José Velis, director de la Aduana, se tomó licencia y podría no continuar al frente del organismo
El titular de la Dirección General de Aduanas, José Andrés Velis, podría no continuar al frente del organismo. Según pudo saber LA NACION, el funcionario pidió una licencia de dos semanas concedida por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Sin embargo, desde Casa Rosada aseguran que no “hay ningún cambio confirmado”.
Velis fue designado al frente del organismo en octubre de 2024, en el marco de lo que se llamó una reestructuración de la Aduana con el declarado fin de terminar con “la casta aduanera”. Previo a su ascenso, el funcionario -ligado al asesor presidencial Santiago Caputo- había pedido su baja para retirarse luego de trabajar allí mismo durante 44 años.
Con los cargos que ocupó, Velis pasó por distintos puntos sensibles de la Aduana: fue jefe de División Operativa en el Aeropuerto de Ezeiza; del Departamento Operacional Aduanero; de la División Resguardo I y II; y del Departamento Asistencia Administrativa y Técnica de Buenos Aires. Además estuvo en el puerto de Buenos Aires.
Entre 2012 (su último año disponible en la carga de declaraciones juradas) y 2024, su patrimonio mostró un crecimiento marcado. Además de su cargo público, el funcionario fundó una empresa -Baires Motos SRL-, en una sociedad junto con Fernando Óscar Alagastin que se dedica, por sí o por terceros, a la compraventa, permuta, consignación, etc. de motos, sus repuestos y accesorios y reparación.
De acuerdo con información pública, Velis declaró, en 2012, un auto Honda Pacific, un Audi A1 y $245.000 pesos en depósitos y caja de ahorro. Doce años después, a mediados de este año, reportó la mitad de una casa de 343 metros cuadrados en San Isidro, comprada con ingresos propios en 2015, una moto Benelli 502c, otra Honda, un Audi Q5 FSI Quattro todo terreno, un Volkswagen furgón y cerca de US$32.000 en caja de ahorro.
A su vez, en el mismo año en el que asumió como director de la Aduana, Velis había conseguido su jubilación. Ingresó al organismo hace 44 años y conoce perfectamente a cada miembro de la histórica “familia”, ingresantes entre los ‘80 y ‘90, muchos de ellos ascendidos a lugares de relevancia durante la época de Ricardo Echegaray.
Velis tuvo su ingreso a la jefatura de la división encargada de los depósitos fiscales de zona norte al mismo tiempo que varios de los funcionarios que pasaron a los cargos más importantes del organismo durante el paso de Guillermo Michel, espada de Sergio Massa. Durante los años 90, formó parte de la estructura de un histórico aduanero, ahora fallecido, Damián Sierra, quien fue chofer de Jaime Stiuso para cruzar la frontera a Uruguay después de su declaración en la causa por la muerte del fiscal Alberto Nisman, y entonces pareja de Silvina Tiravasi, cercana a Echegaray.
Días atrás, en medio de un reclamo del lobby empresario -que exige el ingreso informal de productos- a Luis Caputo, la Aduana le pidió a través de una nota al Ministerio de Seguridad que le diera acceso a los escáneres y las cámaras de seguridad del Aeropuerto Ministro Pistarini, en Ezeiza, sin embargo, desde el entorno de Alejandra Monteoliva rechazaron el pedido.
Veliz fue designado como director de la Aduana en reemplazo de Eduardo Mallea, quien, a su vez, asumió al frente del organismo luego de que la entonces directora, Rosana Lodovico, tomara un préstamo de una empresa contrabandista. En tanto, el cambio de titulares se dio en medio de un momento en el que el Gobierno se propuso la reducción del 45% de los cargos de las autoridades superiores.
Tal como informó LA NACION, meses atrás, una auditoría de la Sindicatura General de la Nación publicó un informe reservado mediante el cual se encontraron debilidades y grandes fallas en el sistema de cámaras para evitar delitos. El ente detectó más de 290 deficiencias en el control por video del organismo.
En el informe, en el que se evaluó el desempeño de la División Control Operacional del Centro Único de Monitoreo Aduanero(CUMA), se destacaron 291 cuestiones problemáticas y se encontraron más de 190 cámaras sin funcionar, que apuntan para cualquier lado, tapadas o con el circuito cortado, entre otras situaciones.
Entre las fallas, se señaló que existen “deficiencias en el control efectuado por la Aduana a través del circuito cerrado de televisión (CCTV)”, una “inadecuada distribución de cámaras de monitoreo entre las Aduanas” y la “existencia de puntos operativos con incorrecta e imprecisa visualización en cámaras de las Aduanas”.
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