · Clarin.com - Home

¡Paren las rotativas! Kicillof dijo "orden económico"

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Axel Kicillof se subió el sábado al escenario en Avellaneda y lo primero que escuchó no fue casual ni, seguramente, espontáneo: Presideeente/Axel presideeente/Axel presideente. Para eso estaba ahí, para dar el paso inaugural en la construcción de su candidatura presidencial 2027. Lo escoltaban dos tribunas con estirpe kirchnerista: Jorge Ferraresi, el Cuervo Larroque, Roberto Baradel, Héctor Daer y Fernando Espinoza, entre los más notorios que supieron aplaudir, desde tribunas similares, a Cristina Kirchner, hoy enfrentada circunstancialmente con su exministro con ansias de emancipación.

A sus espaldas, la sigla MDF remitía más al material para el armado de muebles que a un movimiento político, problema semiótico (la sigla choca con una idea previa ya extendida) que podrían haber evitado si consultaban a Soledad Quereilhac, esposa del gobernador y doctora en Letras, quien seguramente los habría alertado de la posible confusión. Minucias.

No se trata, sin embargo, de renovar una cocina, sino del Movimiento Derecho al Futuro, búsqueda semántica que luce esforzada para distanciarse del kirchnerismo y aludir lo menos posible, incluso, al peronismo, aunque se recurra al "Compañeros y compañeras" y a la V de la victoria como señal de identidad.

De eso irá de aquí en adelante. De lo que diga y no diga el gobernador; de cómo lo diga, y hasta de cómo no lo diga, interpretación de silencios arriesgada pero imprescindible.

¿Y qué dijo? Algunas cosas, la mayoría, previsibles para alguien en su lugar. Críticas al gobierno nacional (¿qué esperaban?): "No inaugura escuelas, no inaugura rutas, ni hospitales, ni universidades. Es un gobierno que abandonó a las provincias, a su gente, a la idea de una argentina integrada. Nosotros pensamos y hacemos lo contrario", desafió. La referencia a la inauguración como hito merecería un análisis particular, al constituirse esa actividad (la de inaugurar) casi en una experiencia fetiche K, reiterada sin detenerse demasiado en los detalles. Puede recordarse, por ejemplo, al Hospital Materno Infantil Alberto Balestrini, en La Matanza, inaugurado cinco veces, en 2007, 2008, 2010, 2011 y 2013.

Aquello ya fue. Volvamos a los mensajes internos de Kicillof: "Después de tantas sospechas, era más simple. Las nuevas canciones se componen colectivamente y se componen de abajo hacia arriba", dijo. ¿Quién y qué sospechaba?, cabe preguntarse. La referencia direccional invita a ser interpretada como una crítica al poder heredado de Máximo Kirchner, su oponente visceral (Hacete de abajo, fue el mensaje de Axel).

Finalmente, se tiró a la pileta presidencial con un claro "No cuenten conmigo para esperar sentado, cuenten conmigo para el año que viene".

Ahora bien, casi como al pasar y sin despertar ninguna ovación, sorprendió con "el orden económico y social es importante". Freno. La definición obliga a una pausa. Lo dijo Kicillof, el campeón de "las medidas fiscales expansivas", traducido como la maquinita de imprimir billetes. ¿Acaso reconoce como un logro el control del gasto público? ¿Valora la baja de la inflación, el dólar calmo y el fin de los piquetes como un camino que no puede desandarse? El autor de "inyectar recursos para que el consumo genere demanda agregada", tal cual aseguraba en su etapa de ministro, ¿pegó el volantazo y cambió de opinión?

Las preguntas se atropellan. Como fuere, tal vez en esa breve frase habite la novedad de una elección (y un país) que excluya, por resuelta, o al menos matice, una sola discusión: la de un orden económico básico.

Gonzalo Abascal

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