Cada uno por su cuenta, internas que recrudecen y las PASO como único consenso
Fueron cuatro horas, el martes 11 de agosto, y desde entonces pasaron veintiséis días sin que nadie se imagine poder repetir la escena en lo inmediato. Ese cónclave, que dejó como única certeza que hay que sostener las PASO, quedó demasiado lejos a una lógica que prima por ahora de “cada uno por su lado” al momento de pensar candidaturas, armados territoriales y límites al gobierno libertario.
En el Congreso, por ahora, no ven margen para tocar ese consenso. No pasó inadvertida en las últimas horas la convocatoria a la Comisión de Asuntos Constitucionales, que sigue en cuarto intermedio hasta el 15 de septiembre. El peronismo sabe leer los números: ni el PRO ni la UCR le dan a La Libertad Avanza los votos para suspender las primarias, y empiezan a dudar de que la Casa Rosada tenga tan claro que conviene ahora voltear el mecanismo.
El razonamiento que circula y funciona como un sólo ejemplo de esto: si se suspenden a nivel nacional, se abre la puerta a suspenderlas también en la provincia de Buenos Aires. ¿Y Diego Santilli, qué hace?, se preguntan. Si emerge una opción de derecha por afuera –como algunos ya imaginan con Victoria Villarruel– la pelea está perdida de antemano. Aunque nadie la piensa compitiendo puertas adentro de LLA, en el peronismo evalúan que les conviene dejar la ventana abierta a los espacios marginales que puedan acompañarla, dándoles a estos sectores la opción de otro candidato propio y pocos votos, pero sumando a la misma cuenta.
Lo que anticipan de esa comisión es previsible: algo de circo alrededor de Ficha Limpia y no mucho más. Aun si PRO y LLA sumaran voluntades, la cuenta no cierra. De los 37 votos necesarios, los violetas reúne 21, la UCR 10 y el PRO tres. Ahí aparecen, otra vez, los gobernadores, que juegan para los dos lados según la conveniencia del día, y ahí es donde el peronismo también se siente cómodo: confía en llegar a las primarias con el mecanismo intacto.
Ese único punto de acuerdo, sin embargo, no alcanza para tapar la distancia que separa a los armados de los distintos dirigentes que se ven obligados a convivir dentro de Unión por la Patria ya que aún confían en que es el único espacio que le puede hacer frente a Milei. Pasado el encuentro de agosto, cada sector volvió a moverse solo, y con un calendario electoral que no empieza a dejar atrás los tiempos muertos.
Axel Kicillof sigue construyendo el armado nacional sin decir que es candidato. La estrategia es la de siempre: recorrida territorial, gestos calculados y ninguna definición durante este 2026. La próxima escala será el miércoles en Misiones.
Sergio Massa multiplica encuentros puertas adentro y, cada tanto, autoriza que trascienda alguna foto, como ocurrió esta semana con el dirigente salteño Pablo Kosiner. La orden es mostrar un Frente Renovador que se activa, sus dirigentes se reúnen y, en ese ida y vuelta, empiezan a instalar el pedido de que el tigrense sea candidato presidencial.
El sector que responde a Cristina Kirchner no está construyendo ninguna candidatura propia: la principal figura del espacio no puede encabezar una boleta aunque juegan con esa posibilidad. Sin ese nombre disponible no exhibe un plan B que lo reemplace. Mientras tanto, es la dos veces presidenta la que desde su prisión domiciliaria trata de mantener diálogo activo con intendentes y dirigentes del interior que logren saltar la grieta de la pelea que se da en el territorio bonaerense.
Mientras tanto, la bronca entre sectores no da tregua, y cada gesto se lee en clave de guerra interna. En la disputa Kicillof-kirchnerismo esta semana resonó el acompañamiento de Unión por la Patria a pliegos como el de Pablo Yadarola. Para los dirigentes de las distintas tribus resulta sencillo identificar el origen de las campañas en contra en redes de cuentas inorgánicas y en ese marco señalan que se instaló la queja de esos votos del Senado proveniente de servicios que hoy responden al gobernador. Lo que vino después es Máximo Kirchner arengando canciones con críticas a Kicillof desde San José 1111.
Massa también ve a un gobernador jugando en el barro. El freno a la ley de tierras fue un aviso. Desde La Plata se esmeraron en marcar que el límite se lo había puesto la ciudadanía movilizada en momentos en que el tigrense aparecía como el negociador de los votos necesarios. Quien había dejado en claro el rol del líder del Frente Renovador en ese momento había sido la senadora Juliana Di Tullio, ahora blanco por los votos para los pliegos. ¿Un vuelto desde la gobernación por ese posicionamiento? Hay quienes tienen la respuesta a esa pregunta.
Pero Massa también movió sus fichas. La legisladora bonaerense Sofía Vanelli fue la encargada en las últimas horas de enviarle un mensaje al gobernador: “Axel Kicillof está concluyendo su segundo mandato”, remarcó para dejar en claro que ya se va pero además está ocupado en su candidatura nacional por lo que si no hizo nada hasta acá para completar la Suprema Corte bonaerense “sería más conveniente que la terna la eleve el próximo gobernador”.
La radiografía de hoy deja a un peronismo que negocia hacia afuera con aliados para mantener las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias como el único sistema capaz de ordenar una dirigencia que construye cada uno por su lado y que no deja los dardos de lado.