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clarin.com · hace 6 horas · Clarin.com - Home

Así se construye un "milagro educativo"

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No hay que darle más vueltas. Una de las claves para que una política pública tenga éxito es la comunicación. Una comunicación clara y sencilla, con metas medibles y comprensibles, que todos entiendan. El “milagro educativo” de Brasil, donde del 36% de alumnos de segundo grado alfabetizados en 2021 se pasó al 66% actual -y se proponen llegar al 80% en 2030-, es una muestra de esto.

Para conseguirlo fue clave la comunicación que involucra a toda la sociedad. Y para eso resultó determinante construir y consensuar un indicador preciso de lo que significa “un niño alfabetizado”, que refleja qué habilidades debe tener un chico de 7 años para leer y comprender un texto adecuado a su edad.

Tener un indicador claro también les permitió saber dónde están parados: evaluar a los alumnos, comparar resultados y verificar si las políticas funcionan.

Pero no fue solo el indicador, le dijo a Clarín Denis Mizne, CEO de Fundación Lemann, una de las organizaciones que impulsa este proceso. Señaló que la clave fue mirar lo que había ocurrido en Ceará, un estado pobre del nordeste brasileño que consiguió, en poco tiempo, pasar de los últimos lugares a los primeros puestos en las evaluaciones educativas nacionales.

Lo que hicieron allí fue una combinación de políticas. Por un lado, ofrecen a los municipios formación docente y materiales educativos y evalúan los resultados. A partir de las evaluaciones, premian a las escuelas y ciudades que más mejoran. El reconocimiento es económico, pero tiene un fuerte valor político y simbólico para los intendentes.

Además, sumaron un incentivo poderoso: cambiaron la forma de distribuir parte de la recaudación y ahora los municipios que obtienen mejores resultados educativos reciben más recursos. El indicador, en definitiva, es una parte de todo un proceso.

La fórmula de Ceará fue llevada luego al resto de los estados de Brasil. Primero, por impulso de la Lemann y otras organizaciones de la sociedad civil y, desde 2023, con el apoyo del gobierno de Lula. El objetivo pasó de ser “mejorar la educación” en términos generales a expresarse en metas concretas de mejora para que gobernadores, intendentes, docentes y familias pueden entender y seguir.

Con el correr de los años, la cultura de la evaluación y de los datos se hizo tan fuerte, que hoy hay métricas y objetivos medibles a cumplir tanto a nivel nacional, como estadual, municipal y hasta por escuelas.

La directora de la escuela EMEB Diocésio Menezes, ubicada en el municipio de Ferraz de Vasconcelos, San Pablo, muestra los indicadores del colegio.

Los datos les sirven a las autoridades educativas para saber dónde están parados, pero, sobre todo, para tomar decisiones educativas orientadas a la mejora.

Mizne cuenta esto en San Pablo, durante un encuentro de periodistas de educación de América Latina organizado por el Instituto de Evidencia Educativa con el objetivo de fortalecer la cobertura periodística del tema.

Ahora, ¿puede la Argentina imaginar un proceso similar, con un indicador más claro que el confuso Aprender? David Saad, del Instituto Natura, anticipó que organizaciones de la sociedad civil argentina están trabajando junto con expertos en el desarrollo de un índice nacional común de chico alfabetizado, que será presentado próximamente.

Veremos si será el puntapié para un impulso como el brasileño. Porque los “milagros educativos” no ocurren: se construyen.

Aunque hubo una leve mejora, todavía la mitad de los chicos no termina la primaria en tiempo y forma

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