Pablo Moyano reapareció en la paritaria de Camioneros después de cuatro años: el trasfondo de la reconciliación con su padre Hugo
Desde hacía 5 años que Pablo Moyano había quedado afuera de las negociaciones salariales de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros, excluido por Hugo, su padre, de la Secretaría Adjunta de la organización sindical, pero ahora acaba de volver a participar de las paritarias con un papel activo.
En efecto, como anticipó Infobae, más allá del nuevo aumento por seis meses alineado con la pauta salarial del Gobierno (9,9% entre septiembre de 2026 y febrero de 2027), las tratativas salariales que se desarrollaron este viernes, lideradas por Hugo Moyano, sorprendieron por la reaparición de su hijo mayor, a quien el líder sindical apartó en diciembre de 2021 de la Federación (se quedó en la Adjunta del sindicato de Capital y Provincia) por la pelea que tuvieron debido a la crisis de la obra social y al papel de Liliana Zulet, esposa de Hugo y dueña de la empresa que gerencia la entidad médica del sindicato.
La presencia de los dos Moyano en la audiencia realizada en la Secretaría de Trabajo, a quienes se sumó otro miembro del clan familiar como Jerónimo, el hijo menor del jefe sindical, se convirtió en un símbolo de la reconciliación definitiva entre Hugo y Pablo luego de 4 años y 9 meses en los que hubo tensión, cruces, hostilidades mutuas y episodios de violencia entre partidarios de ambos dirigentes.
Fuentes empresariales revelaron a Infobae que en la reunión de este viernes Pablo Moyano tuvo una intervención destacada y fue “agresivo” con sus interlocutores mientras su padre procuraba negociar. Es lo mismo que sucedía antes de la disputa familiar, pero ahora el díscolo hijo, que adopta un perfil combativo, igual terminó firmando un acuerdo salarial por debajo de la inflación, como quiere el Gobierno.
Desde que se peleó a los gritos con su padre, Pablo Moyano dejó de ir al sindicato, mantuvo un perfil muy bajo y permaneció atrincherado como presidente del Club Deportivo Camioneros. Reapareció a fines de enero pasado con una maratón de 14 reuniones con dirigentes y delegados, entrevistas con tres radios y la declaración de un paro por tiempo indeterminado. Fue todo un récord para un dirigente que hasta marzo pasado había desaparecido de la vida sindical activa.
Ahora, la recuperación de los espacios perdidos de Pablo lo pone en una ubicación privilegiada en la estructura sindical en medio de signos de declinación del poder de Hugo Moyano, que ya no es lo que era en su etapa de esplendor, en el gobierno de Néstor Kirchner.
Tal como quedó el tablero de control de Camioneros, será difícil que el heredero natural del viejo líder no sea Pablo Moyano. No hay otro candidato a quedarse con el puesto cuando no esté su papá y con la reconciliación familiar ya se disipa la posibilidad de que surja un “tapado” que pueda frenar el ascenso del hijo mayor de Hugo.
Entre los empresarios del transporte automotor de cargas dan por sentado que Pablo volvió para quedarse en el trono de su papá cuando éste deje su puesto, pero algunos creen que esta versión de “Pablito” no es tan virulenta como la anterior a su alejamiento.
No por nada, el propio Hugo Moyano criticó a su hijo mayor en septiembre de 2025 cuando, en el Comité Central Confederal de la CGT, poco antes del congreso que eligió sus nuevas autoridades, afirmó: “Uno de los secretarios generales se retiró de la CGT. Ustedes deben recordarlo. Yo lo recuerdo. Mi hijo Pablo. ¿Por qué? Porque tiene... tenía una forma poco... No digo violenta, pero un poco más dura porque no entendía que había cambiado esta sociedad y que había cambiado de otra manera". Así justificó haber elegido para sucederlo en el triunvirato a Octavio Argüello, fiel soldado hugomoyanista.
¿Quiere decir que Hugo cree que Pablo ya entendió cómo cambió la sociedad y por eso lo perdonó? Cerca del líder son cautos, aunque admitieron que “a Hugo no le quedó espacio para maniobrar sin Pablo” y pusieron como detonante la paliza que una patota sindical le dio a Gustavo Ferreyra, ex delegado del Sindicato de Camioneros en la empresa de recolección de residuos Urbasur: quien piloteó el ataque de 10 personas, y participó de él, fue José “Teta” Garnica, secretario de la rama de recolección de residuos del gremio y dirigente de confianza de Hugo Moyano, que fue forzado a renunciar a la empresa para mitigar el escándalo, dejó la actividad gremial y, por ende, dejó debilitado a su líder.
Hoy, después de tanta pelea, Hugo y Pablo ya no temen mostrarse juntos compartiendo los mismos espacios e incluso, a diferencia de otras épocas en las que el papá apoyaba a Alberto Fernández y el hijo a Cristina Kirchner, tienen otra coincidencia: los dos apoyan a Axel Kicillof como candidato presidencial del peronismo en 2027.