De Alfredo Martínez de Hoz a Luis Caputo y del Austral al 1 a 1: cómo influyeron las subas de las tasas de EE.UU. en Argentina
"Quiero ser claro”, le dijo Paul Volcker a Jimmy Carter a mediados de 1979. El Presidente estadounidense había convocado al economista al Salón Oval para ofrecerle el cargo de presidente de la Reserva Federal. A su lado estaba sentado William Miller, entonces titular de la Fed desde hacía un año. “Si usted me designa en la Fed estaré a favor de una política monetaria más dura que la del compañero”, le dijo Volcker a Carter, mirando a Miller. Su antecesor había subido las tasas pero sin evitar que la inflación pasara del 6% al 10% en meses.
“Yo necesito alguien que cuide de la economía, de la política me encargo yo”, le respondió Carter.
Volcker llevó la tasa de 10% a 20% en quince meses. En menos de un año la economía entró en recesión y la inflación cedió casi en el mismo tiempo. Cuando Volcker deshizo el camino -empezó a bajar las tasas-, ya era demasiado tarde: Ronald Regan venció a Carter a fines de 1980. El resto es historia mas o menos conocida.
La suba de las tasas de Volcker ocurrió meses después de que Alfredo Martínez de Hoz lanzara su último intento de estabilización en la Argentina. El plan se conoció como La tablita, un esquema de subas del tipo de cambio preanunciadas en paralelo con el reacomodamiento de los servicios. El objetivo era que el dólar funcionara como ancla de la inflación. Pero la política fiscal laxa y ahora un dólar en el mundo más fuerte como consecuencia de la medida de Volcker, aumentó las presiones sobre el plan de Martínez de Hoz llevando a tornar difícil de sostener el esquema como estaba configurada el resto de la política económica.
“Tengo dificultades con sus políticas”, le dijo Sourrouille. El plan para estabilizar la economía argentina (Austral) se resentía. “Tiene razón -le respondió el estadounidense al ministro argentino-, pero no puedo cambiar la política antiinflacionaria de Estados Unidos”.
-¿Y ahora, qué hacemos?, insistió Sourrouille. “Habrá que navegar, muddling through (Traducción: chapotear en el barro)”.
En una reseña sobre Volcker que escribió el economista Tyler Cowen, mencionó las consecuencias no deseadas de aquella política: “Las crisis de la deuda de América Latina”.
Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal entre 1987 (sucedió a Volcker) y 2006, aumentó la tasa de la Reserva Federal de 3% a 6% entre enero de 1994 y enero de 1995. Al igual que su antecesor, pinchó una burbuja: a fines de 1994 el Banco Central de México perdió US$ 10.000 millones de reservas, la bolsa cayó 30% y las tasas de interés subieron más de 700 puntos básicos. La situación estalló cuando el peso mexicano subió una fuerte devaluación: el dólar subió 114% en dos meses.
El impacto significó caída de bancos en México y, pronto, en la Argentina. El fenómeno se trasladó a América Latina y pronto se conoció como Efecto Tequila.
La Argentina tenía un tipo de cambio fijo (Convertibilidad) y rápidamente el mercado empezó a dudar que el país sufriera el mismo traspié. La Bolsa de Buenos Aires cayó 11% en diez días durante diciembre.
El Banco Central de Argentina perdió US$ 5.294 millones en catorce días, aun luego de los anuncios que salió a hacer el ministro de Economía, Domingo Cavallo, sobre un nuevo ajuste fiscal para enviar la señal a los mercados de que la Argentina no iba a depreciar su moneda como sí ya lo había hecho México semanas atrás.
Más acá en el tiempo, durante el gobierno de Mauricio Macri, también la suba de las tasas de EE.UU. entorpecieron los planes del entonces equipo económico.
—Va a ser un año difícil. Los mercados pueden cerrarse, Mauricio. Salgo mañana a colocar deuda— le dijo Luis Caputo a Mauricio Macri en los primeros días de enero de 2018. Caputo era ministro de Finanzas.
Unas semanas más tarde el presidente de la Fed entrante, Jerome Powell, subió la tasa un cuarto de punto. Luego lo haría tres veces más más. En total las subió 100 puntos básicos. Powell recibió la peor bienvenida de los mercados que tuvo un titular de la Reserva en la historia con los registros del S&P 500 y VIX. Powell anunció esta semana subas para 2022.
—No me aguantan más, Mauricio—le dijo Caputo al presidente, sobre las ya escasas perspectivas de seguir pidiendo prestada más plata en 2018. Pronto las condiciones financieras cambiarían para la Argentina. El Gobierno tomó la decisión de acudir al FMI .
El Gobierno argumentará que hoy ‘es diferente’. A diferencia de los intentos anteriores de estabilización mencionados (Tablita, Austral, Convertibilidad y Cambiemos), la economía actual cuenta con superávit gemelos, la inflación va hacia abajo y aún quedan controles cambiarios. Además, Caputo -hoy ministro de Economía-, dijo que no necesita ir al mercado para financiarse en 2027 y el contexto internacional luce muy favorable. El economista Julián Folgar mostró en X que los términos de intercambio actuales son los más altos en 126 años: la Argentina nunca vendió tan caro relativo a lo que compra. ¿Se mantendrá, esta vez será diferente?. El aumento de tasas de Kevin Warsh de la semana que pasó fue la primera en tres años. Pero no fue la última. Vendrán más.
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