Malvinas Argentinas: un compromiso de amor y honor
En estos días, el Estado argentino volvió a poner la cuestión Malvinas en el centro de la escena. Frente al avance de proyectos que pretenden explotar los hidrocarburos de nuestra plataforma continental sin autorización nacional, el Gobierno, encabezado por el presidente Javier Milei, dispuso una batería de medidas diplomáticas, judiciales y económicas, y también amplió los procedimientos sancionatorios contra las empresas y personas involucradas en esa explotación ilegítima. Además, se liberaron partidas presupuestarias para construir una base naval integrada en la ciudad de Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Este proyecto, en carpeta desde hace algunos años, permitirá brindar mejores servicios con proyección antártica y reforzar la presencia de nuestro país en el extremo sur del continente.
En ese marco, quiero destacar el trabajo del canciller Pablo Quirno y del procurador del Tesoro Nacional, Sebastián Amerio, quienes, a la cabeza de sus equipos técnicos, instrumentaron estas novedosas medidas.
Estos anuncios reafirman un principio que no admite matices: las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y sus espacios marítimos son de todos los argentinos, y nadie puede disponer de sus recursos sin el consentimiento de nuestro país.
Para muchos, el tema irrumpió de golpe en la agenda pública. Pero no para nuestro grupo editorial. Quienes nos siguen desde hace tiempo saben que la causa, la cuestión y la gesta de Malvinas son tópicos permanentes de nuestras publicaciones desde que TAEDA y la revista DEF vieron la luz, allá por septiembre de 2005. Nacimos con una convicción y una frase que nos definió: dedicarnos a “los temas de los que nadie habla, pero que afectan a todos”. El reclamo soberano sobre nuestras islas australes fue, desde el primer día, uno de ellos. Lo abrazamos cuando pocos lo hacían y cuando abordarlo de manera seria no daba réditos ni titulares.
Nos definimos, sin eufemismos, como una editorial “malvinera”. Ese espíritu no fue una pose ni una bandera de ocasión: se encarnó en trabajo concreto y sostenido a lo largo de dos décadas. Publicamos libros como Malvinas, 40 años; Malvinas, cuatro viajes (1982-2022); Malvinas: un reportaje visual y Malvinas, historias ilustradas. Llevamos por todo el país la muestra itinerante de gigantografías fotográficas “Malvinas, retratos de un sentimiento”, que recorre la Argentina desde hace más de quince años y de la cual donamos una colección completa a la ciudad de Ushuaia, instalada de manera permanente en la plaza Malvinas Argentinas. En cada uno de esos proyectos, buscamos lo mismo: acercar las Islas al gran público –sobre todo a las nuevas generaciones– porque, como enseña aquel viejo proverbio, no se puede amar lo que no se conoce.
Detrás de cada una de esas iniciativas, hubo siempre un homenaje. Sabemos que, para muchos de nuestros veteranos, al sufrimiento del campo de batalla le siguió otro más cruel: el silencio, el ocultamiento y el olvido que encontraron al regresar a la patria. Una vergonzosa campaña desmalvinizadora que pretendió borrar a sus héroes de la memoria colectiva. Frente a ese silencio, elegimos el camino contrario: dar la palabra, sostener la memoria y rendir tributo a quienes lo dieron todo en defensa de nuestra soberanía. Esa deuda de reconocimiento sigue intacta y guía nuestra tarea.
Nuestra mirada nunca se limitó a la evocación del conflicto. Advertimos, número tras número, que en el Atlántico Sur se juega buena parte del futuro argentino y de nuestro hemisferio. Somos un país bicontinental, con un litoral marítimo de miles de kilómetros, una vasta plataforma oceánica y una proyección histórica sobre la Antártida, donde nuestras bases científicas sostienen una presencia que es, a la vez, soberana y de investigación. El Atlántico Sur crece en valor geopolítico por sus pasos bioceánicos, por sus recursos naturales –los conocidos y los que aún están en exploración– y por su condición de puerta de entrada hacia el Continente Blanco. Comprender qué sucede en las aguas que bañan nuestras costas es una necesidad de estrategia nacional. Por eso volvimos sobre el tema una y otra vez, en la revista, en la televisión, en medios digitales, en seminarios y en libros, cuando todavía no figuraba en el foco de los grandes medios.
Con ese mismo espíritu, tal como lo anunciamos en la inauguración de la Conferencia de Seguridad Hemisférica celebrada el pasado mayo en la Universidad Internacional de Florida, en Estados Unidos, un equipo interdisciplinario de Taeda viene desarrollando una investigación sistemática con foco en la Antártida y el Atlántico Sur. En poco tiempo, ese trabajo estará disponible en formato de libro, pensado para ser un insumo concreto para centros de estudios, universidades, bibliotecas especializadas y organismos interesados en la materia.
Celebramos, entonces, que hoy el Estado despliegue instrumentos administrativos, diplomáticos y jurídicos para defender esos recursos. Son medidas de relevancia que merecen la mayor seriedad en su tratamiento, porque colaboran en la construcción de nuestra nación. Malvinas es, quizás, la más honda de nuestras causas comunes: nos hermanó a lo largo de estos casi 200 años de usurpación y nos sigue hermanando, por encima de banderías políticas, posiciones sociales y desencuentros. Es una de las pocas cuestiones en las que los argentinos coincidimos plenamente, un sentimiento con el que hacemos frente a cualquier adversidad. En una Argentina tantas veces dividida, conviene recordar que son muchas más las cosas que nos unen que las que nos separan, y que esta es una de las principales.
Por eso reafirmamos aquí el compromiso que asumimos desde nuestra primera tapa. Seguiremos contando Malvinas desde todos sus ángulos –el histórico, el jurídico, el humano y el estratégico–, seguiremos honrando a nuestros caídos y veteranos, y seguiremos poniendo el tema frente a la sociedad y sus dirigentes. Mantendremos viva esa llama, con la misma convicción de siempre, hasta que las Islas vuelvan a ser, plenamente, parte de nuestra soberanía argentina.