← Volver
clarin.com · hace 18 horas · Clarin.com - Home

Con la IA, ni apocalípticos ni integrados

Google

“¿Y sabe qué hizo entonces esa inteligencia artificial?”, me pregunta el taxista en Madrid, mientras cruzamos la ciudad. “¡Chantajeó al jefe! Le dijo: ‘Si me reemplazas o desconectas, yo le cuento a tu mujer que tienes una amante; tengo tus correos electrónicos para probarlo”, remató, resumiendo el caso de Claude 4 Opus, ocurrido en mayo de 2025, como parte de un experimento de seguridad de la empresa Anthropic.

El diálogo, ocurrido hace pocos días, refleja a pie de calle el lugar que la IA tiene ya en nuestras conversaciones y rima con las advertencias recientes de expertos sobre los riesgos de esta tecnología. Hay que ir más lento, dicen. No sabemos qué viene ni estamos preparados para hacerle frente.

Mientras esas voces aún resuenan, Andrés Fernández Mallo, físico de formación, publica “El ángel de la Inteligencia Artificial” (Galaxia Gutenberg), un ensayo poético que matiza con argumentos el tremendismo. En conversación con libreros madrileños expuso su tesis: es imposible que el humano cree un artefacto que lo supere en inteligencia.

Impacta la velocidad de los bots para procesar y relacionar grandes volúmenes de información, pero crear es algo diferente, distingue. La creación surge de la copia más el error positivo y “la máquina no reconoce los errores positivos”. Esos que iluminan algo que que quizá no buscábamos y abren una puerta a lo superador.

Si bien optimista, Fernández Mallo alerta sobre peligros posibles y destaca dos. Hay quienes estudian cómo convertir a los robots en sujetos de derecho. Si avanzan, no podremos desconectarlos sin ser sancionados por cometer “asesinatos”.

Otro tema clave es definir si se avala el acceso de las IA a los estados (algo que las empresas desarrolladoras codician). Eso supondría su intervención en políticas gubernamentales y participación en las decisiones. La prudencia aconseja que encuentren cerrada esa puerta.

La IA seduce porque es la primera herramienta que habla y simula el lenguaje y la empatía humanos; nos comunicamos con ella. ¿Llegará a coaligarse, a confabular y abatirnos? No sabemos si ese miedo es sólo una fantasía apocalíptica, pero eriza y recuerda una de las líneas del monstruo en “Frankenstein”, de Mary Shelley: “Tú eres mi creador, pero yo soy tu dueño”. Algo similar, en versión androide, sucede en "I am Mother", una película de 2019.

Ante lo desconocido, cautela. Ni calvo ni con dos pelucas, parece recomendar Fernández Mallo, entre los que piden menos prisa. “La IA es un salto antropológico importantísimo. Pero hay que ver cómo se usa. El fuego no es malo si no andas de pirómano".

Raquel Garzón

Periodista y poeta, construyó una carrera a ambos lados del Atlántico. Es autora de cinco libros de poemas, entre ellos, "Riesgos de la noche" y "Monstruos privados", ambos publicados por Alción. [email protected]

Recibí en tu mail todas las noticias, historias y análisis de los periodistas de Clarín

Newsletter Clarín