“No va a haber lugar para todos”: el BID mira a Vaca Muerta para anticipar el impacto del boom minero
Ante el crecimiento esperado del cobre y el litio, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) plantea que el empleo directo no alcanzará para absorber todas las expectativas. Su estrategia incluye fortalecer proveedores y otras actividades regionales, además de anticipar las rutas, la energía y los servicios que demandarán los proyectos.
“No va a haber lugar para todos posiblemente en la minería, pero todos deberían generar, en torno a la actividad minera, oportunidades nuevas de desarrollo económico”, señaló a Clarín Martín Walter, especialista en minería del BID, y enfatizó que las minas generarán empleo, pero no podrán sostener por sí solas el desarrollo de las regiones donde se instalen.
“El boom se viene”, aseguró Viviana Alva Hart, representante del Grupo BID en la Argentina, durante la entrevista, y puso la experiencia de Vaca Muerta como referencia de lo que ocurre cuando la infraestructura y los servicios deben correr detrás de las inversiones.
“En oil & gas ya hay una explosión enorme en Vaca Muerta y se está requiriendo una cantidad de infraestructura que hay que hacer ya”, explicó Alva Hart. En minería, en cambio, “como son inversiones de largo plazo, hay un proceso en el que podemos trabajar para habilitarlas”.
El planteo introduce un matiz frente a las expectativas que el propio Gobierno nacional deposita sobre la minería como generadora de empleo. Si bien es cierto que la minería demandará trabajadores, especialmente en la fase de construcción, esa necesidad disminuye cuando las minas entran en operación.
De allí la advertencia del BID: buena parte del empleo asociado al crecimiento minero tendrá que generarse fuera de las minas, a través de proveedores y de otras actividades económicas capaces de aprovechar las inversiones.
Walter planteó que el objetivo debe ser construir “ecosistemas productivos locales fuertes”. Un productor agrícola o una pyme pueden comenzar abasteciendo a una minera, pero deberían aprovechar ese impulso para "ganar escala y llegar a otros clientes". De ese modo, la actividad económica generada alrededor del yacimiento no dependería exclusivamente de sus contratos ni de su vida útil.
Esa mirada excede al proveedor instalado en las localidades cercanas. El BID distingue diferentes “anillos”: los servicios comunitarios; las empresas provinciales; y la industria nacional capaz de suministrar equipamiento, ingeniería e insumos más sofisticados.
El organismo trabaja junto con la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) para identificar la demanda que generarán más de 70 proyectos de cobre y litio, con inversiones previstas superiores a US$50.000 millones.
La discusión sobre quiénes podrán capturar esas oportunidades también atraviesa al Gobierno nacional. La Secretaría de Minería cuestionó los esquemas provinciales que establecen cupos de contratación local y el Ministerio de Economía Nación acaba de convocar a una ronda de negocios en Rosario para ampliar la participación de empresas.
Pero el desarrollo de proveedores es solo una parte de la preparación. El primer frente es concreto. “Lo primero es infraestructura vial y energía. Eso es clave”, sostuvo Alva Hart. La lista se extiende al agua, la conectividad logística y la infraestructura social: viviendas, escuelas y hospitales para localidades que podrían recibir un aumento acelerado de actividad y población.
El segundo frente es institucional. “Se requieren capacidades públicas para poder regular, para poder evaluar, supervisar proyectos”, afirmó Alva Hart. El desafío alcanza especialmente a provincias y municipios, que deberán acompañar emprendimientos de una escala muy superior a la de muchas de las economías locales.
El BID ya trabaja en Salta, San Juan, Catamarca y Santa Cruz. La estrategia combina asistencia técnica, préstamos para infraestructura y financiamiento directo a empresas. En Salta prepara un programa de US$100 millones para mejorar el Corredor Bioceánico, incluida la Ruta Nacional 51, un acceso estratégico hacia la Puna minera y los pasos a Chile.
En San Juan, el organismo desarrolla un programa de revitalización productiva por unos US$58 millones, que contempla financiamiento para pymes. En Catamarca, capacita en temas ambientales y sociales de los proyectos, y en Santa Cruz, acompañó a la provincia, al municipio de Perito Moreno y a Newmont en un fideicomiso de desarrollo municipal.
Redactora de la sección Economía, especializada en minería y energía. [email protected]
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