Dólar calmo, demanda récord: por qué los argentinos aceleran la compra de billetes
Según datos del Banco Central, las compras de dólares por parte de los argentinos aumentaron 35% mensual en julio.
Según datos del Banco Central, las compras de dólares por parte de los argentinos aumentaron 35% mensual en julio, hasta superar los u$s3.000 millones.
La calma del mercado cambiario argentino no logró modificar uno de los hábitos financieros más arraigados del país: el ahorro en dólares. Aunque el peso mostró una estabilidad poco habitual para la economía local, la demanda de billetes estadounidenses volvió a crecer con fuerza y alcanzó en julio niveles que no se veían desde la previa de las elecciones legislativas del año pasado.
Según datos del Banco Central, las compras de dólares por parte de los argentinos aumentaron 35% mensual en julio, hasta superar los u$s3.000 millones. Al mismo tiempo, las ventas retrocedieron 13%, hasta apenas u$s608 millones. La diferencia evidencia que, pese a la relativa tranquilidad cambiaria, los particulares continúan buscando cobertura en moneda dura.
La demanda fue incluso mayor si se incorporan las operaciones realizadas mediante el dólar MEP y los consumos con tarjetas en el exterior. En ese caso, el monto total llegó a unos u$s6.000 millones durante julio.
La particularidad del escenario es que esta fuerte demanda no se tradujo en una disparada del tipo de cambio. La explicación está, en parte, en el ingreso extraordinario de divisas generado por las exportaciones argentinas.
El aumento de los precios del petróleo y de los productos agrícolas, asociado al conflicto en Medio Oriente, favoreció los ingresos externos del país y ayudó a compensar la demanda interna de dólares.
Según datos del Banco Central, las compras de dólares por parte de los argentinos aumentaron 35% mensual en julio, hasta alcanzar los u$s3.400 millones.
“Este año nos salvó la guerra”, sostuvieron desde Eco Go, al señalar que el conflicto mejoró las perspectivas argentinas por el aumento en el precio de las principales materias primas que exporta el país.
Julio, además, tuvo factores excepcionales: el pago del aguinaldo y un fuerte flujo de argentinos que viajaron al exterior. Unas 64.000 personas viajaron a EEUU, muchas de ellas para seguir a la selección argentina durante el Mundial.
El peso perdió apenas 1,5% en agosto, mientras que durante el último año se depreció alrededor de 6% frente al dólar, en contraste con una inflación anual cercana al 34%.
La explicación de la dolarización no está solamente en cuestiones económicas. También pesa la memoria de episodios anteriores y el temor a que la estabilidad actual no sea permanente. "Esta es una respuesta lógica de los argentinos después de haber visto el fracaso del Gobierno de Macri", indicaron desde One618.
Hoy en día, hay una elevada demanda de dólares con un riesgo soberano todavía superior a 500 puntos básicos y dudas sobre la sostenibilidad política del actual modelo.
De todos modos, el mercado cuenta con un importante colchón de divisas. Las reservas aumentaron u$s5.900 millones entre julio y agosto y superaron los u$s50.000 millones, impulsadas por compras del BCRA, préstamos de organismos internacionales y emisiones de deuda.
El desafío será sostener ese equilibrio cuando desaparezcan los factores extraordinarios que favorecieron la oferta de dólares.
La inflación norteamericana volvió a subir en agosto, consolidando las expectativas de que la Reserva Federal (Fed) vuelve a subir las tasas por primera vez desde 2023. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostró un incremento de 0,4% mensual, una aceleración respecto al 0,1% del mes previo.
Los datos fueron publicados por el Departamento de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés). La sorpresa estuvo por el lado de la inflación subyacente, que no mide los elementos más volátiles del índce como alimentos y energía. El incremento mensual fue de 0,3%, superior a lo estimado, y una aceleración respecto al 0,2% de julio.
A nivel interanual, sin embargo, la situación fue levemente distinta. El IPC general fue de 3,4%, igual que el mes previo, mientras que la subyacente fue de 2,4%, un leve retroceso contra el 2,5% de julio.
"La inflación general no trajo demasiadas sorpresas; incluso resultó positivo que los precios de la gasolina no tuvieran un mayor efecto", plantearon desde Portfolio Personal Inversores (PPI). "La mala noticia vino por el lado del indicador núcleo, que excluye energía y alimentos: se aceleró más de lo previsto y por las razones menos deseables, con el sector de servicios que sigue sin ceder", agregaron.
En Balanz recordaron que después de la sorpresa en los datos de empleo la semana pasada y en medio de las presiones sobre el precio del petróleo en los últimos días, el mercado venía incorporando una suba de 25 puntos básicas en la tasa de política monetaria de la Fed para la reunión de la próxima semana.
Esa posibilidad es casi certeza después de conocerse el dato, ya que "el mercado incorpora una probabilidad cercana al 85% de suba en la tasa de política monetaria para la próxima semana".
Y agregó: "La novedad de los últimos días es que el mercado incorporó tres subas de 25 puntos básicos (dos en 2026 y una hacia el primer semestre de 2027), mientras que antes venía incorporando dos subas, una en 2026 y otra en 2027".
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