“No se enojen con sus padres, traten de convencerlos”: el pedido de Caputo a estudiantes para sacar los dólares del colchón
El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció que el modelo de reconversión económica tiene un impacto desigual y que hay sectores a los que “les va a costar más”, en una exposición ante estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella en la que también defendió que algunas actividades lideren la recuperación, pidió incorporar al sistema los “dólares del colchón” y anticipó que no espera un año electoral típico en 2027.
Uno de los ejes de la charla fue justamente la permanencia de ahorros en moneda estadounidense fuera de los bancos. Caputo dijo que muchas personas mantienen los dólares “abajo del colchón” porque todavía no confían en las entidades financieras, pese a la ley de Inocencia Fiscal que se encuentra en plena vigencia.
“Vos tenés a la gente con los dólares abajo del colchón y que no se animan a llevarlo al banco porque todavía tienen miedo”, señaló. Atribuyó esa conducta a experiencias vividas por su generación y remarcó que, pese al paso de 25 años, en muchos hogares persiste el temor de que los bancos se queden con esos recursos.
El ministro distinguió entre quienes ya superaron esa desconfianza, quienes intentan cambiar de conducta y quienes siguen decididos a no depositar sus ahorros. Frente a los estudiantes, pidió que no reaccionen con enojo ante esa negativa familiar. “No se enojen con sus padres cuando les dicen: ‘Yo no voy a sacar la plata del colchón’”, afirmó. “Traten de convencerlos igual”, agregó.
Caputo vinculó ese pedido con el desarrollo del mercado de capitales. Su planteo fue que esos ahorros en dólares, hoy fuera del sistema financiero, podrían incorporarse a ese circuito. Para ello, el equipo económico aspira a aprobar en el Congreso Inocencia Fiscal II, una nueva versión busca corregir algunos puntos débiles de la normativa para brindar una mayor seguridad jurídica a los contribuyentes que exterioricen ahorros sin declarar.
Caputo sostuvo que, en una economía en reconversión, es esperable que algunas ramas avancen antes que otras porque cuentan con una capacidad productiva amplia y dejaron atrás restricciones que, a su juicio, frenaban su desarrollo.
“Lo primero que hay que entender es que es natural que haya sectores que piquen en punta”, afirmó el ministro. Para explicar esa idea, recurrió a una comparación con Lionel Messi, Ángel Di María y Enzo Fernández: dijo que un equipo mejora su rendimiento cuando pone en la cancha a sus jugadores con mayor capacidad y no los deja entre los suplentes.
El ministro rechazó que el mejor desempeño de ciertas actividades deba leerse como una señal negativa para el resto de la economía. “Que a esos sectores les vaya bien contribuye al equilibrio general”, expresó.
En ese tramo, también cuestionó la mirada de economistas que, según dijo, tienden a responsabilizar a los sectores con mejores resultados. “Hoy se quiere culpar a esos sectores porque les va bien, no, es todo lo contrario”, sostuvo, al señalar que esas actividades permiten enfrentar shocks externos con una posición distinta a la de otros momentos de la economía argentina.
Caputo admitió, de todos modos, que el proceso no tendrá el mismo efecto sobre todos. “En cualquier proceso de reconversión, sí, hay otros sectores a los que les va a costar más”, dijo. Luego fue más allá y reconoció que algunas actividades pueden atravesar una situación adversa. “Y a algunos hasta por ahí eventualmente les irá mal”, afirmó.
Durante la exposición, el ministro también habló de las crisis económicas argentinas. Sostuvo que, según su interpretación, esos episodios se originaron en el desorden de la economía y contrapuso esa idea con la de una macroeconomía ordenada, aunque no presentó indicadores para definirla.
Esa lectura la trasladó al plano político. “Para los que creen que el año que viene va a ser un típico año electoral por ahí, tienen razón. Yo creo que no”, dijo.
Caputo también rechazó una comparación entre el próximo año y 2025. Según explicó, aquel período tuvo rasgos particulares por una fuerte dolarización vinculada a la percepción social sobre la continuidad del presidente, una dinámica que, a su juicio, no respondió al comportamiento habitual de un calendario electoral.
Sobre ese proceso, el ministro aseguró que se trató de una de las dolarizaciones más altas de la historia. También afirmó que quienes buscaron desestabilizar al Gobierno no lograron su objetivo y que en ese intento perdieron hasta USD 2.000 millones.