Por qué el Banco Central no puede quedarse al margen del problema del aumento de la mora
Para el economista Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea, el Banco Central tiene un rol clave para resolver el problema de la mora en las familias.
En un informe Vasconcelos plantea que las medidas anunciadas en las últimas semanas -créditos hipotecarios con los fondos de ANSeS, posibilidad de acceder a préstamos en dólares para empresas no exportadoras y el Banco Nación abriendo una línea para la compra de autos- "son un reconocimiento al problema de la falta de crédito en la economía. Pero son apenas paliativos frente al fenómeno que comenzó a instalarse en abril de 2025, por la reticencia oficial a suministrar liquidez al mercado interno, bajo la idea que la escasez de pesos no traería problemas al comportamiento de la demanda, ya que aparecerían los dólares del colchón".
"El concepto de la 'dolarización endógena' estuvo lejos de materializarse, y comenzó a tomar forma un escenario dominado por el estancamiento del stock de préstamos como porcentaje del PIB, que explica buena parte de la pérdida de dinamismo de las actividades que involucran el grueso del empleo", plantea.
Así, se llegó a un presente sumamente desafiante. "No sólo las líneas recientemente anunciadas mueven apenas en el margen el amperímetro, sino que reorganizar incentivos para sacar del estancamiento la dinámica del crédito, requiere simultáneamente resolver el problema de los elevados índices de mora, más con un Congreso que podría promover “soluciones” que terminen restringiendo aún más la oferta de nuevos créditos y la salida gradualista requiere que demasiados supuestos se cumplan al mismo tiempo".
Desde la óptica de Vasconcelos, "para que las refinanciaciones de las operaciones vencidas puedan hacerse 'entre privados' y sin romper contratos, el Banco Central tendría que garantizar liquidez en el corto plazo y mayor horizonte para el mediano".
Lo que el economista sostien es que "así como el BCRA actúa en el mercado de futuros del dólar, debería evaluarse la posibilidad de que también lo haga en el mercado de tasas, inicialmente en función de las refinanciaciones". Estas operaciones siempre se hacen sobre la diferencia de cotizaciones, por lo que la exposición de la entidad queda acotada.
Otra opción sería "facilitar el traspaso de créditos a tasa hacia préstamos ajustables por UVA, que permiten bajar la cuota inicial. Pero, nuevamente, "ese tipo de enroques modifica el flujo de caja de las entidades, por lo que el Central no puede quedar al margen. Obviamente, debería reconsiderarse la presión impositiva nacional y provincial sobre los créditos, tal como ya se hizo con los hipotecarios. La situación es delicada, porque 'soluciones' mal diseñadas pueden generar una parálisis del crédito hacia adelante. El 'mal menor' pasa por evitar ese tipo de distorsiones".
Vasconcelos apunta que "se sabía que los cambios estructurales que se estaban introduciendo en la economía, por una mayor apertura al exterior y por la introducción de más competencia, habrían de obligar a la reconversión productiva a un número importante de sectores y de empresas, y ese en cierto modo era el 'costo a pagar' para salir de la estanflación que se instaló en la Argentina cuando aparecieron los 'cepos', allá por 2011".
"Pero esa inevitable reconversión se encontró con un escenario mucho más complejo cuando se comenzó a obstruir el canal del crédito, tal como ocurrió desde abril de 2025, cuando se lanzó la versión original del esquema de bandas cambiarias", concluye.
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