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clarin.com · hace 18 horas · Clarin.com - Home

Toynbee en la Argentina (I)

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En septiembre de 1966, el panorama intelectual y político de la Argentina se vio sacudido por distintos acontecimientos, entre los cuales pasó casi desapercibida la llegada de uno de los historiadores más célebres del siglo XX, el británico Arnold J. Toynbee.

Conocido por su monumental obra Estudio de la Historia, donde analizaba el auge y caída de las civilizaciones mediante el concepto de "desafío y respuesta", Toynbee arribó a Buenos Aires junto a su esposa Verónica Boulter, bajo el auspicio de la cancillería argentina y el Consejo Británico de Asuntos Culturales, en el marco de una gira latinoamericana y en un momento de extrema sensibilidad institucional en nuestro país.

Su visita coincidió con los meses posteriores al golpe de Estado que derrocó al presidente Arturo Illia e instauró la dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía. Se había clausurado el Congreso e intervenido las Universidades nacionales. El peronismo permanecía proscripto y con su líder en el exilio, manejando a distancia los hilos y vasos comunicantes desde Madrid. A pesar del tenso clima imperante, la presencia del erudito inglés en Buenos Aires despertó un interés especial en los círculos académicos, periodísticos y culturales.

Toynbee cumplió con la agenda y el protocolo pero no fue un mero observador distante ni concesivo. Dictó conferencias magistrales que atrajeron a audiencias e interlocutores ávidos de escuchar sus proyecciones sobre el destino de Occidente y el rol de las naciones en desarrollo. Participó como figura estelar del Cuarto Congreso Internacional de Historia de América, organizado por la Academia Nacional de la Historia de Argentina.

Para el público argentino que pudo escucharlo o leerlo, sus palabras funcionaron como una brújula orientadora y un bálsamo. Su enfoque global permitía situar las crisis recurrentes de la historia nacional dentro de una matriz mucho más amplia, restando un poco de provincianismo al acalorado debate local.

El historiador planteaba que las sociedades no sucumbían por determinismos geográficos o biológicos, sino por su incapacidad intelectual para responder creativamente a los desafíos de su tiempo. Este diagnóstico resonaba con fuerza en una Argentina que buscaba descifrar su propio laberinto político y económico.

A sesenta años de aquella travesía sudamericana, la memoria de esa visita invita a reflexionar sobre los vínculos entre la intelectualidad global y la realidad latinoamericana. Toynbee vio en Argentina un enorme potencial humano y cultural, pero advirtió sobre los peligros del nacionalismo extremo y la falta de cohesión interna.

El paso de este historiador inglés por Buenos Aires, La Plata, Córdoba y Salta contribuyó a mantener viva la llama del pensamiento crítico en las universidades, ámbitos culturales y foros de debate del país, aún en tiempos de dictadura, dejando su huella en toda una generación de pensadores.

Fabian Bosoer

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