Qué es Sea Lion, el proyecto petrolero en las Islas Malvinas que el Gobierno rechaza
En cadena nacional, el presidente Javier Milei cuestionó el avance de Sea Lion, un proyecto petrolero que prevé explotar crudo en aguas próximas a las Islas Malvinas, y anunció una serie de medidas que buscan impedir que empresas extranjeras exploten los recursos argentinos que estén en territorios nacionales ocupados por el gobierno británico.
“Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen en nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora”, expresó Milei en cadena nacional.
Siguiendo esa línea argumental, el jefe de Estado advirtió: “Si lo permitimos, estaremos generando un incentivo para que el gobierno británico profundice la ocupación de las islas y la explotación de nuestros recursos”.
Y continuó: “Sea Lion es solo uno de los proyectos que están avanzando en nuestras islas. Existen otros proyectos y otras empresas que también representan una amenaza para los intereses estratégicos de la Argentina. Esto significa que hoy nuestra causa nacional enfrenta un peligro claro y urgente, y demanda una repuesta proporcional. No lo vamos a permitir. La Argentina no se quedará de brazos cruzados”.
Según explicó el mandatario, la Cancillería argentina envió cerca de 180 notas de desaliento a empresas y a más de 29 países involucrados en distintos proyectos en las Malvinas. Además, anticipó que firmará en las próximas horas un decreto para dotar de “mayor celeridad” a los procedimientos sancionatorios que impone la ley 26.659, que define las condiciones para la exploración y explotación de hidrocarburos en la Plataforma Continental Argentina, contra quienes participan de iniciativas de extracción de petróleo en territorio argentino bajo ocupación británica.
El decreto reglamentario dictado hoy instruirá a los organismos del Estado que tomen conocimiento de incumplimientos legales a remitir esa información a la Cancillería, para que pueda impulsar las sanciones correspondientes.
También establecerá un procedimiento para mejorar la coordinación y acelerar las actuaciones, e incorporará declaraciones juradas en los trámites hidrocarburíferos y en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con el objetivo de asegurar el cumplimiento de la ley y evitar autorizaciones para quienes exploten recursos en la Plataforma Continental Argentina sin reconocer la soberanía del país.
Sea Lion es un yacimiento offshore ubicado en el Atlántico sur que, de avanzar según lo previsto, sería el primero en producir crudo en aguas cercanas a las islas. A fines de 2025, las compañías a cargo del proyecto tomaron la decisión final de inversión, un paso que en la industria petrolera implica que las evaluaciones técnicas, económicas y financieras ya se completaron y que la iniciativa se considera un negocio viable.
Esa definición puso en marcha una serie de plazos, cifras de inversión y etapas de perforación que empiezan a delinear cómo será la explotación en los próximos años. A la vez, reactivó un reclamo que la Argentina sostiene desde hace medio siglo sobre los recursos naturales del área en disputa.
Sea Lion es una iniciativa conjunta de la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration. Navitas, cuyas acciones cotizan en la Bolsa de Tel Aviv, ingresó al proyecto a principios de 2020, cuando adquirió un 30% de la participación. Con el correr de los años, la compañía amplió su posición hasta convertirse en operadora y titular del 65% del negocio, mientras que Rockhopper retuvo el 35% restante.
El hallazgo del yacimiento no es reciente. Rockhopper había anunciado el descubrimiento de crudo en la zona en mayo de 2010, un acontecimiento que en su momento alimentó las expectativas de los isleños de acceder a una renta petrolera propia. Desde entonces, el proyecto atravesó distintas etapas de estudio hasta llegar a la decisión de inversión definitiva, adoptada en diciembre de 2025 por ambas compañías.
El campo se encuentra a unos 220 kilómetros al norte de las islas Malvinas, a una profundidad de 450 metros en el lecho marino. Sea Lion comprende las licencias de producción PL032 y PL004b, correspondientes a la cuenca Malvinas norte.
De acuerdo con datos de Navitas, al 31 de julio pasado el yacimiento contaba con reservas probadas y probables por 314 millones de barriles de petróleo. La primera fase del desarrollo apunta a una producción de 50.000 barriles diarios, con el primer petróleo previsto para marzo de 2028.
En términos de inversión, el proyecto contempla un desembolso de USD 1.800 millones hasta la obtención del primer crudo. A esa cifra se sumarán otros USD 2.100 millones destinados al resto de la explotación, que tiene una duración proyectada de 30 años.
El plan de desarrollo de Sea Lion está organizado por fases y por áreas. La primera etapa se concentrará en el denominado Área de Desarrollo Norte (NDA), donde la “fase 1″ prevé la perforación de 11 pozos submarinos conectados a una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga, conocida por su sigla en inglés como FPSO.
Tres años después de la primera extracción de petróleo, arrancará la “fase 2″ en esa misma área, con la perforación de otros 12 pozos submarinos. Además, está previsto el desarrollo del Área de Desarrollo Central (CDA), cuya primera fase contempla la perforación de 20 pozos, con el objetivo de extraer el primer barril hacia fines de 2030. A esa etapa le seguirá una segunda fase en la misma área, con la perforación de otros 18 pozos.
De esta manera, el cronograma completo de Sea Lion se extiende por varios años y combina dos áreas de desarrollo, cuatro fases de perforación y un total que, sumadas todas las etapas, supera los 60 pozos submarinos proyectados.
El avance del proyecto no quedó al margen de la disputa de soberanía. El gobierno argentino, a través de la Cancillería, calificó la explotación de “unilateral” por parte de los británicos y sostuvo que resulta incompatible con las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas que instan a las partes a abstenerse de introducir modificaciones en la situación de las islas mientras continúe el proceso de negociación por la soberanía.
Ese reclamo se suma a una postura que la Argentina mantiene desde que el Reino Unido comenzó a explorar el potencial petrolero del área, y que forma parte del reclamo histórico del país por los recursos naturales del archipiélago.
“La República Argentina expresa su más enérgico rechazo a la pretendida ‘Decisión Final de Inversión’ anunciada por las ilegítimas licenciatarias Rockhopper Exploration Plc, de origen británico, y Navitas Petroleum Development and Production Limited, de origen israelí, para el desarrollo del yacimiento Sea Lion ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, costa afuera de las Islas Malvinas, sin contar con los permisos de la autoridad competente argentina”, indicador desde el Ministerio de Exteriores en diciembre de 2025.
En tanto, apuntaron que “toda exploración y explotación unilateral de recursos naturales renovables y no renovables en las áreas sujetas a disputa de soberanía resulta contraria a lo dispuesto por la Resolución 2065 (XX) y concordantes de la Asamblea General de las Naciones Unidas y del Comité Especial de Descolonización”.
Y remarcaron: “El rechazo argentino se hace extensivo a todos los actos conexos vinculados al avance hacia la fase productiva del proyecto, incluyendo la adopción de pretendidas normativas isleñas, las concesiones de explotación en la plataforma continental argentina, la contratación de proveedores de servicios, y toda otra medida o decisión asociada a las actividades ilegales de exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina próxima a las Islas Malvinas”.