El complejo sojero sigue siendo el motor de las exportaciones argentinas y el gran aportante de retenciones
El complejo sojero es la principal cadena exportadora de la economía argentina, siendo de manera ininterrumpida el mayor aportante de divisas genuinas desde comienzos de siglo, como así también el contribuyente más importante al fisco en lo que se refiere a los derechos de exportación.
Para entender la importancia del complejo, basta con observar la evolución de las exportaciones del sector en una línea histórica.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en 2002 el complejo registró exportaciones por US$ 5.058 millones, mientras que en 2025 ese total alcanzó los US$ 21.442 millones. Esto implica que su aporte se triplicó en el lapso de 23 años.
Pero otro dato a tener en cuenta, y así lo demuestran las cifras oficiales, es que, a excepción del 2002, fue la cadena que más ingresos reportó por comercio exterior.
Así, desde comienzos del siglo, el complejo sojero exportó un total de US$ 385.173 millones. Si se toma en cuenta que, en ese lapso, Argentina despachó en total exportaciones por 1.489.800.000.000, la soja y sus subproductos aportaron el 25%.
Entre esos años, los embarques de harina y pellets sumaron US$ 194.178 millones; el aceite, US$ 98.280 millones; el poroto, US$ 71.344 millones; y el biodiesel, US$ 13.793 millones.
Así, Argentina culminó 2025 siendo el principal exportador del mundo de harina y aceite (acaparando el 29% 46% del mercado global, respectivamente) y el tercero más importante de poroto (con una participación del 6%), según datos de la Fundación Agropecuaria por el Desarrollo de Argentina (FADA).
En el primer semestre de 2026, el complejo despachó 19,4 millones de toneladas de granos y subproductos por US$ 9.073 millones y alcanzado una inserción internacional del 93%.
Por supuesto, este salto en los ingresos estuvo acompañado por un fuerte crecimiento productivo y la instalación de un complejo industrial y portuario - mayormente ubicado en la zona del Gran Rosario - de los más grandes del mundo.
Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), desde la campaña 2000/01 a la 2025/26 el área sembrada pasó de 11,14 millones de hectáreas a 16,8 millones (con un pico de 20,1 millones en la 2015/16, mientras que la producción creció de 17,5 millones de toneladas a 50,1 millones (con un máximo alcanzado en la 2014/15 con casi 61 millones).
En ese interín, el rendimiento promedio subió de 25,4 quintales por hectárea (qq/ha) a 31,3, lo que si bien indica un crecimiento en este aspecto, también da cuenta de cierto estancamiento, con impacto directo en la producción.
Para la próxima campaña 2026/27 la Bolsa porteña estimó que el área destinada al cultivo se ubicará en 17 millones de hectáreas, en base a lo indicado en su último informe de precampaña.
Las hectáreas están y la industria también. En este sentido, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó la capacidad técnica de procesamiento de soja del país en 67 millones de toneladas anuales, por debajo del techo alcanzado en 2020, cuando llegó a 68 millones. En la actualidad, fue superado por Brasil y Estados Unidos, cuya capacidad industrial creció de la mano de los biocombustibles.
En esta línea, la BCR estima que hoy la industria opera en un 60% de su capacidad instalada y que procesará en la campaña 2026/27 unas 43 millones de toneladas.
Pero hay otro aspecto que destaca - y condena al mismo tiempo - al complejo sojero argentino y es la importancia que tiene para el fisco y las cuentas nacionales, a través de los derechos de exportación, mal llamadas retenciones.
La oleaginosa fue en las últimas décadas el mayor aportante en este concepto, con una tributación que varió entré el 25% y 35% en los últimos 26 años, para ubicarse hoy en 24% para el poroto y 22,5% para los subproductos.
En este sentido, la BdeC estimó que la campaña 2025/26 dará lugar a un producto bruto sojero de US$ 19.106 millones, con exportaciones por US$ 21.192 millones y pago de retenciones por US$ 7.534 millones.
Si miramos los números pura y exclusivamente de 2026, la BCR proyectó que la cadena de granos aportará US$ 4.613 millones, de los cuales la cadena sojera será responsable del 71% de los mismos, desembolsando US$ 3.275 millones.
Por último, cabe destacar la importancia de la soja en el ámbito laboral. Según FADA, la cadena mantiene 368.002 puestos de empleo, lo que implica una participación del 8,8% del total del agro.
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