Una diversificación dinámica de nuestro comercio internacional
Ante un escenario global caracterizado por varios conflictos militares y la creciente rivalidad entre EE.UU. y China, la diversificación de nuestra relaciones internacionales otorgaría más grados de autonomía y de flexibilidad estratégica. Pero dado la constante evolución del contexto global, esta diversificación no puede ser de naturaleza estática sino que debe ser dinámica. Se deben analizar las variaciones de poder a nivel global —económico, tecnológico, militar—, y reaccionar adecuadamente para maximizar, en cada etapa y escenario, el interés nacional, es decir al bienestar general de los ciudadanos argentinos. Esto es particularmente importante para nuestras relaciones económicas internacionales.
Así, el diversificar nuestra exportaciones del punto de vista geográfico nos otorga mayores grados de flexibilidad y autonomía, al no tener que depender de pocos destinos. Por otra parte nos permite adaptarnos a un contexto de redistribución del poder relativo y del consumo global, con tendencia hacia Asia. Afortunadamente Argentina comienza a aprovechar este fenómeno, con las exportaciones a China, ASEAN e India representando el 24.9% de las exportaciones en 2026 (Ene-Jun). China representa el 9.7% del total, ASEAN el 9.0%, e India un 6.2%. A su vez, mientras ASEAN representa el 19% del superávit comercial, e India el 18%, el comercio con China es deficitario. Este crecimiento en Asia complementa a los mercados tradicionales —Mercosur (17.1% del total), Norteamérica (11.9%), Resto de América (12.4%) y Unión Europea (8.8%)—. A lo que se puede sumar otro elemento: los mercados del norte de África y Medio Oriente, que ya representan un 9.7% de las exportaciones totales.
Por otro lado, nuestros sectores exportadores y el origen provincial de las exportaciones también se diversifican. Al competitivo sector agropecuario se le suman el sector energético —petróleo y gas—, y el de la minería. Esto impacta en las exportaciones, donde combustibles y energía ya explican el 23.4% de su crecimiento total en 2026 (Ene-Jun). En minería se destaca el litio, cuyas exportaciones crecieron un +186% y representaron el 7.5% del incremento total de exportaciones. En el sector de manufacturas de origen agropecuario se destacan los sectores de la carne y de aceites comestibles, representando estos dos un 17.1% del crecimiento total. Así, como muestra de la diversificación de exportaciones, podemos ver que los combustibles, el litio, la carne y los aceites representaron casi la mitad (un 48.0%) del incremento de las exportaciones en 2026 (Ene-Jun).
El origen provincial de las exportaciones se diversifica más allá de las provincias de la zona pampeana. Así, la provincia patagónica de Neuquén -en base a combustibles- ya ocupa el cuarto lugar exportador, Santa Cruz el quinto -en base a oro y plata y la pesca- y Chubut el sexto, en base a combustibles, pesca y aluminio. Además, las provincias del Noroeste como Jujuy, Salta y Catamarca ya comienzan a sentir el positivo impacto exportador, de su producción de litio y metales.
Como se ha dicho, en un contexto mundial en intenso movimiento, nuestra diversificación comercial debe ser dinámica y no estática. Y para no estar en desventaja contra nuestros vecinos, o competidores en Asia como Australia, debe existir un sentido de cierta urgencia en cuanto a los sectores tradicionales. Esta urgencia debe existir también para los nuevos y pujantes sectores como la energía y la minería.
Como ejemplos, aunque en India tenemos una fuerte posición en la venta de aceites comestibles, hemos demorado en ampliar un acuerdo de preferencias comerciales, mientras Chile está a punto de cerrar un acuerdo de libre comercio, y Perú está en una octava ronda de negociaciones. El secretario de comercio de la India, Shri Rajesh Agrawal intuye la resistencia del sector farmacéutico argentino a un acuerdo ampliado. En Vietnam, Indonesia y Malasia vendemos abundante soja, maíz y trigo. Pero existe un gran potencial para expandir nuestra oferta en cuanto a carnes, vinos o productos alimenticios, si logramos acuerdos de preferencias comerciales con cada uno de estos países, que permitirían competir en mejor forma con Australia y Chile.
Un elemento crítico es que tanto con India como con ASEAN, la Argentina debería negociar dentro del contexto del Mercosur. Por lo que una situación tan tirante como la actual con Brasil, no puede estar ayudando a dinamizar acuerdos, o a conseguir la posibilidad de actuar a dos velocidades, con Argentina avanzado antes que Brasil en implementarlos.
Por otro lado, algunos productos que han llegado a tener potenciales fechas de vencimiento como el petróleo —aunque hoy EE.UU. impulsa su uso— y en cierta manera el gas —visto como un combustible de transición—, deben ser extraídos y exportados con cierta urgencia. Para ello es esencial el esfuerzo por identificar clientes a nivel global que se realiza. Esto agrega grados de complejidad y sofisticación a la diversificación dinámica de nuestras exportaciones.
Para finalizar, dos elementos pueden estar restándole dinámica a nuestro comercio exterior.
De la misma manera que las altas retenciones sobre productos agrícolas no pueden estar ayudando a expandir su exportación, el mantener un dólar relativamente bajo, no puede estar ayudando a las exportaciones tanto de manufacturas de origen agropecuario como a las de origen industrial. Es decir que disponemos de mecanismos que pueden dinamizar mas aún nuestra diversificación comercial.
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