Kicillof ignora la interna con los Kirchner y dará señales de candidato en un acto con amplio músculo político
En una parte del peronismo esperan que este sábado Axel Kicillof brinde una señal bien contundente respecto a su decisión de ser candidato a presidente el año que viene. El Gobernador encabezará un acto del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Avellaneda, donde mostrará músculo y su decisión de estar en el vértice de la alternativa electoral del peronismo.
Los dirigentes o militantes que esperen un mensaje explícito del mandatario bonaerense respecto a su candidatura nacional, lo harán en vano. No va a suceder. No habrá lanzamiento. Lo que van a encontrar es un dirigente nacional que tiene decidido ser candidato y que tiene en claro que la gran mayoría de la gente sabe cuáles son sus intenciones. Entonces, no tiene sentido explicitar algo que ya se sabe.
El encuentro será en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Villa Domínico, y comenzará a las 11 de la mañana. Durante unas tres horas habrá diez plenarios distintos divididos en carpas. Se hablará de Comunidad y Organización; Trabajo y Producción; Educación Pública; Mujeres y Diversidades; Cultura y Deportes; Obra Pública y Hábitat, Juventudes; Seguridad y Justicia; Ciencia y Universidad. Cuando el reloj marque las 15, Axel Kicillof se subirá al escenario principal para hablar. Será el único orador.
El discurso del Gobernador tendrá un anclaje nacional. Ahí reside la principal diferencia con otros encuentros del MDF, donde hubo un código provincial más marcado. De ahí proviene la idea de denominar al plenario como un encuentro federal. Kicillof hablará con un horizonte que supera las líneas geográficas de la provincia de Buenos Aires, lo que delata su vocación y su convicción de ser candidato a presidente. Dejará en claro su vocación, sin decirle con todas las letras.
Estarán presentes dirigentes de otras provincias que están trabajando en el esquema político del Gobernador, pero la intención no es mostrar una foto federal, sino que el discurso tenga ese contenido. Será la actividad más importante del MDF en el escenario político, que servirá para afinar el discurso con contenido electoral y mostrar músculo dirigencial. Kicillof va a mostrar su fortaleza dentro del universo peronista.
El acto va a coronar una semana donde la interna del PJ Bonaerense resurgió. Fue en la voz de Mayra Mendoza, que algunos días atrás, en una entrevista por streaming, llamó “desleal” a Kicillof y lo acusó de dividir el PJ. “Hay algunos dirigentes peronistas que creen que la historia comienza cuando llegan ellos. No hay nada en la vida peor que ser desleal y desagradecido”, dijo la diputada provincia de La Cámpora en referencia al Gobernador.
En el kicillofismo la respuesta fue la misma que vienen implementando hace largas semanas: el silencio. Un silencio que busca neutralizar, desarticular y aplacar la interna. Una interna que no le sirve a nadie dentro del peronismo pero que se ha vuelto incontrolable y que, con altibajos, ha atravesado la discusión política sobre una nueva alternativa. Nadie responde. Nadie se corre de esa lógica que pidió el Gobernador.
En el MDF trabajan con una hipótesis que, con el correr de los días, empezó a tener más adeptos. En lo que resta del año deben tratar de aglutinar todo el poder de representación que puedan. Es decir, ampliar la base dirigencial y dar señales concretas, en los viajes a las provincias, de que la voluntad del Gobernador de encabezar un proyecto nacional se mantiene firme. “Los que quieran venir, tienen lugar. Ya saben lo que hacemos y lo que queremos”, resumió un importante armador del kicillofismo.
Kicillof está convencido que debe plantarse y endurecerse frente a los sectores internos que les piden un cambio. En esa lista incluye a Máximo Kirchner y Sergio Massa, quienes creen que está desperfilado, al enfocarse en la construcción de una línea interna, en vez de intentar congeniar con los otros sectores para pararse por encima de las divisiones del entrramado justicialista.
En La Plata advierten que cada cual atiende su juego y que eso genera fricciones permanentes. Porque cada sector quiere llegar fuerte y bien parado a la negociación final que será el año que viene. En ese juego de poder, la identidad política del peronismo sale lastimada. Todos quieren arribar al mismo lugar, que es imponer las condiciones cuando llegue el momento de las definiciones.
En los hechos, cada sector intenta condicionar al otro. Lleva adelante una estrategia de supervivencia en el medio de una etapa de reordenamiento y reorganización del peronismo. Subsistir para negociar y mantener los niveles de influencia. Pero, si el justicialismo logra volver al poder, inevitablemente el orden de las jerarquías cambiará.
En el kicillofismo aseguran que transitan una línea coherente, donde no salen del camino trazado hace ya más de un año. En los últimos días, y después de una frágil tregua, el cristinismo empezó a cuestionar a Kicillof otra vez. A veces en forma explicita y otras tantas con acotaciones elípticas. Esas críticas aumentan la tensión, generan malestar y no solucionan el problema de fondo. El peronismo bonaerense es un volcán en erupción, donde no se sabe con exactitud cuál es el daño final que puede causar la explosión.
En La Plata aseguran que lo que existe entre el kicillofismo y el cristinismo no es una pelea, sino un ataque. Porque no hay un ida y vuelta, sino una avanzada contra Kicillof. El Gobernador va a seguir su camino repeliendo las presiones externas y sosteniendo el pulso de su estrategia. Ante las acusaciones de victimización que le hace La Cámpora, en su entorno sostienen que en el lugar de víctima lo pone el cristinismo con los cuestionamientos innecesantes.
“Elegimos este camino de construir por nuestro lado. Nos cansamos de lidiar con ellos. Veremos qué pasa el año que viene”, resumió uno de los principales laderos de Kicillof. Los apuntados están todos bajo el paraguas de Cristina Kirchner, con la que nadie sabe si, al final del camino, habrá un acuerdo o no. Esa es, tal vez, la principal incógnita del proceso electoral que está por delante.