El dólar mayorista anotó su segunda caída al hilo en la jornada con mayor volumen operado en más de cuatro meses
El tipo de cambio operó con calma tras la presión de fines de agosto. Una consultora económica estima que el consenso apunta a un dólar cercano a $1.600 en diciembre y señalan que el diferencial de tasas todavía favorece al carry en pesos.
El dólar mayorista comenzó septiembre estabilizado por encima de los $1.500 pese a retroceder por dos ruedas consecutivas y ya se ubicó a 24,9% del techo de la banda cambiaria, luego de la mayor presión cambiaria que se registró durante las últimas ruedas de agosto. El volumen operado en el segmento de contado fue el más alto en más de cuatro meses.
Así, la cotización se cerró en $1.508 a nivel mayorista, mientras el mercado empieza a mirar hasta dónde podría avanzar el tipo de cambio en lo que queda del año. A nivel de contado se operaron unos u$s903,9, el mayor nivel desde el 24 de abril.
El economista Javier Giordano destacó que el volumen también supone el segundo más grande a nivel anual y que cayó el volumen operado en dólar linked soberano, con menos de u$s50 millones en la D30S6 en PPT T+1.
En tanto, los contratos de dólar futuro marcaron mayoría de bajas por hasta 0,3% en los tramos de 2026. El mercado estima que el tipo de cambio mayorista se ubicará a $1.528 para el cierre de septiembre, y que lo hará en torno a $1.610 a fin de año. En la rueda, se transaccionaron unos u$s676 millones.
En cuanto al tipo de cambio minorista, en el Banco Nación (BNA) retrocedió a $1.480 para compra y $1.530 para venta, lo que llevó el dólar tarjeta a $1.989. A su vez, el promedio que realiza el Banco Central (BCRA) se ubicó a $1.529,42 para venta.
En cuanto a los paralelos, el MEP cedió 0,4% los $1.528,13, el CCL operó a $1.588,50, y el dólar blue bajó hasta los $1.545, según un relevamiento de Ámbito en cuevas de la city porteña.
De cara a los próximos meses, las proyecciones continúan mostrando un deslizamiento gradual del tipo de cambio, aunque sin anticipar por ahora un salto brusco.
Desde Mills Capital señalaron que la mediana del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) contempla una depreciación acumulada del tipo de cambio nominal del 5,9% entre agosto y diciembre. Tomando como referencia un dólar en torno a $1.510, esa trayectoria llevaría la cotización hacia la zona de $1.600 para fin de año.
El mercado de futuros también incorpora una suba gradual. Los contratos operan con una depreciación implícita cercana al 1,7% mensual. Como referencia, el contrato de septiembre cerró el lunes 31 de agosto en $1.537 y el de octubre en $1.564.
Parte de la presión observada durante las últimas jornadas de agosto, sin embargo, habría respondido a un factor puntual. Según explicó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, el avance del dólar hasta los $1.515 estuvo vinculado en buena medida al fixing y posterior rolleo de la LELINK de agosto, que involucró unos u$s2.595 millones de valor nominal.
Ese movimiento generó una demanda transitoria tanto sobre el mercado de contado como sobre los futuros. A medida que ese proceso termina, la presión adicional sobre el dólar debería disiparse.
Otro factor que podría contener la dolarización es el rendimiento de las colocaciones en moneda local. Desde Mills Capital remarcaron que, en los distintos escenarios contemplados por el mercado, las tasas en pesos todavía ofrecen un rendimiento acumulado superior tanto a la devaluación esperada como a la inflación proyectada.
En ese contexto, Botto señaló que el propio Banco Central contribuye a reducir la presión cambiaria mediante compras en el mercado spot y oferta de instrumentos dólar linked por debajo del valor del contado.
El próximo dato de inflación será una de las variables a seguir. Si el IPC de agosto confirma una desaceleración de la inflación núcleo por debajo del 2%, desde Mills consideran que podría fortalecerse nuevamente el atractivo del carry trade y reducirse el incentivo a dolarizar las carteras.
La dinámica del dólar también se cruza con uno de los principales desafíos del programa económico: la acumulación de reservas.
En la primera rueda de septiembre, el Banco Central compró apenas u$s15 millones en el mercado oficial, frente a un volumen negociado de u$s671 millones. De esta manera, absorbió alrededor del 2% de las operaciones y registró el menor monto de compras para un inicio de mes desde que comenzó el actual programa de acumulación.
El resultado llegó después de un agosto que terminó con el menor saldo mensual de compras del año. Con la última intervención, las adquisiciones acumuladas por el BCRA durante 2026 alcanzaron los u$s14.110 millones.
Las reservas brutas, sin embargo, mostraron una recuperación mucho mayor: aumentaron u$s1.948 millones hasta u$s50.205 millones, con lo que volvieron a superar la barrera de los u$s50.000 millones.
El incremento no estuvo relacionado directamente con las compras de divisas realizadas por el Central, sino principalmente con la reversión de movimientos asociados al cierre de agosto.
Así, septiembre comienza con un dólar todavía estabilizado alrededor de los $1.510 y con el mercado proyectando una depreciación gradual para los próximos meses. La evolución de las tasas, la inflación, las compras de reservas del BCRA y la dolarización de carteras serán las principales variables para determinar si el tipo de cambio puede mantener ese recorrido ordenado hacia fin de año.
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