Karina Milei y su silencioso paso por un foro industrial cruzado por el malestar pyme y los negocios petroleros
Una Karina Milei en silencio escuchó hablar sobre desarrollo industrial, cadena de valor pyme y el difícil momento que atraviesan las fábricas argentinas a la vera de un modelo económico que no direcciona incentivos a la producción nacional. Se fue, luego de estrechar manos con el canciller italiano, Antonio Tajani, también sin mediar palabra frente a un público manufacturero. Una muestra de hacer valer el vínculo político con Italia, pero también una rareza en medio de tensiones entre el Gobierno de Javier Milei y las firmas productivas, que pidieron urgencia en medidas que eviten que una crisis de actividad y empleo haga desaparecer aún más industrias.
Ese fue el clima que se vivía en los pasillos del Palacio Libertad, donde la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra) ofició de anfitriona del 10° Foro de Pymes Italia-América Latina junto con la Organización Internacional Ítalo-latinoamericana. Un evento que buscó mostrar la experiencia italiana como ejemplo de un desarrollo industrial como impulsor de la actividad económica. Pero que también tuvo su peso político con la presencia de gobernadores y el CEO de YPF, Horacio Marin.
La Secretaria General de la Presidencia, que suele esquivarle a los encuentros empresarios de esta naturaleza, asistió por un requerimiento protocolar: la diplomacia italiana exigía una figura de alto rango que estuviera jerárquicamente por encima del canciller Pablo Quirno, quien también fue orador de la cumbre. Cumpliendo con el formalismo, escuchó las ponencias, posó para la foto de rigor y se retiró sin emitir palabra frente a distintos sectores que sobreviven en medio de fuertes caídas de capacidad instalada, ventas e hilan bajas productivas consecutivas.
En los pasillos del foro, las fuentes corporativas hablaban del peso de la visita oficial. Lejos de interpretar la llegada de la funcionaria como un puente hacia las urgencias de las pymes, los industriales aseguran por lo bajo que la presencia del Ejecutivo no altera la ecuación de rentabilidad. “No cambia en nada la realidad de las pymes si no hay diálogo”, planteó un industrial de peso.
Convivió una lectura geopolítica. Una fuente del agro planteó que el evento buscó una bajada de línea de Italia hacia un Gobierno nacional sumamente interesado en cimentar ese vínculo. El foro PYMES es una “marca italiana”, traída por Adimra, pero según coinciden los asistentes el acuerdo de fondo que realmente tracciona los intereses del establishment europeo es el de YPF con la petrolera ENI para acelerar el desarrollo, la exportación de Gas Natural Licuado (GNL) y la exploración offshore. “El objetivo de YPF es un objetivo de país. Rompimos la grieta y así trabajamos todos los días para la República Argentina”, planteó Marin en el escenario como mensaje al auditorio.
La interna entre Sturzenegger y Caputo agita al Gobierno en medio de la parálisis económica
La macroeconomía y la política industrial fueron el eje discursivo de los empresarios argentinos. Martín Rapallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), expuso la asimetría demográfica-empresarial frente a la delegación europea: mientras Italia ostenta casi 4 millones de empresas en una superficie ocho veces menor, Argentina apenas rasguña las 600.000. Tras el reciente cortocircuito con Luis Caputo, quien desestimó el pedido fabril de tender “puentes” con medidas para la industria y advirtió que no cederá ante "intereses de algunos empresarios", Rapallini reclamó medidas de contención frente a la apertura comercial. El dirigente fabril defendió el rol multiplicador de las fábricas, recordando que la industria transforma las materias primas, agrega valor y, al hacerlo, construye ciudadanía y clase media. Para mitigar el impacto del nuevo esquema económico, reiteró la necesidad imperiosa de sancionar un RIGI para la industria o un pacto federal enfocado en la competitividad.
En el subsuelo del ex Centro Cultural Kirchner, directivos de la gremial empresaria analizaban que el petitorio de medidas no funciona como un verdadero canal de diálogo, porque perciben que del otro lado del mostrador oficial no hay respuestas estructurales. El diagnóstico en off the record sobre el mediano plazo está en rojo: advierten que el desplome del empleo es el principal cuello de botella de cara al próximo año y proyectan que esta dinámica derivará en conflictos sociales de magnitud. A esto se suma la distorsión comercial generada por el crecimiento exponencial del contrabando, un fenómeno que detonó este año golpeando fuertemente a la rama metalúrgica vinculada a la tecnología y la telefonía celular y que la UIA numeró en su último informe. Según los ejecutivos, este canal marginal de importación le resulta funcional al Gobierno para mantener a raya los precios relativos del mercado interno, hundiendo a la producción nacional en una competencia desleal.
Las intervenciones oficiales, en cambio, se aferraron a la agenda de la cooperación y las inversiones. Pablo Quirno, ministro de Relaciones Exteriores, precisó el peso del capital europeo en la economía doméstica apelando a los números: “El vínculo comercial descansa sobre cimientos construidos durante décadas. Cerca de trescientas compañías italianas operan en la Argentina. En apenas un año el stock de inversión creció un 16% y alcanzó los casi 2.500 millones de dólares”. Para ratificar la sintonía bilateral, el canciller remarcó además que “maquinaria, alimentos, energía y tecnología, ya trazan un mapa de intereses compartidos”. Su par italiano, Antonio Tajani, devolvió gentilezas elogiando la baja de la inflación y el proceso de desregulación. "El diálogo entre empresas es muy importante. Y fortalecer la presencia de las empresas italianas aquí es crucial", aseveró el diplomático europeo, quien definió a su nación como "un país industrial" donde el Estado ayuda pero no ejerce el rol de empresario.
“Debemos dejar atrás las descalificaciones y las agresiones hacia quienes producen”, el fuerte reproche de la UIA a Javier Milei
Esta visión fue celebrada por empresarios locales como Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), quien calificó de "espectacular" el mensaje de Tajani y expresó su deseo de que el Gobierno nacional decodifique que el entramado pyme es el motor indispensable para la expansión de la economía y la consolidación de la clase media.
El debate sobre los recursos naturales también sumó las voces del interior productivo, apurado por oxigenar sus finanzas frente a la motosierra fiscal. Alfredo Cornejo, gobernador de Mendoza, aseveró que "la Argentina necesitaba otros motores de desarrollo ya que está visto que con el campo de la Pampa Húmeda no alcanza". En esa misma línea, el mandatario de San Juan, Marcelo Orrego, remarcó que el mundo demanda minerales críticos como el litio y el cobre para consolidar la transición hacia energías limpias. Finalmente, Carlos Sadir, titular del Ejecutivo jujeño, indicó que hoy su distrito lidera las exportaciones de litio con una capacidad instalada de 80 mil toneladas por año, mientras que el catamarqueño Raúl Jalil proyectó un escenario expansivo, anunciando que su provincia duplicó las exportaciones este año y planea triplicarlas el próximo mediante la inauguración de plantas de Río Tinto, Posco y Galan.
El titular de Adimra, Elio del Re, sintetizó el desafío que enfrenta el sector privado ante este nuevo paradigma macroeconómico. "Si podemos juntar nuestros recursos naturales y capacidades industriales, tenemos una posibilidad fenomenal de insertarnos en el plano internacional", destacó el dirigente metalúrgico.