Docentes y no docentes de la UBA lanzan un paro de 23 días y convocan a una nueva Marcha Federal Universitaria
El conflicto universitario entra en su fase más compleja del año. Ante la negativa del Gobierno nacional de aplicar la Ley de Financiamiento, los docentes y no docentes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) anunciaron un cese de actividades escalonado que se extenderá durante 23 días. La medida, que impactará de lleno en la rutina de miles de estudiantes y pacientes, culminará con una nueva demostración de fuerza masiva en las calles porteñas.
La drástica decisión se detonó tras el fracaso de la última mesa paritaria. Las autoridades de la Asociación de Docentes de la UBA (ADUBA) y la Asociación del Personal (APUBA) denunciaron que la administración central lleva casi un año incumpliendo sistemáticamente la normativa que garantiza los fondos para el sector. Este ahogo presupuestario mantiene congelados los salarios frente al proceso inflacionario y empujó a los sindicatos a endurecer su plan de lucha.
En paralelo a la paralización de las aulas, las agrupaciones confirmaron la fecha para la Quinta Marcha Federal Universitaria. La movilización será el próximo jueves 15 de octubre, pero esta vez cambiará su escenario tradicional: las columnas se dirigirán hacia el Palacio de Tribunales para visibilizar el conflicto directamente ante la sede del Poder Judicial.
El secretario general de ADUBA, Emiliano Cagnacci, apuntó sin filtros contra el oficialismo. “No podemos normalizar que un gobierno decida caprichosamente qué ley cumple y cuál no”, dijo el dirigente. En esa línea, remarcó que la Corte Suprema ya se manifestó en sintonía con el Congreso sobre este tema y alertó sobre la gravedad institucional de que el Ejecutivo ignore el mandato de otros dos poderes de la República.
El referente sindical también advirtió sobre las consecuencias estructurales de este recorte. Señaló que el desfinanciamiento sostenido convertirá a la Argentina en un país con menos profesionales y cortará de raíz las oportunidades de ascenso social. “La sociedad no votó para dañar a la Universidad”, sentenció, dejando en claro que el reclamo excede lo puramente salarial.
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La metodología de la protesta no implicará un apagón total y simultáneo en toda la universidad, sino un esquema rotativo diseñado para garantizar acciones de visibilización diarias. El cronograma arrancará el lunes 21 de septiembre en la sede del Rectorado y recorrerá, día por día, distintas dependencias hasta finalizar el jueves 22 de octubre.
Durante las primeras tres semanas, el freno de actividades golpeará a las sedes más masivas. La protesta pasará por Medicina, FADU, Ingeniería y Farmacia en los primeros días, para luego trasladarse a Exactas, Económicas, Derecho, Psicología, Sociales y Odontología. La agenda también incluye el apagón en sedes culturales como el Centro Cultural Rojas y en los históricos colegios preuniversitarios, afectando el dictado de clases en el Nacional de Buenos Aires y el Carlos Pellegrini.
Para la recta final, que coincidirá con la semana de la marcha federal, el paro se hará sentir en Filosofía y Letras, Ciencias Veterinarias, Agronomía y las distintas sedes del CBC. El cierre del plan de lucha pondrá el foco crítico en el sistema de salud y asistencia de la UBA, paralizando la atención en la obra social DOSUBA y en centros médicos fundamentales como los institutos Lanari, Vaccarezza, Roffo y el emblemático Hospital de Clínicas.