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infobae.com · hace 2 horas · Joaquín Múgica Díaz

Tras 8 años de distancia, los hermanos Rodríguez Saá coquetean con unirse para volver al poder en San Luis

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Hay una idea de forjar la unidad que atraviesa la discusión de todo el peronismo a nivel nacional. La gran mayoría de los dirigentes creen importante construir una coalición amplia que esté apoyada sobre la base de acuerdos provinciales. Así sucedió, en gran medida, durante el 2018, cuando se edificó el Frente de Todos. Esa experiencia, por más traumática que resultó en la gestión, tuvo resultados favorables en el plano electoral.

San Luis representa el 1,15% del padrón electoral a nivel nacional. Tiene cerca de 420.000 electores. Es una de las provincias con menor representatividad en las urnas. Sin embargo, lo importante de la discusión que tiene el peronismo por estos días, entre ellos la versión puntana de la fuerza política, es el valor simbólico de la unidad como método para ganar elecciones en todas las provincias. Y, sobre todo, que la unidad sea entre dos hermanos que ocuparon el poder del gobierno de San Luis en nueve períodos: Adolfo y Alberto Rodríguez Saá.

Adolfo Rodríguez Saá fue gobernador entre 1983 y el 2001 en forma ininterrumpida, mientras que su hermano Alberto ocupó la gobernación entre el 2003 y el 2011, y el 2015 y el 2023. Entre el 2001 y el 2003 estuvo a cargo de la provincia Alicia Lemme. Entre el 2011 y el 2015 el delegado en el gobierno de los Rodríguez Saá fue Claudio Poggi, que ocho años después volvió al poder pero divorciado de Alberto y aliado con Adolfo.

Los hermanos, que están en el borde de las ocho décadas, se encuentran distanciados desde el 2018. Hay cuestiones personales y políticas que trazaron una línea divisoria en el vínculo. El conflicto político se profundizó cuando Adolfo apoyó la candidatura de Poggi en el 2023. Enfrente quedó Alberto, como principal promotor de la candidatura de Jorge “Gato” Fernández, el último candidato a gobernador del PJ. La diferencia fue de ocho puntos pero con un umbral alto para el peronismo. Obtuvo el 42,30% de los votos contra el 52,9% del actual mandatario.

El exgobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saa

Con ese piso de votos, en el justicialismo piensan que una eventual unidad entre los hermanos podría volver muy competitiva a la oposición. “¿Van a forjar la unidad para salvar San Luis?“, le preguntó una periodista militante a Adolfo Rodríguez Saá en una entrevista realizada pocos días atrás en la provincia. ”Dios quiera. Hoy no hay nada. Pero que me gustaría. Hay que buscar los puntos que nos unen y dejar al costado las cosas que nos dividen", respondió.

El planteo fue explícito. Adolfo está dispuesto a firmar la paz. Tiene su partido y su vocación de ser candidato nuevamente. Pero, a esta altura del calendario, las expresiones y los gestos son parte de un combo de tensiones donde el objetivo real es tener fuerza para negociar la unidad para volver al poder. “Esto no es solo para mi hermano. Sino para todos los dirigentes. Tenemos que dejar de buscar la mugre y buscar lo que nos une. Las coincidencias tienen que servir para tener un programa común”, explicó en una entrevista brindada a FM La Nuestra 100.3.

Adolfo utilizó en ese diálogo un lema muy conocido en el peronismo. La unidad no se proclama, la unidad se construye con gestos, ideas y propuestas. Ese mensaje cercano al PJ provincial se da cuatro meses después de su distanciamiento del esquema político e institucional del gobierno de Poggi. Ese cambio abrupto es tolerado, pero no olvidado, por muchos dirigentes peronistas. Entre ellos su propio hermano.

La mayor parte del peronismo puntano está alineado detrás de la figura de Alberto Rodríguez Saá que, un puñado de días atrás, reapareció en un acto en la sede del PJ de San Luis, donde juntó a una gran cantidad de militantes que pidieron por una nueva candidatura provincial. Allí planteó la necesidad de volver más humildes al poder y le dio impulso a una idea que tuvo en el 2019: “Hay 2027”. Una expresión de deseo y convicción para sostener el proceso de armado político y electoral. Quienes lo frecuentan aseguran que ya no habla tan mal de su hermano como antes. El silencio parece ser una señal de aplacamiento.

Adolfo Rodríguez Saá actualmente ocupa una banca en el Senado (Gustavo Gavotti)

La decisión personal de los hermanos es lo que realmente vale para sostener el consenso. Pero por fuera de ese diálogo, hay una mayoría de dirigentes del peronismo que presionan para construir un acuerdo de unidad y presentar una opción competitiva para el año que viene. Algunos miran con atención el 17 de octubre, cuando se celebre el día de la Lealtad peronista. Advierten que puede haber un gesto de acercamiento con un trasfondo histórico que lo sostenga.

Alberto cree en la concentración de fuerzas como parte de la edificación política. Trazar una línea y contar quienes están de un lado y quienes del otro. Y, una vez seguro de los propios, avanzar en una discusión sobre roles, candidaturas y funciones. El último gobernador peronista pretende que el PJ, que actualmente preside, tenga un candidato provincial antes de fin de año.

Las especulaciones están a la orden del día en San Luis. Hay dos caminos visibles para la unidad. Uno es que haya un acuerdo entre ambos y alguno decida apoyar al otro como candidato a gobernador. En ese juego el que mejor parado está es Alberto, porque tiene el mayor caudal dirigencial desde su lado y porque es el que mejor mide en las encuestas como referente del peronismo.

El otro camino es que logren un acuerdo para respaldar la candidatura de un dirigente que no lleve su apellido. Así como lo hicieron en el 2015 con Poggi. En ese escenario hipotético empieza a correr el nombre del diputado nacional Ernesto “Pipi” Alí, que está alineado a Alberto, pero que recibió halagos de Adolfo por su decisión de estar en la trinchera enfrentando al gobierno de Poggi.

El diputado nacional Ernesto "Pipi" Alí

La semana pasada Alí se fue del bloque de Fuerza Patria y se unió al bloque del “Gato” Fernández. Fue una decisión basada en el reacomodamiento territorial. Alberto Rodríguez Saá pretendía que el “Pipi” esté afuera del bloque. El ex gobernador nunca tuvo un buen vínculo con el kirchnerismo. Y el legislador, que tiene voluntad de ser candidato si su jefe político no se presenta, movió su ficha en el tablero legislativo.

Detrás de bambalinas hay un trasfondo más complejo en la convivencia parlamentaria. Pero la base de la decisión está basada en el ordenamiento político del peronismo en el territorio. En un encuadramiento local. Alí es parte del esquema político del PJ Federal donde están Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Federico Achával. Su cara podría ser la que encarne una renovación. Sin embargo, el diputado sabe con claridad que si Alberto decide ser candidato, su vocación tendrá un freno brusco.

Otro nombre que sonaba hasta hace poco es el del “Gato” Fernández, último candidato del peronismo para la gobernación. Pero el legislador no tiene voluntad de afrontar una nueva campaña. Trabajará para la unidad pero sin la expectativa de volver a ser. La situación es diferente en el universo de Alberto. En su entorno creen que podría ser un candidato de la unidad que contenga a su hermano, pero también algunas vertientes del kirchnerismo y el massismo, minoritarias en la superficie política de la provincia.

Tanto Alberto como Adolfo están muy activos. Recorriendo distintas localidades de la provincia y subidos a la vida pública de la política. El año que viene no solo habrá elecciones nacionales, sino que también se llevarán a cabo elecciones constituyentes, ya que Poggi decidió avanzar con un proyecto para reformar la constitución provincial. En ese contexto, la negociación de unidad gana preponderancia y altera la estabilidad política de la provincia. Hay distintos espacios en el frente para ocupar y representar.

Claudio Poggi habla rodeado de micrófonos y teléfonos móviles sostenidos por periodistas frente a una pared de piedra

Los hermanos no tienen interlocutores. Y la discusión que se va a dar en los próximos días es netamente provincial. El peronismo puntano no quiere que la interna nacional, anclada en las peleas de la provincia de Buenos Aires, contaminen la negociación dentro de los márgenes de San Luis. Por eso nadie habla de ni de Cristina Kirchner ni de Axel Kicillof, ni de La Cámpora ni del Movimiento Derecho al Futuro (MDF). Realidades opuestas.

“Hay que dejar de estar con el peronómetro en la puerta del partido. Hay que frenar los pases de factura. Y hay que poner toda la carne al asador para ganar el año que viene. El peronismo necesita la unidad del Alberto y el Adolfo. El peronismo tiene que unirse para ganar”. Así definió el estado de situación del justicialismo puntano un dirigente que conoce bien a los hermanos Rodríguez Saá. Sus palabras bien podrían ser la de tantos otros dirigentes de base que buscan, en un gesto de extremo pragmatismo, que haya perdón, para después encontrar el amor.

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