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clarin.com · hace 9 horas · Clarin.com - Home

GNL, el hito productivo del siglo XXI

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Con tecnología primitiva, la revolución económica era imposible. El mineral de plata, en grandes terrones, era fundido en diminutos hornos, calentados con leñas y ramas. El procedimiento sólo funcionaba con mineral de alta ley y requería ingentes cantidades de combustible vegetal. Las dos cosas estaban en extinción en el Potosí de 1562.

En La Argentina Renegada, Daniel Larriqueta describe la epopeya que implicó en aquel contexto virreinal del siglo XVI el desarrollo intensivo del mineral de plata en Potosí, entonces parte del Virreinato del Alto Perú. El cerro con la riqueza en sus entrañas sólo tendría valor si se encontraban nuevos métodos para para tratar el mineral de menor ley y una nueva fuente energética para explotarlo.

La mega obra fue posible, según Larriqueta, por la combinación de un nuevo liderazgo -el del nuevo Virrey Francisco de Toledo-, la imitación de tecnologías de frontera de las explotaciones auríferas en Méjico, la puesta en explotación de otros recursos mineros y energéticos, y una gran movilización de mano de obra especializada -ingenieros en minas e hidráulicos provenientes de España- más los contingentes de trabajo indígena.

La extracción de plata por amalgamación con el mercurio se practicaba en Méjico y había que imitarla, pero había que contar con envíos de mercurio procedentes de España, que privilegiaba el ya pujante desarrollo mejicano.

A mitad de camino entre Lima y Cuzco, en Huancavélica se había descubierto un yacimiento con mineral que contiene mercurio, pero había que explotarlo. Se monta una gran empresa para hacerlo. Al bajar la ley del mineral se requería extraer grandes volúmenes de roca del Cerro Rico para obtener un rendimiento en plata que justificara el negocio. Lo que implicaba transporte e instalación de molienda.

Los ingenieros diseñaron y ejecutaron un sistema de represas que desde los 4500 metros de altura fueron almacenando y canalizando agua de cuyo torrente se alimentó la construcción de una sucesión de gigantescos molinos movidos por fuerza hidráulica.

Estos “ingenios” industriales reducían el mineral, lo amalgamaban con el mercurio y realizaban la separación de la plata. En 1578, Felipe II, recibió el mayor cargamento de plata de las Indias, con un flujo que se mantendría constante por los próximos 50 años.

El megaproyecto de plata de Potosí fue transformacional en la historia virreinal, radicó uno de los mayores asientos poblacionales de la época, puso en marcha la definitiva fundación del Tucumán, el Paraguay, Chile y el Río de la Plata y generó una fuente de demanda constante de bienes y servicios artesanales a las provincias argentinas en la etapa colonial.

Pero el megaproyecto de plata de Potosí dejó otra lección. La afluencia masiva de plata de Potosí generó una gran distorsión de precios en la península (antecedente de la llamada “enfermedad holandesa”) que fue mal gestionada y desestructuró la economía española.

A su vez, la apropiación de renta y su uso por las autoridades virreinales prodigó malos hábitos fiscales, porque, como sostiene Roberto Cortés Conde, la renta de regalías financió el gasto público y reemplazó el cobro de impuestos legislado con aprobación de los colonos.

Mutatis mutandi, el desarrollo intensivo de Vaca Muerta ha abierto las puertas a otro proyecto de dimensiones históricas. La Argentina, con una matriz energética gasífera, también se estaba quedando sin gas y dependía de crecientes importaciones (Bolivia, GNL).

El populismo cortoplacista nos llevó a depredar reservas y a cortar exportaciones. Estaban los recursos no convencionales (shale gas, shale oil), pero para extraerlos de la formación (roca madre) había que recurrir a la tecnología del fracking y a perforar pozos horizontales, todo un know how que revolucionó la producción hidrocarburífera de Estados Unidos.

En Vaca Muerta, que alberga mucho más gas que petróleo, empezó a recorrerse la curva de aprendizaje, con incertidumbre y vaivenes por la envergadura que implicaba la empresa. Crecientes y sostenidas inversiones que permitieron el desarrollo intensivo, y la Argentina importadora de energía ya puede exhibir crecientes superávits energéticos, con grandes avances en obras de infraestructura de evacuación (ductos, almacenaje, puertos).

Con el aporte sustancial del petróleo de Vaca Muerta vamos camino a producir 1.5 millones a principio de la próxima década. Pero la coronación de este desarrollo energético transformacional viene de la mano del GNL. Santiago Martínez Tanoira, Maia Goldin (YPF) y Marcos Pourteau (PAE) resaltaron datos impactantes de la megaobra en el Congreso convocado por Runrún Energético.

El proyecto Southern Energy, ya en ejecución, y el proyecto Argentina LNG que avanza al cierre del compromiso de inversión, van camino a consolidar una nueva ruta marítima para el gas por barco, sin estrangulamientos (chokepoints). A los dos barcos licuefactores que operarán entre 2027 y 2028 se sumarán otros 2 gigantes (los más grandes del mundo) por construirse.

Entre ambos proyectos van a movilizar unos 380 barcos de carga (más de uno por día) en un complejo industrial que radicará población y empleo (soberanía territorial y marítima). La Argentina duplicará su producción de gas natural (280 MMm3/d) y se convertirá en el segundo país exportador de etano líquido en el mundo, expandiendo, además, la producción de propano y butano en un 75%.

Las exportaciones de energía que promedian los 10 mil millones de dólares pueden alcanzar los 45.000 millones en 2035. ¿Qué uso le va a dar el estado -nación, provincias- a los ingentes recursos de apropiación de renta que irá recibiendo vía regalías e impuestos? Como enseña la historia, de esto también depende el final feliz de la revolución energética en curso.

Daniel Montamat

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