Uno de los mayores expertos globales en desigualdad visitó Buenos Aires: el retroceso de las clases medias y el caso argentino
Branko Milanović, uno de los economistas más respetados a nivel global en materia de desigualdad, expuso en Buenos Aires sobre los cambios en la distribución mundial de los ingresos y ubicó a la Argentina entre los países que perdieron posiciones relativas. Ante un auditorio de estudiantes, especialistas y dirigentes políticos, el economista de origen serbio presentó su nuevo libro y detalló sus investigaciones que muestran cómo las clases medias occidentales han perdido terreno frente al crecimiento del ingreso en Asia, una variable socioeconómica que es clave en los procesos políticos recientes y en le pelea por la hegemonía global entre los EEUU y China.
Durante la conferencia magistral titulada “La gran transformación global: liberalismo de mercado nacional en un mundo multipolar”, señaló que el retroceso alcanzó a los sectores de menores ingresos, a los estratos medios y a los de mayores recursos, aunque con distinta intensidad.
Milanović es uno de los mayores referentes globales en el estudio empírico de la desigualdad económica, célebre por haber revolucionado la disciplina al integrar las encuestas de hogares de todo el planeta para analizar la brecha de ingresos a escala global y por postular la “prima de ubicación” —la idea de que más del 50% de la renta de una persona se explica únicamente por su país de nacimiento. Popularizó, además, la famosa “Curva del Elefante”, que expone el estancamiento de la clase media occidental frente al auge de las clases medias asiáticas y el 1% más rico, así como la tesis de que el capitalismo es hoy el único sistema dominante disputado entre su vertiente liberal y la política.
Milanović, además, fue uno de los firmantes de la carta abierta de noviembre de 2023 en The Guardian donde más de 100 economistas advirtieron que las propuestas libertarias de Javier Milei representaban un “alejamiento radical” plagado de riesgos que provocaría devastación social y mayor desigualdad.
La exposición porteña se centró en las transformaciones de la economía internacional, el final del neoliberalismo global y la aparición de un escenario multipolar. Milanović abordó el ascenso de China e India, la reducción de la desigualdad entre países y la distancia que todavía separa a las distintas regiones en la distribución global de los ingresos.
La actividad se realizó el lunes pasado en la sede del Centro de Investigación y Acción Social (CIAS) y contó con la moderación del exministro de Economía Martín Guzmán.
El economista explicó su enfoque a partir de la ubicación que ocupa cada persona en la distribución mundial del ingreso. Como referencia, indicó que el individuo de ingreso mediano de los países que identificó como “Occidente político” -países occidentales desarrollados, más Australia, Corea y Japón- se sitúa en el percentil 91 de esa escala. En Estados Unidos, agregó, la persona de ingreso medio ocupa el percentil 93.
Al referirse a la Argentina, Milanović ubicó a la persona de ingreso mediano cerca del percentil 70. “Para la Argentina, por ejemplo, la persona de ingreso medio está, creo, en el percentil 70”, afirmó. La comparación formó parte de una explicación más amplia sobre las diferencias de ingresos que persisten entre regiones.
El especialista señaló que los países ricos están compuestos en su mayoría por individuos que se ubican dentro del decil superior o del 20% más alto de la distribución mundial. En contraste, mencionó que hay países africanos donde la persona situada en el punto medio de la distribución nacional se encuentra en el segundo percentil global.
Milanović sostuvo que la desigualdad mundial bajó frente a los niveles de hace 30 años, pero remarcó que las distancias entre las distintas zonas del planeta se mantienen. “Las brechas entre distintas partes del mundo, pese a que la desigualdad es ahora menor que hace 30 años, son enormes”, dijo ante el público del CIAS.
La ubicación de la Argentina en esa clasificación apareció como parte de un mapa global en el que el crecimiento acelerado de las economías asiáticas alteró la posición relativa de otros países. La comparación no se limitó a los promedios nacionales, sino que incluyó el lugar que ocupan los diferentes segmentos de ingresos dentro de cada sociedad.
Uno de los puntos centrales de la exposición fue la evolución de la Argentina entre 1993 y 2023. “Lo que se observa es una caída en toda la distribución”, sostuvo. Luego precisó el alcance de esa afirmación: “La posición de una persona de ingreso medio, de una persona pobre e incluso de una persona rica en la Argentina cayó en la clasificación global”.
El economista aclaró que la magnitud del retroceso no fue uniforme. Según explicó, la diferencia entre ambas mediciones fue menor en los segmentos de mayores ingresos. “La caída en la parte superior, como se puede observar, es relativamente pequeña”, indicó. Aun así, aclaró que esa variación no carecía de importancia.
La mayor diferencia, de acuerdo con su descripción, se concentró en los sectores bajos y medios. “La diferencia para la parte inferior y el medio es bastante grande”, afirmó. Con esa referencia, vinculó el desempeño argentino con una pérdida de posiciones que también identificó en otras economías.
Milanović citó el caso de Italia para ilustrar cómo los cambios en la clasificación global alcanzaron a los sectores de menores ingresos de varios países. Dijo que una persona relativamente pobre en Italia se ubicaba cerca del percentil 70 de la distribución mundial en 1988 y descendió al percentil 55 en 2018. También mencionó descensos en los primeros tres deciles de Estados Unidos y en tres o cuatro deciles de Alemania.
En América Latina, afirmó, el deterioro resultó visible. Mencionó a Brasil junto con la Argentina y diferenció la trayectoria brasileña: allí, según explicó, el descenso afectó al centro de la distribución, mientras que la posición de los sectores más pobres en 2018 se mantuvo en un nivel similar al de 1988.
Para el caso argentino, en cambio, describió un descenso extendido a toda la escala. “Estamos hablando de una caída significativa en las clasificaciones globales de ingresos en la mayoría de los países”, dijo. Agregó que esa tendencia no quedó limitada a las economías ricas de Europa y América del Norte, porque también apareció en países como Brasil y la Argentina.
Durante el intercambio posterior a la exposición, Milanović se refirió a la trayectoria histórica de América Latina y señaló que la situación argentina presentó rasgos propios. En ese marco, ubicó el mayor nivel de ingreso relativo del país en la década de 1950.
“Para la Argentina esto es probablemente más cierto que para otros países”, afirmó al hablar sobre la posición histórica de América Latina. Luego sostuvo: “El pico de la Argentina fue cuando el país alcanzó 1,7 veces el ingreso promedio mundial. Eso ocurrió en los años 50”.
El economista contrastó ese dato con los casos de Brasil y México, cuyos picos relativos, según indicó, se ubicaron en los años 80. La referencia se integró a su análisis sobre las dificultades que enfrentan los países latinoamericanos para sostener o recuperar posiciones frente al promedio mundial.
Milanović atribuyó una parte de ese fenómeno al efecto aritmético del crecimiento de países muy poblados. Según explicó, cuando China e India crecen con rapidez y elevan su participación en la producción global, también aumenta su incidencia en la determinación del ingreso promedio del mundo.
“Cuando países muy poblados crecen rápido y pasan a representar una porción más grande de la producción global, su importancia para determinar cuál es el promedio mundial se vuelve mayor”, señaló. En ese contexto, agregó que el crecimiento de esas economías eleva el promedio global y vuelve más difícil que países como la Argentina o Brasil alcancen ese nivel.
El economista subrayó que esa explicación no implicaba una valoración negativa sobre el crecimiento chino. “No quiero decir nada negativo con el efecto de China; por el contrario, estoy muy a favor del crecimiento chino”, expresó. Su planteo se concentró en las consecuencias relativas de ese proceso para la clasificación global de ingresos de otros países.
En otro tramo de la conferencia, Milanović comparó las recomendaciones asociadas al consenso de Washington con el proceso de desarrollo de China. Dijo que los economistas estadounidenses ofrecieron durante años un conjunto reconocible de prescripciones para países como la Argentina, mientras que China no elaboró una fórmula equivalente y trasladable a otros contextos.
Milanović resumió esas recomendaciones en una secuencia de preguntas. “¿Tienen subsidios? Elimínenlos. ¿Tienen precios fijos? Elimínenlos. ¿Tienen tipos de cambio fijos? Háganlos flexibles. ¿Todavía tienen empresas estatales? Privatícenlas”, enumeró. También incluyó la reducción del déficit presupuestario dentro de ese conjunto de indicaciones.
“Era muy simple. Mucho de eso estaba equivocado, pero era simple y comprensible”, afirmó Milanović, en alusión a la intervención de Guzmán. El economista sostuvo que el proceso chino dependió de condiciones específicas y de formas de desarrollo ligadas a su contexto.
Según Milanović, esas características dificultan la conversión de la experiencia china en un conjunto de reglas abstractas para otros países. Como posible orientación general, mencionó el desarrollo de infraestructura, sin presentar una lista cerrada de medidas para la Argentina.