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perfil.com · hace 9 horas · Tomás Rebord

La interna de Olivos, la brecha Milei-Caputo y el delirio del ecosistema mediático

Rebord y Milei 27082026

Bienvenidos a la única fuente de información alternativa en la República Argentina, a Primera Mañabord, el lugar que te informa y desinforma un poco a la vez. Hoy nos metemos de lleno en el barro de la coyuntura para repasar las tapas de los diarios, analizar la caliente interna en Olivos entre Javier Milei y Luis Caputo, y desgranar el delirio cotidiano de las redes, los medios y la política nacional.

Debo decir que la tapa de Clarín hoy es una síntesis perfecta de todo lo que vamos a hablar. Quizás por eso es el gran diario argentino. Sintetizó todo: la lesión en la estrella de Boca, el retiro del Negro Rada a los 83 años, un crack total del candombe, y la jugada de Mark Zuckerberg. Pensá en esto: Meta pagó 17.000 millones de dólares, taca taca, viva viva, fresca fresca, antes que ir a juicio por adicción a las redes. Prefirió desembolsar eso antes de que se ventile el tema. Clarín metió además la decisión de usar fondos de jubilados para créditos hipotecarios. Que quieren que les diga: a mí no me parece mal un poquito de fresca fresca para reactivar créditos. Los fontevecquianos de Perfil me van a saltar al cuello, pero hay que decir la verdad. Clarín hoy, un golazo: 8 puntos.

Por el lado de Crónica, flojísimo con el "Chaudet" por la eliminación de River. Olé titula "Chaucho", y en la comparación le pasa el trapo. "Chaucho" es más feo, más asqueroso y por ende, mucho más gracioso. Olé se lleva un 7; Crónica se queda en el camino.

La Nación metió una tapa de 4 puntos. Tienen a Pagni rescatándoles el día con una buena lectura sobre la mutación y debilidad de los Caputo, pero la arruinan trayendo de vuelta el "Vacunatorio VIP". Hermano, ¿en cuál andan? Tenés el país prendido fuego y ponés "llegó la hora de rendir cuentas" por el vacunatorio. A Pagni le leen la tapa, pero al editor de La Nación hay que pedirle que despierte.

En cuanto a Página/12, le damos 6 puntitos por poner en foco la marcha de la CGT y la problemática de los endeudados.

Luis Caputo anunció un programa para impulsar créditos hipotecarios con fondos de ANSES

Si mirás el feed del presidente en un martes cualquiera de mate tradicional, encontrás un patrón psiquiátrico: en un lapso de cuatro horas tenés "Masterclass", "Fenómeno barrial", "Mierdas humanas", "Soretes" y "Basuras inmundas". El espectro es completo: entre lo indie, lo punk y lo rolinga.

En este ecosistema, Lilia Lemoine actúa como la intelectual orgánica del régimen. Mírenla aleccionar a un periodista en vivo mientras el tipo se relame los labios de la bronca, un gesto antropológico clarísimo de quien quiere morderle la yugular. Lilia aplica una metodología 100% troskista, pero ejecutada por derecha: te pudre la asamblea, te corre por la tangente y te deja pedaleando en el aire.

Mientras tanto, en la periferia mediática, Viviana Canosa tira que en Olivos hubo discusiones a los gritos entre los hermanos Milei con perros de por medio y amagos de piñas. People talks, diría un clásico. Si no me lo confirma Manuel Jove, lo pongo en la categoría de humo, pero marca el clima de época: una comunicación absolutamente esquiciada donde la experiencia psicótica es el formato por defecto.

Milei volvió a cruzar al kirchnerismo: “Están desesperados porque sueñan con volver”

El plano político central pasa por La Política Online y la radiografía que hace Fidanza sobre la trinchera oficialista. Mientras el dólar merodea los 1.500 y la redacción de LPO parece una distopía donde hay caos en cada pestaña, la verdadera interna se cocina entre el Presidente y su Ministro de Economía. El diagnóstico de Milei: "No cambiamos un carajo, el rumbo es perfecto y los endeudados se joden por comprar televisores". La trinchera de Luis Caputo: intenta sostener su propio universo simbólico mientras busca reactivar la economía, inyectar créditos hipotecarios vía ANSES y hablar de "justicia social" para evitar un estallido mayor.

No es que Toto se vaya a ir —está metido a fondo—, pero la discusión es sobre la praxis cotidiana. Mientras Javier y Karina Milei se recluyen en el ecosistema de Santiago Oría, Lilia Lemoine y los trolls para bancar el relato, Caputo se encuentra con que le detonan los acuerdos con los gobernadores y el PRO.

El ministro advierte la caída del empleo formal y la pérdida de poder adquisitivo, e intenta mover fichas pragmáticas. Del otro lado, la respuesta de la conducción es acelerar hacia el abismo gritando que todo está ultra flame. La convivencia entre la fantasía ideológica y la necesidad de caja está entrando en su etapa más áspera.

Javier Milei