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perfil.com · hace 5 horas · Adolfo Cordonnier*

El deporte que se hace define cómo se envejecerá

El tenis después de los 30

Con la llegada de la primavera, el cuerpo pide volver a moverse. Es la época en la que reaparecen las ganas de salir, entrenar al aire libre y ponernos en forma antes del verano. Sin embargo, detrás de ese impulso estacional, suele esconderse una pregunta que, a veces, nos hacemos demasiado tarde: ¿qué puedo hacer hoy para llegar mejor a los próximos veinte o treinta años?

La respuesta no está solo en un suplemento, un análisis o una dieta de moda. También está en algo mucho más sencillo: encontrar una actividad física que disfrutemos (y sostengamos a lo largo del tiempo).

Así lo sugiere un estudio del Copenhagen City Heart Study, publicado en Mayo Clinic Proceedings, que siguió durante 25 años a 8.577 personas y encontró una asociación entre distintos deportes y una mayor expectativa de vida. El tenis apareció primero, con una ganancia estimada de 9,7 años respecto de las personas sedentarias; le siguieron el bádminton, con 6,2 años; el fútbol, con 4,7; el ciclismo, con 3,7; la natación, con 3,4; el running, con 3,2; la calistenia, con 3,1; y el gimnasio, con 1,5.

Un estudio del Copenhagen City Heart Study, publicado en Mayo Clinic Proceedings, que siguió durante 25 años a 8.577 personas"

Sin embargo, debemos leer esos números con cuidado: no significa que jugar al tenis vaya a regalarnos 9,7 años de vida. Es un estudio observacional y muestra asociaciones, no una relación de causa y efecto. Pero el ranking plantea una pregunta interesante: ¿qué tienen en común las actividades que aparecen arriba?

El tenis, el bádminton y los deportes de equipo no solamente ponen al cuerpo en movimiento. Obligan a reaccionar, anticipar, cambiar de dirección, coordinar movimientos, tomar decisiones, tolerar la frustración y convivir con situaciones adversas. Además, nos ponen frente a otras personas. Hay competencia, cooperación, conversación y pertenencia.

El ejercicio deja de ser solamente muscular y se convierte también en un estímulo para el cerebro, la vida social y resiliencia.

Esta combinación es particularmente relevante cuando hablamos de longevidad. Envejecer saludablemente no consiste simplemente en mantener el corazón funcionando: consiste en preservar las capacidades que nos permiten seguir siendo autónomos. Músculos, equilibrio, coordinación, capacidad cardiovascular, agilidad mental y vínculos forman parte de un mismo sistema.

El ejercicio deja de ser solamente muscular y se convierte también en un estímulo para el cerebro, la vida social y resiliencia"

Por eso, tampoco debemos interpretar que el gimnasio, último en el ranking, sea menos importante. De hecho, la fuerza muscular es uno de los pilares del envejecimiento saludable: con los años perdemos músculo y capacidad funcional, y esa pérdida puede comprometer el equilibrio, la movilidad y la independencia. (todo esto nos aleja de a fragilidad). El entrenamiento de fuerza debería complementar al deporte que elijamos disfrutar.

Pero vale la pena la siguiente aclaración (con mayúsculas): la mejor actividad física es aquella que podamos sostener. No sirve elegir el deporte “perfecto” durante tres semanas y abandonarlo después. La longevidad saludable se construye con hábitos repetidos, no con esfuerzos aislados. En ese sentido, el estudio deja una enseñanza que va más allá de su ranking: movernos importa, pero sostener el movimiento importa todavía más.

Desde una mirada de medicina integrativa, además, no podemos pensar la actividad física de manera aislada. Alimentación, descanso, estrés, salud metabólica y movimiento forman parte del mismo terreno biológico.

Dormir mal, vivir bajo estrés permanente, alimentarnos de manera inadecuada y permanecer sedentarios durante horas no se compensa necesariamente con una sesión intensa de ejercicio.

También hay un beneficio que ninguna métrica alcanza a capturar por completo: el vínculo y tener un propósito de vida. En una sociedad donde la soledad y el aislamiento afectan el bienestar, jugar un partido, salir a pedalear con otros o compartir una actividad puede cuidar simultáneamente el cuerpo y la salud emocional.

Por eso, cuando hablamos de los ocho deportes asociados con mayor longevidad, no se trata de salir corriendo a comprar una raqueta. Se trata de encontrar una forma de movimiento que nos entusiasme, combinarla con fuerza, descansar adecuadamente, alimentarnos bien, sostener vínculos significativos y tener la ilusión de que llegue ese dìa que estamos esperando.

La pregunta más importante no es qué deporte encabeza un ranking. Es qué actividad estamos dispuestos a incorporar hoy para que dentro de veinte años nuestro cuerpo todavía nos permita hacer aquello que queremos hacer. Porque vivir más años es una cuestión de tiempo. Llegar a esos años con fuerza, equilibrio, autonomía, lucidez y vivirlos en plenitud es lo que nos importa realmente y nos merecemos como ser humano.

*Médico (UBA), especialista en Clínica Médica y en Medicina funcional integrativa (MN 78093/MP 70854)

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