Cinco claves para entender la suba de las tasas de EE.UU. en Argentina y cómo pega en la economía
La Reserva Federal subió este miércoles la tasa de interés por primera vez en tres años. Se trata de un giro de 180° si se tiene en cuenta que el año pasado las redujo y Donald Trump designó al nuevo titular de la autoridad monetaria, Kevin Warsh, con la expectativa de que las baje todavía más de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
La suba fue de un cuarto de punto porcentual y la tasa de política monetaria ahora quedó en el rango de 3,75% y 4%.
En EE.UU. los que tienen préstamos personales pagarán más de cuota y el costo de la tarjeta de crédito subirá. Por su parte, los ahorristas recibirán un rendimiento mayor por dejar el dinero en sus cuentas. Las tasas de la Fed tienen más impacto en las líneas de corto plazo del sistema financiero estadounidense que de largo plazo por eso el efecto en las hipotecas será menos directo (estas últimas se encuentran más atadas al rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años que de las tasas overnight de la Fed).
Un aumento del costo del dinero en EE.UU. busca incentivar el ahorro y desincentivar el consumo para de ese modo morigerar la inflación, hoy empujada por el aumento de los precios de la nafta por la guerra con Irán y el boom de la inteligencia artificial.
Por último, el impacto de la suba de las tasas en los precios no es automático. Milton Friedman señaló que el efecto de la política monetaria demora al menos hasta 16 meses. Además, la Reserva no tiene poder de fuego sobre las tasas de largo plazo sino de corto. Pero las de largo (bonos a 30 años) ya se habían acomodado en las semanas previas llegando al 7%, el nivel más alto en un año, lo que hacía descontar un aumento de la tasa de corto de la Reserva para la reunión de este miércoles.
El viernes pasado la inflación de agosto en EE.UU. dio 3,4% anual manteniéndose estable respecto a julio. El mercado tomó el dato como que la autoridad monetaria tenía que subir las tasas para dar una muestra de su compromiso a bajar la inflación a la meta de 2% anual.
En marzo de 2022 la Fed había llevada la tasa de 0,5% al 5,5% en apenas 16 meses. En 2024 las autoridades las empezaron a bajar y el año pasado lo hicieron tres veces luego de que la desocupación había llegado a 4,5%. La guerra, el boom en IA y un mercado de empleo dinámico empujaron la inflación hacia arriba en los últimos años.
Por un lado, aleja las posibilidades de regresar a los mercados. El Gobierno decidió no financiarse por ahora en el mercado global de crédito porque sus bonos a diez años rinden más del 10% anual. Hace dos semanas Pakistán emitió un título a 7,9% a diez años. El riesgo país de la Argentina hoy ya supera los 500 puntos básicos. El rendimiento de un bono del Tesoro a 10 años está arriba de 5%.
Sin embargo "para países como Argentina, una Fed que sube la tasa corta para enfriar la economía de Estados Unidos y anclar expectativas de inflación puede ser lo mejor que pasa: lo que importa para el financiamiento internacional no es tanto el overnight de Nueva York, sino las tasas a 10, 20 y 30 años. Si esto ayuda a que esas referencias bajen o se estabilicen, el costo de capital para emergentes mejora”, dice Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI.
La tasa de interés de EE.UU. es importante no solo porque repercute sobre el costo de endeudamiento de los gobiernos. También sobre los precios de la materias primas que estoy están niveles altos para la Argentina. Los precios de los commodities suelen moverse a la inversa de la tasa de interés. Si la tasa suba, los commodities estarán más baratos. Aunque también es cierto que los precios de las materias primas que vende la Argentina están explicados por otros factores como la demanda china y la guerra. Por ejemplo el norte de África está comprando más maíz argentino.
Por último, una mayor tasa de interés en EE.UU. vuelve más atractivas las inversiones en ese país. De ese modo los capitales salen de otros países -por lo general de los emergentes- y van a Wall Street presionando la moneda estadounidense (apreciándola) y depreciando al resto. Un dólar más fuerte no es la major noticia para una economía como la Argentina que busca bajar la inflación.
El proyecto del Presupuesto 2027 presentado esta semana señaló que "las condiciones financieras internacionales, representadas por la tasa de interés de Estados Unidos, afectan el costo de financiamiento externo y las condiciones de refinanciamiento de la deuda. Se consideran aumentos de una y dos desviaciones estándar, que elevan la tasa desde 4,2% en la línea de base hasta aproximadamente 4,9% y 5,7%, respectivamente. El shock se transmite principalmente a través de las condiciones de financiamiento y del costo de la deuda".
El economista Martín Polo dice que “no es una buena noticia esto de la Reserva Federal: el dólar a nivel global se fortalece y el crédito para los mercados emergentes es más caro. Por suerte el riesgo geopolítico mantiene los precios de las materias primas elevados”.
Para Gabriel Caamaño, economista de Outlier, también el impacto mayor vendría por la apreciación del dólar a nivel mundial.
Según el ex vicepresidente del Banco Central Jorge Carrera "una suba de la tasa de corto plazo de la Fed siempre complica a la Argentina en un contexto donde este no es el único inconveniente en el mundo hoy: las tasas de largo también están altas".
Casi siempre que la Reserva Federal subió las tasas de interés generó un impacto negativo para la Argentina. Desde Paul Volcker en los 70 y en los 80 cuando aumentó el costo del endeudamiento para los países latinoamericanos, más tarde en los 90 cuando Alan Greenspan subió las tasas generando el Efecto Tequila y, más acá en el tiempo, Jerome Powell aumentó las tasas en 2018 generando una reversión en los mercados emergentes y la Argentina experimentó una rápida devaluación del peso. Luis Caputo era el secretario de Finanzas. El primer movimiento de tasas de Volcker, Greenspan, Ben Bernanke, Yanet Yellen y Powell fue a la suba. Warsh no innovó.
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