Walter Román, el empresario que se asoció con El Rey del Cloro para quedarse con AySA
Hay una familia que gana cada vez más peso en el establishment nacional: los Román. Primero se conoció que Leonardo, a través de Servimagnus, se convirtió en el socio local de la concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay. Y ahora su tío, Walter, asociado con Mauricio Filiberti, el dueño de Transclor, encabeza uno de los dos grupos que pujan por quedarse con AySA. El interés por la compañía que abastece de agua potable a 11,4 millones de personas enfocó la atención en el empresario, que fue aportante de la campaña de La Libertad Avanza y que suele ser mencionado por sus presuntos vínculos con el oficialismo.
El apellido Román se repite en las dos privatizaciones más importantes de la era Milei. La familia, con más de 70 años de trayectoria en el sector logístico nacional, separó sus negocios en los 90. Desde entonces, cada uno hizo su camino. El puntapié de Walter fue Rowing, una empresa dedicada a la ingeniería y la construcción. Con el tiempo, se consolidó como un empresario “multi emprendedor” en rubros diversos que incluyen desde la logística hasta la medicina.
En la actualidad, Román tiene participación en Equo Capital, ConnecTed, Control Ecológico, Urbano Exprés, Direct Group, Lógico, Santa Catalina, Nexup Health, Equo Real Estate y Hacela Rodar. En la competencia por Aysa ingresó a través de Rowing y no se asoció solo con Filiberti, conocido como “El Rey del Cloro”, sino también con la brasileña Arcos Saneamento e Participações y PHX Aqua AR B.V., un vehículo de inversión de capitales extranjeros.
El apellido Román se repite en las dos privatizaciones más importantes de la era Milei.
El martes 15 se abrieron los sobres con las ofertas técnicas. Además del consorcio en el que está Román, quedó en carrera por la privatización el Grupo Roggio. La empresa, que hoy opera Aguas Cordobesas, el subte porteño y el ramal Urquiza a través de Metrovía, se presentó asociada con Aguas de Corrientes, la estatal israelí Mekorot y el grupo japonés Marubeni.
El fundador del Grupo Roggio es Aldo Roggio, procesado en la causa Cuadernos. A pesar de que continúa siendo reconocido como el referente de la firma, el empresario ya no tiene ningún cargo ejecutivo ni participación. En 2019, cedió toda su tenencia accionaria a sus hijos: Martín, Lucía y Rodolfo.
Los dos consorcios hoy compiten por quedarse con el 90% de las acciones de AySA. Desde el Ministerio de Economía sostienen que pretenden recaudar unos US$ 450 millones, una cifra que ha sido puesta en duda. El defensor adjunto de la provincia de Buenos Aires, Walter Martello, presentó una solicitud de acceso a la información para conocer la valuación oficial de la empresa y el estado de su pasivo ambiental. Todavía no obtuvo respuesta y los datos no fueron difundidos, ya que la tasación del paquete accionario fue incorporada a un Data Room reservado para los oferentes y el pasivo ambiental de AySA no cuenta con un inventario público.
El consorcio de Román y Filiberti. Para quedarse con AySA, Román cerró una alianza con un actor central del negocio de la potabilización. El dueño de Transclor, Filiberti, es conocido como “El Rey del Cloro” por estar al frente de una empresa proveedora de policloruro de aluminio (PAC), un insumo químico utilizado para potabilizar el agua. El empresario mantiene una relación comercial con AySA desde 2009.
Transclor tiene más de 30 años de experiencia en el sector. En Aysa participa en la cadena de abastecimiento (mediante insumos necesarios para el proceso de potabilización) y en la operación de plantas. Fuentes del sector cuentan que se identificó la posibilidad de complementar las capacidades y la experiencia de las compañías “para estructurar una propuesta competitiva” con capacidad para afrontar la complejidad operativa, financiera y de inversión que implica un proyecto de estas características.
El vínculo de Filiberti con AySA también tiene algunos antecedentes controvertidos. En 2023, una licitación por US$115 millones para la operación y mantenimiento de la planta de PAC y la provisión del insumo fue anulada después de denuncias por presunto direccionamiento y abuso de posición dominante. En la nueva licitación, lanzada en 2025, Transclor volvió a presentarse y fue nuevamente uno de los dos oferentes, pese a que AySA había modificado el pliego para intentar ampliar la competencia e incorporar empresas internacionales. Desde la empresa justificaron en aquel momento la continuidad del vínculo por la falta de otro proveedor en condiciones de satisfacer la demanda.
El consorcio se completa con Arcos Saneamento e Participações, del Grupo Equipav, y PHX Aqua AR B.V. Arcos aporta la experiencia internacional en el negocio de agua y saneamiento: opera en Brasil los servicios de agua potable y alcantarillado bajo la marca Águas do Rio, luego de adjudicarse en 2021 una de las mayores concesiones del sector en ese país. PHX, en cambio, es un vehículo de inversión con sede en los Países Bajos. En la presentación del consorcio, Arcos fue designada como operador técnico, mientras que PHX participa como socio financiero.
Los vínculos con el oficialismo. Román tiene una larga trayectoria en el mundo empresario y, pese a su extremo bajo perfil, su nombre fue noticia en distintas oportunidades durante el mileísmo. En septiembre de 2025, PERFIL contó que, a través de sus compañías, el empresario fue aportante de la campaña de La Libertad Avanza. En concreto, Direct Group y Lógico colaboraron con $20 millones cada para el partido oficialista.
Ya con Javier Milei en la Casa Rosada, otra de sus firmas, Urbano Express, quedó en el centro de una polémica por una licitación del PAMI para distribuir pañales para adultos. El proceso fue cuestionado por la rapidez de la convocatoria y por las condiciones de la licitación. Se habló de direccionamiento, pero no se presentó ninguna denuncia formal y la acusación quedó en el terreno mediático.
El apellido Román, además, aparece en la web vinculado al de los hermanos Neuss, los empresarios amigos de Santiago Caputo. En las últimas semanas, en la prensa los mencionaron como los posibles actores detrás de la oferta por Aysa aunque no hay, al menos hasta ahora, ningún elemento público que permita sostener la hipótesis.
Algo similar sucedió durante la licitación de la Hidrovía, cuando comenzaron a circular versiones periodísticas que ubicaban a los Neuss como los hombres detrás de la participación de Servimagnus. En ese caso, tampoco se logró acreditar públicamente una sociedad entre los dos grupos. “Fue una operación”, dicen algunos en el sector.
Detrás de Servimagnus también está la historia familiar. Leonardo Román es hijo de Ricardo, uno de los cuatro hermanos que en los ‘90 se repartieron los negocios familiares: además de Walter, están Alfredo, quien quedó al frente de Grupo Román, y Oscar, que se dedicó al negocio inmobiliario. Los cuatro habían heredado el emporio de transporte y logística construido por su padre, Alfredo Simón Román, desde 1946. La siguiente generación también extendió las conexiones del apellido: Karina Román, hija de Alfredo, preside Puerto Asís y participó del último Foro Llao Llao, el encuentro económico organizado por Eduardo Elsztain.
Hay algo que es cierto: los Román pasan cada vez menos desapercibidos. La Hidrovía primero y ahora AySA colocaron a dos integrantes de la familia en el centro de operaciones millonarias.