Ricardo Hausmann: “Hay una tarea macro que no se ha terminado y se refleja en que el costo de capital es altísimo”
Según el economista Ricardo Hausmann, la economía tiene “viento de cola”, asociado al desempeño de sectores como la minería o Vaca Muerta, pero enfrenta cuestiones pendientes, vinculadas con la estabilización macroeconómica y la inversión en I+D para mejorar la productividad de diferentes sectores.
“Hay una tarea macro que no se ha terminado y se refleja en que el costo de capital es altísimo”, dijo el especialista venezolano, fundador y director del Laboratorio de Crecimiento de la Universidad de Harvard (EE.UU.), durante su exposición en el seminario del Boletín Informativo Techint, organizado hoy en Buenos Aires, donde analizó las perspectivas de crecimiento de mediano plazo y las “tareas pendientes” de la economía argentina.
“Eliminar el déficit fiscal fue clave; que baje el costo del capital es una cuestión fundamental. No estamos en el nuevo equilibrio macro. La próxima elección es importante y eso se ve en el precio de los bonos”, planteó el economista, y agregó sobre 2027: “Si hay espacio fiscal y pueden reducir las retenciones, creo que hay espacio para que vuelva a crecer la producción agrícola, porque se ha creado una brecha de productividad entre Argentina y Brasil”.
Más allá de la coyuntura, sin embargo, Hausmann se refirió a las perspectivas de mediano plazo de la economía, y advirtió por las fragilidades en cuanto a la productividad, la débil adopción de tecnología y la baja inversión en innovación y desarrollo. En ese sentido, enfatizó la necesidad de vincular al sector privado con las universidades.
Al analizar la evolución de las últimas décadas, comparó los indicadores argentinos en relación con los de Estados Unidos y advirtió que se cerraron brechas en cuanto a expectativa de vida, participación laboral femenina, la tasa de fertilidad, los trabajadores activos per cápita, la urbanización o la asistencia a la universidad, mientras que se amplió la brecha de ingresos. “Y no tiene ninguna tendencia a cerrarse. Estaba en el 35% y ahora es el 15%”, planteó Hausmann.
A la hora de explicar ese proceso, que muestra una tendencia similar en otros países latinoamericanos, Hausmann se refirió al estancamiento de la productividad, la falta de innovación y la “divergencia tecnológica”.
“Estas brechas están aumentando tan rápido que compensan el cierre de todas las demás. Y me sorprende que en estos países me hablan de todo, menos de tecnología; sí de impuestos o de regulaciones, pero de tecnología, nunca. Y ese debería ser un tema mucho más central en lo que estamos discutiendo”, planteó Hausmann.
Luego, advirtió que la “complejidad económica” argentina está estancada, si se analiza la diversidad de sus exportaciones, y afirmó que es “un reflejo de que tecnológicamente se está quedando atrás”.
También ilustró este movimiento con la dinámica de las patentes generadas localmente. “Medida per cápita, el país estaba en el 8% del total de patentes que genera Estados Unidos, y está en el 2% ahora. Es decir, se cierra la brecha de asistencia a la universidad, pero el registro de patentes se mueve para abajo”, planteó Hausmann, y mencionó el caso de Corea del Sur, que basó su desarrollo en la integración de chaebols (conglomerados económicos) con las universidades y el Gobierno.
Luego, instó al sector privado a destinar mayor inversión a I+D, con foco en investigación aplicada. “Mientras en Corea del Sur patentan las grandes empresas, en Argentina patenta el sector público, con lo cual la brecha con los privados es aún mayor. Hoy la gran brecha está con el sector privado, y hay una relación ahí con la capacidad económica del país”, afirmó.
“Argentina ha avanzado bien en muchas tareas del desarrollo, pero la brecha de ingresos no se cierra porque se ha generado esta brecha tecnológica. Las empresas no invierten casi nada en I+D. Y una alianza entre empresas y universidades puede resolver el problema del huevo y la gallina. Hay una falla de coordinación que se puede resolver, empezando por las grandes empresas. El Gobierno puede ayudar, pero no creo que eso pueda sustituir la falta de liderazgo empresarial”, concluyó.
“Ordenar la macro es fundamental. Pero no querría que esta sea la mirada argentina para siempre. Hay que pensar en el futuro”, dijo Javier Martínez Álvarez, vicepresidente de Grupo Techint, al analizar la coyuntura local y el escenario macroeconómico, durante el seminario del Boletín Informativo Techint.
El ejecutivo destacó avances en la política del Gobierno, vinculada con la estabilización, el ajuste en el gasto o la eliminación de distorsiones financieras, pero planteó que una mirada hacia adelante demanda a la política pública dar “señales” al sector productivo para el avance de todos los sectores, más allá de la minería, el agro o la explotación de hidrocarburos.
“Es clave cómo se alumbra el futuro. La señal de a dónde vamos vale tanto como el hoy. Porque cuanto más consolidado está el escenario macro, más importante se hace mirar lo otro”, dijo el ejecutivo.
En particular, puso el foco en factores que cruzan a diferentes actividades y que, en su perspectiva, son hoy problemas para la economía. En particular, se refirió a los costos financieros que enfrentan las empresas, la carga impositiva (con especial crítica a Ingresos Brutos) y al deterioro de la infraestructura. “Además, los países desarrollados tienen reglas que penalizan el contrabando, la evasión o el dumping. Porque si eso no se combate, genera inequidades”, completó.
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