← Volver
lanacion.com.ar · hace 7 horas · Francisco Olivera

Apuesta de riesgo fuera de libreto: un regreso al primer Milei

LA NACION

La falta de un discurso opositor homogéneo no bien Milei terminó anteayer la cadena nacional y, más específicamente, las discusiones entre los propios voceros y referentes del peronismo acerca de los anuncios sobre las Malvinas, exponen a simple vista un acierto del Gobierno: el mensaje, que le permitió volver a impulsar la conversación pública después de meses de correr los hechos desde atrás, fue realmente eficaz.

Algo alentador para Milei tiene que haber ocurrido en los últimos contactos con la Casa Blanca, incluida la reunión entre el ministro de Economía y su par norteamericano, Scott Bessent, como para reactivar mecánicas de poder libertario que, esta vez, y después de muchos años, funcionaron sin fracturas ni peleas internas. La puesta en escena muestra por lo pronto el regreso de Santiago Caputo, articulador de la jugada, que aprovechó el timing de las palabras del líder republicano y apuntaló un discurso presidencial de unidad nacional completamente fuera de libreto y, como consecuencia, desconcertante e incómodo para la oposición, que ahora deberá decidir si vota o no en favor del Gobierno en plena campaña electoral. “Esto es volver al primer Milei”, decían esta semana los libertarios.

El Gobierno viene en realidad trabajando hace tiempo en la estrategia con la Casa Blanca, que ha elegido el tema Malvinas para negociar con la OTAN. Ya en abril había trascendido aquel correo electrónico del Pentágono que publicó la agencia Reuters y que consignaba la posibilidad de que Estados Unidos revisara el apoyo diplomático al Reino Unido en el conflicto. ¿Sorpresa? No para todos. Cinco meses antes, el 18 de diciembre, Daniel Hadad, empresario radicado en Miami, de inmejorables vínculos con los republicanos, buena información y llegada al sector de Santiago Caputo, había planteado esa posibilidad en una entrevista con Jairo Straccia en Radio Led. “Yo creo que, tal vez el año que viene o cuando esté más cerca de la elección del 2027, nos vamos a enterar de gestiones muy silenciosas propiciadas por Estados Unidos para acercar posiciones en el tema Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña. Y si pasa eso creo va a ser un shock muy fuerte”, dijo el empresario.

Y así fue. Un verdadero shock porque nadie lo esperaba de ese modo, pero principalmente por el respaldo norteamericano que aparentemente lo apuntala y que permite diferenciarlo de los reclamos de siempre sobre las Malvinas. Milei acertó además en aportar una mirada de futuro sobre el único tópico transversal de la dirigencia argentina desde 1982. Más que una reivindicación clásica, pareció un plan de trabajo inserto en un momento geopolítico. “Malvinas es el futuro, no solamente una cuestión de nuestro pasado”, dijo en la cadena, exactamente lo mismo que, el lunes, minutos después de que Trump lanzó la primera piedra, había posteado Santiago Caputo en su cuenta de Twitter: “Inglaterra es el pasado. Argentina es el futuro. Es saludable que los Estados Unidos revisen su postura sobre Malvinas. Sería extraño que no lo hicieran. No se puede esperar menos de un aliado estratégico. Malvinas es una causa sagrada para los argentinos”.

Trump durante la entrevista en la que habló de las Malvinas

Milei no hizo más que subirse a una tendencia: el malestar de los Estados Unidos por el presupuesto de Europa destinado al aporte en seguridad y, desde febrero, la negativa del Reino Unido a colaborar con su táctica en el estrecho de Ormuz. Fue el primer argumento que Trump dio horas antes de la cadena, cuando Bev Turner, presentadora de la británica GBNews, le preguntó si cambiaría su postura diplomática sobre las Malvinas. El líder republicano puso además el acento en los kilómetros que separan a los británicos del territorio en cuestión. “Es una distancia muy larga”, contestó.

Hacia adelante quedan sin embargo varias incógnitas. Qué otro paso está dispuesto a dar Trump, si se detendrá no bien termine de negociar con los ingleses, qué capacidad tiene el gobierno argentino en el Congreso para aprobar las normas y, finalmente, cuál será el grado de cumplimiento de la construcción de la base naval y las eventuales sanciones a empresas que pudieran explotar hidrocarburos en la zona de influencia. ¿Tendrá el mismo tratamiento la británica Rockhopper, dueña del 35% del proyecto de Sea Lion, que Navitas Petroleum, israelí y con el 65%?

La iniciativa no está exenta de riesgos. ¿Las sanciones podrían disuadir de invertir en la Argentina? Se supone que el potencial de Vaca Muerta es superior al de la cuenca malvinense. ¿Eso debería persuadir definitivamente a proveedores como SBM Offshore, Aibel o Premier Oil? Será un buen test porque toca también la relación con Israel. Los libertarios asumen que podría haber algún ruido con el gobierno de Netanyahu, pero agregan que, de todos modos, nadie ha hecho tanto por defender al Estado de Israel como Milei.

La apuesta de Milei es fuerte. Incluso si su proyección fuera acertada y no un salto al vacío, los resultados podrían constatarse en el transcurso de muchos años. Igual que con el cambio de régimen económico que propone y que, hasta la cadena, venía ocupando la discusión pública: ¿está la sociedad dispuesta a aguantar este comportamiento dispar que tiene a muchos sectores tradicionales, en general los que más empleo generan, postergados del despegue?

Los números la alejan por ahora de la euforia. La recaudación de agosto dio todavía niveles significativos de caída y no queda tanto tiempo para octubre de 2027. Eso incide en el ánimo preelectoral, en el riesgo país y en la atmósfera de negocios. En todo caso, Milei deberá convencer a votantes e inversores de que vale la pena sentar las bases para una economía sana, y que algunas de ellas serán difíciles de revocar incluso si viniera un gobierno de otro partido. Un ejemplo: si logra convertir en ley la reforma en la carta orgánica del Banco Central, la herencia que dejará a su sucesor incluirá al actual directorio de la entidad monetaria. Es decir, cualquier próximo presidente debería resignarse a convivir con ese elenco del mismo modo en que Lula tuvo que hacerlo en Brasil con Roberto Campos Neto, líder del Banco Central, a quien le pidió durante varios años, sin éxito, una política monetaria más expansiva. Impulsar una nueva ley para volver a modificar las condiciones tampoco será sencillo porque, aun si Milei pierde, es probable que el Congreso mantenga varias bancas propensas a la ortodoxia económica.

A veces el simple paso del tiempo basta para transformar. Las empresas reaccionan a los contextos, y muchas de ellas han empezado a cambiar sus matrices de negocios. Cruci, fabricante de juguetes de Rosario, sector siempre sensible, acaba de cumplir las certificaciones europeas para exportar. Y hasta Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina, la central a la que el Gobierno le vació esta semana de funcionarios la celebración del Día de la Industria, habló anteayer en una entrevista con Paulino Rodrigues de la necesidad de pasar a una “economía moderna”. Las proyecciones indican que incluso el escenario cambiario será distinto en los próximos años. Entre otras razones porque el desarrollo de la minería, el petróleo y el gas están a punto de resolver para siempre las recurrentes “crisis del sector externo”, un problema que había vuelto con fuerza a partir de 2008 y que ahora no solo se revierte, sino que suma nuevas actividades capaces de aportar dólares. Ya no es solo el agro.

Nada de esto ocurrirá rápidamente. En eso consiste la discusión que esta semana sacudió a la industria manufacturera, principalmente después de las duras críticas de Guillermo Moretti, vicepresidente de la UIA y referente de la Federación de Industriales de Santa Fe, al ministro Luis Caputo. No fue gratis: Caputo le avisó a Rappallini que deberá esperar algo más para la reunión que esperaban tener en estos días, y eso ahondó el malhumor del líder de la UIA, que le reprochó la situación a Javier Martín, presidente de la Fisfe, y espera transmitírselo la semana próxima personalmente a Moretti.

La industria cae desde mediados de 2022, la actividad general muestra un comportamiento heterogéneo y el ingreso disponible de los consumidores sigue por debajo de los niveles de noviembre de 2023. La economía tiene tiempos más cortos que la diplomacia.

The Trust Project

© Copyright 2026 SA LA NACION | Todos los derechos reservados. Dirección Nacional del Derecho de Autor DNDA - EXPEDIENTE DNDA (renovación) RL-2023-95334553-APN-DNDA#MJ.Queda prohibida la reproducción total o parcial del presente diario.

App store