Estados Unidos insistió en que la Argentina ratifique el acuerdo comercial para impulsar las inversiones
Estados Unidos empezó a desplegar las herramientas financieras con las que busca ganar terreno en la minería argentina y reducir la dependencia occidental de China en minerales críticos. Washington puso sobre la mesa créditos, garantías y seguros para movilizar capital hacia proyectos de litio y cobre, pero acompañó la oferta con pedidos concretos al Gobierno de Javier Milei: ratificar el acuerdo comercial firmado en febrero, avanzar en la protección de patentes y establecer reglas para un ecosistema tecnológico considerado confiable.
El mensaje atravesó el Foro Estados Unidos-Argentina sobre Minerales Críticos, realizado en en el mítico Hotel Alvear de Buenos Aires. La estrategia combina instrumentos de agencias estadounidenses como DFC y EXIM Bank con capital privado y de organismos multilaterales para transformar los recursos argentinos en proyectos capaces de abastecer nuevas cadenas de suministro.
La número dos de la Embajada estadounidense, Heidi Gómez Rápalo, explicitó las condiciones políticas. “Nuestra esperanza es que la Argentina pueda ratificar el ARTI”, afirmó sobre el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos firmado en febrero. También reclamó avanzar con las regulaciones sobre tecnología confiable y con el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT).
Para Washington, esos compromisos están directamente relacionados con las decisiones de inversión. “Cuando la Argentina pueda brindar ese tipo de seguridad política, que la propiedad intelectual va a estar protegida y que va a crear un ecosistema tecnológico confiable en el que puedan fluir las inversiones, creo que eso va a dar la señal para aumentar la confianza y continuar invirtiendo en este enorme mercado”, sostuvo Gómez Rápalo.
Humberto Pereira, representante de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC), sostuvo que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya produjo un cambio sustancial en la evaluación del riesgo argentino. “Antes era como construir una casa en arena movediza. Con el RIGI es construir una casa con base en una roca”, graficó.
La agencia analiza luego el mineral, el grado de avance del proyecto, los permisos, la experiencia de los desarrolladores, sus socios, el capital propio comprometido y los estándares ambientales y sociales. Entre sus instrumentos, Pereira mencionó financiamiento para el desarrollo de proyectos y seguros contra riesgo político, incluidos los controles de capital. El objetivo es reducir riesgos para movilizar dinero privado hacia desarrollos con escala suficiente para abastecer, entre otros destinos, la cadena de suministro estadounidense.
Beijing construyó una posición dominante en las cadenas mundiales de minerales críticos y ganó terreno en la minería argentina, particularmente en el litio. La diferencia está también en el modelo: mientras China puede orientar capital estatal hacia sectores y proyectos estratégicos, Washington necesita generar las condiciones para atraer a empresas, bancos y fondos privados.
Por eso, el costo del financiamiento aparece como una variable central. William Husband, de Citi, calificó de “increíble” el panorama actual para la minería argentina, aunque aclaró que lo hacía en términos relativos. Y fue categórico sobre el mineral que concentra buena parte del interés: “El cobre es el rey, la reina y todo”, afirmó, ante una demanda global que, según dijo, obligará a desarrollar nuevas minas.
Husband estimó que el costo del capital para proyectos mineros a nivel global se ubica en un rango de entre 5% y 7% y advirtió que superar el 8% empieza a convertirse en una carga importante para su viabilidad. “El santo grial es ese capital barato y de largo plazo”, resumió.
Los organismos multilaterales buscan funcionar como puente. Desde el Grupo BID señalaron que “capital existe, pero por sí solo no es suficiente” y mencionaron como principales desafíos la infraestructura, la previsibilidad y la sostenibilidad. El ejemplo concreto fue Sal de Oro, de la coreana Posco: BID Invest aprobó un financiamiento de US$700 millones, de los cuales aporta US$250 millones y moviliza otros US$450 millones.
Estados Unidos, además, busca avanzar un paso más allá del financiamiento. Project Vault, la iniciativa para crear una reserva estratégica de minerales críticos, contempla un vehículo de US$12.000 millones respaldado por hasta US$10.000 millones de EXIM Bank. Durante el foro, proyectos argentinos fueron presentados para evaluar tanto qué instrumentos financieros podrían utilizar como su potencial para abastecer esa reserva.
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