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infobae.com · hace 4 horas · Mariana Verón

Milei camina por la cornisa: entre el desorden político y el ajuste permanente

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Javier Milei demostró hace tres años que se puede ganar una elección prometiendo un ajuste drástico. Ahora tiene que ganar una elección ejerciendo el ajuste permanente, una decisión que le hizo implosionar el gabinete esta semana y condiciona la posibilidad de ampliar su base de sustentación. Los gobernadores especulan, aún lejos de cerrar un acuerdo electoral. El Gobierno no puede garantizar la aprobación de su reforma política. Y una de las principales dirigentes del espacio libertario, como es Patricia Bullrich, desafía sin frenos la autoridad presidencial. La crisis interna se agrava aunque disimulen.

La realidad dejó esta semana números que alejan al Gobierno de la promesa de estar viviendo los mejores 18 meses de las últimas décadas. La economía se contrajo 0,6% en el segundo trimestre. El consumo privado cayó 2,4% desestacionalizado. La inversión retrocedió 0,8% y acumula cinco trimestres consecutivos de caída. La desocupación subió al 7,9% y ya hay zonas como el Gran Rosario con 11,5%, o el Gran Córdoba con 10,5% de desempleo. La informalidad laboral alcanzó al 45% de la población, consolidada incluso con la reforma aprobada en febrero pasado: en el primer trimestre de vigencia de la nueva norma subió 0,8 puntos. Los precios mayoristas, esos que el Presidente celebró que habían comenzado con cero en julio, marcaron en agosto un aumento del 2,1%. Son todos datos del Indec. La semana cerró con el Riesgo País por encima de los 500 puntos y la suba de tasas de la Reserva Federal de los Estados Unidos que le sumará al Gobierno dificultades para acceder al mercado de crédito internacional, llegado el momento. La morosidad volvió a subir en julio. En familias escaló a 12,9%, lo que representa un salto de 10,4 puntos porcentuales desde octubre de 2024 y en las empresas pasó de 0,7% a 3,6%. Hay 31.342 empresas menos desde el inicio de la gestión, según datos de Fundar, con 17 meses consecutivos de caídas. Este jueves se conocerá una suba de la pobreza, mientras el Presidente se encuentra en Nueva York, adonde viajará mañana para su presentación en las Naciones Unidas y encuentros con empresarios.

“No se dejen psicopatear”, les exigió Milei a los senadores y diputados que recibió esta semana en la Casa Rosada. Puso como ejemplo la crisis económica que tuvo Mauricio Macri en 2018 y les dijo que no se sometan a la agenda de la oposición. Les pidió que defiendan el modelo con datos. “No hablen de sensaciones”, fue una de sus frases, para asombro de los más veteranos en la política. La que le hizo caso fue la diputada Virginia Gallardo, que mientras cuidaba su piel en un reel de Instagram habló de la formación de precios para responderle a Gladys La Bomba Tucumana, que se había quejado por los costos de los alimentos. El resto de los invitados a la Casa Rosada hizo silencio. La “bomba atómica”, en palabras de Bullrich, que fue el nuevo ajuste en discapacidad, ya estaba redactada y pronta a ver la luz. Milei no habló del tema. Ni en la reunión de Gabinete ni en la reunión política con los legisladores. Está obsesionado con los periodistas y en cómo mantener viva una narrativa del bienestar futuro difícil de argumentar. Tampoco les anticipó el proyecto de presupuesto. El tema estalló a las pocas horas. El malestar que habían transmitido por lo bajo los diputados de La Libertad Avanza que negociaban con los aliados una iniciativa propia se agravó cuando Bullrich se despegó de todos y desnudó la falta de coordinación del equipo de gobierno.

Hace rato que la senadora repite en la intimidad que no va a permitir que el rumbo se caiga por malas decisiones de Milei, un mensaje abierto a todas las interpretaciones. Puede ayudar a reorientar el barco, o imponerse para capitanearlo. En su nuevo desmarque, dijo que la tomaban por tonta y coronó la rebeldía con su renovado fanatismo por Lali Espósito. “Si me quieren joder me van a encontrar”, le transmitió a su equipo en las últimas horas. Todavía tarareaba el estribillo de No me importa.

Patricia Bullrich envió un mensaje filoso a la interna del gobierno con una canción de Lali Espósito

Los apuntados fueron Luis Caputo y Santiago Caputo. Bullrich señaló en público a Economía cuando contó cómo y de dónde sospechaba que había salido el desguace a la actual ley de emergencia en discapacidad. Pero en las últimas horas fuentes del ala política coincidieron también en sospechar del asesor presidencial. “Esto vino así del ministerio de Salud y Santi suele decir que si tenemos que vetar, vetamos”, abundó un integrante de la mesa política. Mario Lugones, el ministro, responde en la interna al asesor presidencial.

La mesa política perdió poder. Los que tienen llegada directa a Milei ganan las batallas. No hay control de daños. Así como Bullrich no sabía, menos aún el jefe de Gabinete, Diego Santilli. “Ni Karina sabía”, refleja un integrante. “No se te puede pasar una cosa así, son improvisados”, aporta un gobernador aliado del Gobierno, cansado de que la Casa Rosada vuelva con una discusión que ya perdió.

Milei intervino la mesa política. Desde sus diez días de encierro en Olivos y las dudas que despertó aquella falta de actividades públicas, el Presidente se puso al frente de la conducción de gestión. Le molesta que el ala política lo corra con suavizar el tono y las ideas que irritan a la sociedad. Por eso resaltó la figura de Federico Sturzenegger a pesar de que del otro lado lo habían hecho responsable de la caída de la ley de tierras y hasta lo citaron a una reunión para que no vuelva a pasarlos por encima. El Presidente lo rescató.

Bullrich venía ya cruzada con la Casa Rosada cuando se conoció el decreto del Ministerio de Economía que fijaba el ciento por ciento de las regalías de la represa hidroeléctrica sobre el río Atuel para la provincia de Mendoza, dejando sin esos recursos a La Pampa. “Me rompen todos los acuerdos”, se quejó. Dos senadores de la provincia afectada son parte sustancial de su endeble mayoría de aliados que quedó resentida tras la derrota en el debate por la ley de extranjerización. Uno es Daniel Kroneberger, del radicalismo, y la otra María Victoria Huala, del Pro. A Bullrich se le está haciendo cada vez más pesado poder llevar adelante una sesión. Esta semana tuvo que postergar el tratamiento de la reforma de la carta orgánica del Banco Central. “Estamos llegando con la soga al cuello”, la escucharon descargar su bronca. Dice que no se puede perder “otro año de crecimiento” por regalarle la agenda a la oposición.

Reunión de mesa política en Casa Rosada

Bullrich arriesga poco. Quedó demostrado que cada vez que ella se diferenció, Milei corrió a abrazarla. Pasó cuando se abstuvo de seguir la estrategia diseñada por Karina Milei de rechazar el pliego de la jueza María Verónica Michelli, por ser cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, o cuando descargó su malestar contra Manuel Adorni por la falta de explicaciones en sus inconsistentes gastos. La reacción de Milei evidencia la debilidad presidencial. No puede romper la única alianza sostenible que tiene desde que llegó al poder. Aquel Pacto de Acassuso que lo llevó a ganar la segunda vuelta es el mismo que tiene que revivir para una reelección. Lo más probable es que ya con eso tampoco le alcance. Lo que no puede es perderlo.

La bullrichdependencia de Milei es un reflejo de la falta de acuerdos más amplios. Hasta ahora la Casa Rosada no pudo ampliar su base de sustentación más allá de las coyunturas. Son acuerdos puntuales con gobernadores puntuales por una ley puntual. Siempre al filo de caerse. No logra ampliar su coalición, posiblemente, porque no asume la idea de un gobierno de coalición. Es lo que siempre le reprocha Bullrich y le deja en claro que ella no se va a dejar conducir por los libertarios. Su jugada busca preservarse ante un escenario de descomposición. En los círculos de poder renace la idea de que la eliminación de las PASO no avanza porque Bullrich se guarda esa carta para una eventual competencia interna contra Milei.

La duda que está dando vueltas por esas horas en los aliados es hasta dónde el Gobierno está convencido de eliminarlas. “No son categóricos”, contó un gobernador de diálogo directo con la Casa Rosada. Un sector empezó a comprender que es una herramienta que le puede dar una chance para reacomodar la campaña, como le pasó a Mauricio Macri 2019 o como lo experimentó Milei con la elección adelantada de la provincia de Buenos Aires el año pasado. “Si querés jugar el riesgo Kuka te sirve”, reflexiona un mandatario.

La semana política dejó la reaparición del ex senador y ex candidato presidencial Ernesto Sanz en la escena nacional, planteando la necesidad de una gran interna del espacio del medio. Propuso que sea entre el PRO, el radicalismo, el socialismo y la Coalición Cívica. Es un dirigente de apariciones esporádicas, que atrae al círculo rojo. ¿Quién está detrás? Cerca de Sanz sostienen que comenzó una construcción política fuera de la grieta. “Ni pollo ni pasta”, suele repetir para expresarlo. Considera que hay una oferta electoral reducida y que un espacio del medio podría confluir en una opción electoral. Marida con el coqueteo de Bullrich. Por ahora es una movida de un sector de la UCR no oficial, un acto de supervivencia ante el temor de que los gobernadores terminen entregando el partido a los libertarios. Trabajan en vínculos informales. Conversan con Jorge Brito vía Emilio Monzó, su principal armador, y con Hernán Lacunza, de quien salieron al rescate tras el lanzamiento de su candidatura presidencial y la posibilidad de un acuerdo entre el PRO y los libertarios que lo deje a la intemperie. En el pelotón de dirigentes incluyen a María Eugenia Vidal, a Alfonso Prat Gay y a Maximiliano Ferraro. No hay una foto pero hay conversaciones, se entusiasma un dirigente de esos sectores. El panorama electoral aún es tan incierto que nadie descarta un escenario de múltiples candidaturas más similar al 2003. El temor de este sector es que el radicalismo de los gobernadores termine acordando eliminar las PASO y los deje sin salida para definir candidaturas. Trabajan en frenar esa posibilidad.

(Infobae en Vivo)

Si quiere sacar la reforma electoral, el Gobierno tiene que hacerlo este año. El próximo solo puede aspirar a la suspensión de las primarias, como hizo para las elecciones de medio término. No puede extenderse más allá de febrero. Entonces, Santiago del Estero y Catamarca fueron las dos últimas provincias que le dieron el voto para lograrlo. Esta vez la primera juró lealtad al peronismo en la reunión del hotel Emperador. El gobernador Raúl Jalil mastica todavía la decisión. Cree que el Gobierno tiene la chance de instalar el tema como gasto innecesario, pero considera que la oposición necesita una herramienta ordenadora. Es el gran eje de negociación que le queda a la Casa Rosada. “Cuánto valen las PASO”, se preguntan en el peronismo.

En el medio entra la discusión por el Presupuesto que comenzará recién en octubre. El Gobierno arranca a la defensiva. El recorte en Discapacidad ya quedó archivado. No hay legislador aliado ni propio que esté dispuesto a levantar la mano en ese articulado. En el bloque oficialista de la Cámara de Diputados siguen trabajando en un proyecto “superador”, como lo llaman, pero aún no muestran las cartas. Martín Menem, otro de los no anoticiados de lo que se venía sobre el tema, había mandado a sus espadas legislativas a trabajar en acuerdos. El debate tendrá su desenlace esta semana, cuando salga el despacho de comisión. Llegó la fecha límite. El Gobierno le autogestionó el clima para que la oposición logre extender la emergencia.

Según relatan integrantes de la mesa política, lo único que se había anticipado internamente era la desindexación de las partidas sociales, al eliminar la movilidad automática de las asignaciones familiares, la asignación universal por hijo y por embarazo.

Milei transmite en las reuniones que sólo apuesta a desacelerar la inflación y mantener el dólar estable.

El resto de las variables presentadas generan más dudas que certezas. El Presupuesto de este año proyectaba un crecimiento del PIB del 5% pero apenas crecerá alrededor del 2%. Para el año que viene proyecta 4%, pero las variables para que se concrete esa suba no acompañan el optimismo oficial, sobre todo si se mira este 2026. Según marcó Haroldo Montagú, ex viceministro de Economía, el Presupuesto estima una caída del 2,1% de inversión para 2026 y proyecta un rebote del 9,2% para 2027. La recaudación creciendo arriba del 5% es otro dato que levanta interrogantes. Si este año con el crecimiento bordeando el 2% la recaudación cae 4%, no se explica la suba proyectada.

Javier Milei y Luis Caputo

El otro eje es la magnitud del ajuste en obra pública. “Por cada 100 pesos que se gastaban en obra pública en 2023, en 2027 se gastarán apenas 15. Con ese nivel de desinversión pública, esperar que la inversión rebote un 9,2% en 2027 no es una meta sino un deseo”, resaltó el economista. El otro dato preocupante es la dolarización de carteras que ya se viene profundizando y que se aceleraría en medio de la carrera electoral. Durante las elecciones legislativas del año pasado las compras de dólares llegaron a tocar los US$6.500 millones en un solo mes. En julio pasado las personas humanas ya compraron más de US$3.000 millones.

El otro eje que no cierra tiene que ver con el crecimiento de los salarios, que no está en el Presupuesto, pero lo deslizó Caputo en la reunión de la mesa política cuando prometió que crecerán cerca del 25% para una inflación del 18%. En el mismo Presupuesto la recaudación por aportes y contribuciones patronales proyectada crece apenas un 19%. El ingreso disponible, condensado bajo la premisa más popular de “la plata no alcanza”, será la otra gran variable afectada en el año electoral. El Gobierno propone una reducción de subsidios a los servicios públicos, con lo cual habrá suba de tarifas.

El Gobierno necesitará una nueva narrativa para pedirle a la sociedad que lo acompañe. Ensayó con reinstalar la causa Malvinas. Pero el contexto económico adverso la tapa. También será otro motivo de diferenciación de Bullrich, que no está de acuerdo con un nuevo proyecto ómnibus, y menos aún con la incorporación del capítulo que establece penalidades hasta por contratar asesores internacionales de campaña. “Es muy discrecional y poco prudente”, le dijo a su equipo. Otra batalla en puerta.

El proyecto crea un tipo penal por las campañas de desinformación, con penas de hasta 12 años de prisión. Sólo habla de expresiones tales como “manipular la opinión pública”, “campañas coordinadas” o “desinformación masiva”, sin precisiones. Ya los aliados marcaron resistencia. La autoría de la iniciativa, y su defensa en X, es de Santiago Caputo. La otra parte del proyecto que alertó a la oposición tiene que ver con la advertencia que hizo el diputado Maximiliano Ferraro sobre la derogación de la actual ley que establece sanciones para las empresas que operen en Malvinas. El diputado puso bajo la lupa una suerte de autoamnistía. “Eso lo hace sin preservar expresamente ninguna de las inhabilitaciones vigentes. Justamente la que alcanza a la petrolera que ellos mismos beneficiaron con concesiones y con el RIGI”, puntualizó sobre la empresa Premier Oil PLC, inhabilitada en 2013 y reconvertida después en Harbour Energy plc, que participa de un proyecto adherido al régimen especial de impuestos.

Un miembro de la guardia de honor del Regimiento de Granaderos se encuentra junto al monumento conmemorativo de las Malvinas

Un sondeo de Synopsis estableció que para el 58,2% de la población el cambio de postura de Milei es poco o nada creíble, contra un 38,2% que la consideró total o bastante creíble. Logró sí captar la atención porque del trabajo surge que el 81,7% estaba al tanto del contenido de la cadena nacional. Sirvió para darle una salida política al Gobierno, no alcanza para conquistar al electorado.

Las encuestas muestran que la caída en la imagen de Milei con la que arrancó el año se estabilizó. Pero quedó consolidado un rechazo alto, que supera el 50% en la mayoría de los sondeos. El Gobierno se aferra a la idea de que los desencantados no encontrarán una opción electoral que los contengan y volverán a votarlos en un ballotage. No hay mucho más en el análisis de la Casa Rosada, que trabajará en provocar la desorganización del peronismo y la vuelta al pasado como recurso narrativo.

El peronismo lo ayuda con su desacuerdo constante. La campaña Cristina candidata se reinstaló con fuerza esta semana, después de que desde San José 1111 probaran con un casting de postulantes que no prendió. Se dio en medio de las disputas de La Cámpora contra Axel Kicillof, a quien acusan de desleal. El gobernador un día respondió. “Al final era muy simple. Las nuevas canciones se escriben de abajo para arriba”, le devolvió la chicana a Máximo Kirchner. Lo hizo ayer, en el acto en que escenificó su armado nacional, una suerte de lanzamiento de campaña. Esta semana emprende también un viaje a Nueva York que incluirá reuniones con bonistas, empresas con intereses en la provincia y una reunión con el alcalde neoyorquino, Zohran Mamdani. Una foto de contraposición a Milei, que busca un encuentro con Donald Trump.

¿Puede revivir JxC en 2027? La aparición de nuevos candidatos, los posibles aliados y el futuro de las PASO