La radiografía de los morosos: cuatro de cada diez jóvenes no pagan, el problema fuera de los bancos y el caso Mercado Pago
La mora no tiene un único rostro. Entre los jóvenes alcanza su mayor incidencia; en los bancos tradicionales se concentra el grueso del dinero impago; y fuera de la banca aparecen algunas de las tasas de incumplimiento más elevadas. Mercado Pago, señalado con frecuencia en el debate, explica una porción relativamente pequeña del monto total.
La radiografía surge de un relevamiento realizado por Matías Fernández, exfuncionario durante el gobierno de Mauricio Macri y socio de Pública, una consultora especializada en estrategia.
El trabajo se basó en los microdatos de junio de la Central de Deudores del Banco Central (BCRA) y en el panel correspondiente a los 24 meses previos. Esa información fue cruzada con el padrón de ARCA para incorporar variables como edad, domicilio fiscal, actividad declarada y fallecimiento.
El universo comprende a todas las personas físicas registradas en la Central, que informa obligaciones superiores a $25.000. Fernández consideró en mora a quienes estaban en situación 3, 4 o 5 ante al menos una entidad, es decir, con atrasos superiores a 90 días. La clasificación de las 518 entidades en 12 categorías —bancos, fintechs, prestamistas de acceso rápido, tarjetas no bancarias, supermercados y casas de electrodomésticos, entre otras— fue elaborada por el autor y no por el BCRA.
Una de las conclusiones es que los incumplimientos están fuertemente concentrados. El 17% de los morosos debía menos de $100.000 y casi el 40%, menos de un salario mínimo, fijado actualmente en $376.600. En el otro extremo, el 14,5% de las personas con mayores obligaciones reunía el 73% de todo el dinero en mora.
La distribución también cambia según se mida la cantidad de personas o el volumen adeudado. Los bancos tradicionales, públicos y privados, concentraban alrededor del 65% del monto impago. Solo los privados reunían el 45% y registraban 1,59 millones de morosos, con una deuda mediana de $1,46 millones. El Nación y el Provincia, por su parte, explicaban conjuntamente el 15% del dinero en mora del país.
Fuera de los bancos se encontraba una parte significativa de los incumplidores, aunque generalmente con deudas más pequeñas. Las tarjetas no bancarias, las casas de electrodomésticos y las tarjetas de supermercados sumaban el 35% de las personas morosas y el 14% del monto total.
El segmento más delicado era el de las empresas que ofrecen dinero rápido, muchas veces solo con la presentación del DNI. Fernández agrupó allí a 68 compañías, como Crédito Argentino, Credil, Credicuotas, Moni Online, Waynicoin y Mins. En conjunto, reunían al 22% de los morosos y el 7,7% del dinero impago, con una deuda mediana cercana a $500.000. Su tasa promedio de mora alcanzaba el 52%, con extremos del 65% y el 86% en algunas entidades.
“Claramente, esas instituciones están haciendo un manejo del crédito poco congruente con los riesgos que conlleva operar en un programa de desinflación y tasas volátiles”, sostuvo Fernández. A su entender, el BCRA debería reforzar la supervisión sobre los prestamistas no bancarios y establecer alertas cuando sus niveles de incumplimiento superen determinados umbrales.
El relevamiento dedicó un capítulo particular a Mercado Pago. La plataforma tenía más de 6,5 millones de personas con algún financiamiento y concentraba el 19% de los morosos del sistema, pero solo el 2,9% del monto total impago. La mediana de sus deudas en mora era de $116.000, frente a $260.000 en Naranja X, cerca de $500.000 en el segmento de crédito rápido y más de $1,4 millones en los bancos.
“Mercado Pago es el mejor alumno, no el peor”, afirmó Fernández. Según su interpretación, la compañía incorporó al crédito a personas sin antecedentes financieros y limitó el riesgo mediante préstamos iniciales de montos bajos. “Está haciendo un ejercicio ambicioso de inclusión financiera, pero con un excesivo cuidado sobre el riesgo que asumen ellos y la persona que toma el crédito”, agregó.
La mayor señal de alarma apareció entre los jóvenes. En dos años, la proporción de personas de 18 a 25 años con deudas registradas pasó del 16,8% al 23,3%: fueron 338.624 nuevos deudores, un aumento del 38%. Pero, entre quienes accedieron al financiamiento, la tasa de mora saltó del 24,7% al 40,8%, el nivel más alto de todas las franjas etarias. La deuda mediana impaga era de $282.000.
Para Fernández, el fenómeno exige estudiar el papel de la educación financiera, el empleo, las apuestas en línea y las diferencias provinciales. “Es hora de mirar con más seriedad este problema”, planteó.
El trabajo no encontró una relación lineal entre la mora, la pobreza y el desempleo. Los aglomerados con mayor incumplimiento no eran necesariamente los de mayor desocupación, mientras que en las zonas más pobres el acceso al crédito formal era menor. La asociación más clara apareció con el tipo de prestamista: cuanto mayor era el peso de las entidades no bancarias entre los deudores de una ciudad, mayor tendía a ser la mora.
“No se puede decir con estos datos que el desempleo esté empujando la mora ni que tenga que ver con la pobreza”, advirtió Fernández. Su hipótesis es que la caída del poder adquisitivo puede resultar más explicativa, aunque el relevamiento no permite demostrar una relación causal.
El autor también aclaró que su trabajo no constituye una estadística oficial ni una investigación académica y que, por la extensión y complejidad de las bases utilizadas, puede contener errores. “La idea no es que tomen este documento como una verdad revelada”, señaló.
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