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infobae.com · hace 4 horas · Ricardo Carpena

Baja récord de la conflictividad laboral: se redujo un 27% en un año, con menos huelguistas y jornadas de trabajo perdidas

Infobae

La conflictividad laboral en Argentina registró una caída récord en julio pasado: los conflictos con paro de actividades disminuyeron un 27% respecto al mismo mes de 2025, mientras los conflictos sin paro sufrieron un retroceso del 43%, según el último relevamiento de la Dirección de Estudios y Estadísticas de Relaciones de Trabajo de la Secretaría de Trabajo de la Nación.

La baja de los conflictos también quedó reflejada en la cantidad de participantes: 114 mil trabajadores adhirieron a huelgas, con una baja del 33% anual y del 70% en comparación con junio de 2026, sumando 225 mil jornadas individuales no trabajadas, lo que representa un descenso interanual del 24% y del 52% respecto al mes inmediato anterior.

Este descenso en todos los parámetros configuró la cifra más baja de huelguistas y jornadas de paro del último año e hizo visible un cambio de tendencia tras los picos que se habían registrado en la última parte de 2025 y los primeros meses de 2026. En total, se contabilizaron 123 conflictos laborales: 86 sin paro y 37 con paro. La comparación mensual refuerza este cuadro: los conflictos con paro cayeron también 5% frente a junio, y las jornadas perdidas bajaron a menos de la mitad.

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Al desglosar los datos por empleador, el informe oficial identificó matices relevantes. En el sector estatal, la cantidad de conflictos con paro disminuyó 24% en doce meses, y la de huelguistas, 25%. Sin embargo, las jornadas de paro aumentaron 13%. Esto implica que, aunque hubo menos paros y menos huelguistas, creció la duración media de los conflictos estatales.

En contraparte, el ámbito privado mostró una reducción mucho más brusco de la conflictividad: se registró una baja del 28% en el número de conflictos con paro, una reducción del 70% en el número de huelguistas y una caída del 91% en la cantidad de jornadas no trabajadas. Así, el clima de conflictividad en el ámbito privado se retrajo de manera notoria, reforzando el peso relativo que asumió el sector público en la estadística general.

Este patrón quedó ilustrado en cifras específicas: en julio de 2026 sólo hubo 13 conflictos con paro en el sector privado y 25 en el estatal. Además, los conflictos estatales concentraron 104.503 huelguistas y 215.083 jornadas perdidas frente a apenas 9.358 huelguistas y 9.906 jornadas que hubo en el sector privado.

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A la hora de analizar los motivos de los conflictos con paro, el informe reveló que 57% respondieron a reclamos por mejoras salariales, es decir, 21 de los 37 conflictos con paro registrados en julio. Esta proporción, si bien cae en números absolutos respecto a 2025, mantiene un peso predominante en el total. Los conflictos originados en pagos adeudados sumaron 7 casos (19%), manteniendo su participación en el universo de reclamos.

Los despidos o la renovación contractual se ubicaron en tercer lugar, aunque muy lejos (3 conflictos en julio de 2026), confirmando la centralidad de los reclamos por el poder adquisitivo en la agenda gremial. Las demás causas (condiciones de trabajo, seguridad, representación) quedaron reducidas a números marginales o nulos.

Donde la conflictividad mostró mayor concentración fue en la enseñanza (32% de los conflictos con paro de julio), seguida por la administración pública (27%) y el sector salud (17%). Estos tres rubros juntos reunieron el 76% de todos los conflictos con paro, reafirmando una tendencia estable que se repetía desde 2025.

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En cambio, sectores como la industria manufacturera, el transporte y otros servicios empresariales participaron de forma limitada o marginal en el cuadro general de protestas, y no se registraron conflictos con paro en actividades como agro, pesca, hotelería o comercio.

La geografía de la protesta laboral también presentó un patrón definido, de acuerdo con el estudio de Trabajo. La provincia de Buenos Aires encabezó la lista, con 9 conflictos con paro, seguida por Córdoba (4). Sin embargo, tres conflictos atravesaron a todo el país, mostrando su carácter federal o multisectorial. No se registraron conflictos con paro en la Ciudad de Buenos Aires durante julio, aunque sí en meses anteriores.

La dispersión territorial incluyó casos aislados en provincias como Chubut, Jujuy, Santa Cruz, Neuquén y Tierra del Fuego, aunque siempre en niveles muy por debajo del centro neurálgico bonaerense y cordobés.

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En el universo de conflictos sin paro, la contracción fue aún mayor: se reportaron 86 casos en julio, 43% menos que un año antes y 12% menos que en junio. Las acciones más frecuentes en estos conflictos resultaron ser la concentración (45% de los casos) y la declaración organizativa (21%). El informe señaló que la concentración callejera se mantuvo como la acción sindical más utilizada a lo largo de todo el período.

A su vez, cuando se cruza el tipo de acción con el motivo de los reclamos, surgen otros datos: los conflictos sin paro se debieron sobre todo a mejoras salariales (34 casos) y despidos (23). En los primeros, predominó la declaración organizativa, la concentración y la movilización; en los segundos fue la manifestación colectiva el eje de las protestas.

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Un 59% de los conflictos sin paro recurrió como acción principal a la concentración y la movilización, confirmando la centralidad del repertorio de acciones directas en la estrategia gremial reciente.

Durante julio pasado, el repertorio de acciones registró también anuncios de futuras medidas de fuerza, quites de colaboración, bloqueos y hasta ocupaciones, aunque en proporciones muy reducidas, mientras que sólo un caso de ocupación fue registrado ese mes.

El dato final del informe refleja el fenómeno de descenso simultáneo de conflictividad, huelguistas y jornadas caídas, junto con la reconfiguración sectorial y territorial del conflicto laboral, además de un desplazamiento de la agenda reivindicativa hacia los reclamos salariales en el sector público y de servicios.

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